El portaviones USS Gerald Ford se retira de Oriente Medio con los inodoros atascados y sin lavandería
INTERNACIONAL
El mando de EE.UU. ordena a uno de sus dos grandes navíos de ataque contra Irán que se dirija a Creta para ser reparado en medio del desánimo de una tripulación que lleva casi diez meses en alta mar
23 mar 2026 . Actualizado a las 13:42 h.El portaviones USS Gerald Ford, uno de los dos grandes grupos de ataque desplegados por Estados Unidos en Oriente Medio, se retira a Creta. El buque sufre daños importantes por el incendio que registró el 12 de marzo y, sobre todo, incómodos. El fuego se originó en la lavandería y consumió numerosas camas de la tripulación. Desde entonces, más de 600 marineros y soldados se ven obligados a dormir en el suelo o encima de mesas improvisadas como camastros. Tampoco han podido lavar la ropa.
Medios como The Telegraph y The New York Times han destacado que la moral de los 4.500 marineros y pilotos a bordo es muy baja. El USS Gerald Ford entra en su décimo mes de despliegue. Movilizado inicialmente en su campo de acción, el Mediterráneo, ha enlazado otras dos misiones sin interrupción desde el final del verano: el cerco a Venezuela y ahora la protección del territorio israelí frente a los misiles de Irán.
La tripulación no ha tenido ocasión de bajar a tierra ni tomarse un descanso. y, según fuentes cercanas al caso, ofrece síntomas de agotamiento. En la Armada de Estados Unidos, que un portaviones supere los seis meses de actividad continua en tiempos de paz es muy extraño. Se desaconseja por los efectos anímicos sobre la tropa y el desgaste del propio navío. Incluso el Departamento de Defensa admite que un servicio intenso y demasiado prolongado puede afectar al rendimiento del buque.
Irak y Afganistán
La Marina mantuvo en acción constante a sus portaviones durante nueve meses en las guerras de Irak y Afganistán. Solo el USS Abraham Lincoln ha estado en una situación más dura. En el 2020 pasó un total de 294 días desplegado, lo que supuso un récord que ningún otro portaviones había alcanzado desde la guerra de Vietnam. Pero ahora el USS Gerald Ford puede romper ese techo si, como indican sus órdenes, debe seguir de servicio hasta mayo en Oriente Medio.
Los tripulantes y pilotos tienen otro problema. El portaviones más sofisticado y poderoso de la mayoría de los ejércitos del mundo sufre atascos constantes de los inodoros. El problema es recurrente desde que se hizo a alta mar hace casi diez meses. La nave cuenta con 650 aseos, muchos de los cuales permanecen inutilizados y obligan a la tropa a hacer largas colas delante de los útiles. «Los incidentes de obstrucción son abordados rápidamente por personal capacitado de control de daños e ingeniería, con un tiempo de inactividad mínimo», reconoce un portavoz de la Armada, pero los inodoros siguen cegándose para bochorno de un navío cuyo coste asciende a 13.000 millones de dólares.
El personal, según ha trascendido, se encuentra al límite. Ninguno de los 4.500 marineros ha regresado a sus casas desde la primavera del 2025. Algunos no han podido asistir a funerales de familiares o al nacimiento de sus hijos. Y durante estos meses han permanecido largo tiempo sin poder comunicarse con el exterior debido a las medidas de prevención en situación de alerta. A todo ello se añade la tensión de un patrullaje permanente de los cielos y de frecuentes alertas por el disparo de misiles o drones desde Irán.
Todos a prueba
El incendio del pasado 12 de marzo terminó de poner a todos a prueba. El Pentágono ha confirmado que no fue consecuencia de un ataque sino de un siniestro fortuito en la lavandería. Aunque el departamento restó importancia al incidente, The New York Times comprobó que el fuego se prolongó durante treinta horas y afectó a los compartimentos donde la tripulación descansa. Dos marineros resultaron heridos y decenas tuvieron que ser asistidos por la inhalación de humo.
A pesar de que todos los sistemas principales del navío funcionan con normalidad, las condiciones de incomodidad han escalado muchos enteros. Tras recibir la orden de retirarse, ahora se dirige a la base de Souda, en Creta, la única en la región con espacio capaz de recibir a este formidable portaviones de propulsión nuclear.
Las críticas
La Armada ha respondido a las críticas por la prolongada estancia de la tripulación en la mar destacando su «compromiso con la misión», así como las características operativas del despliegue, que convierten a este grupo de ataque en uno de los principales baluartes de la ofensiva contra Irán. De hecho, Washington enviará probablemente al portaviones George W. Bush en sustitución del averiado.
«El Ford y su tripulación han sido llevados al límite tras casi un año en el mar, y están pagando las consecuencias de las imprudentes decisiones militares del presidente Donald Trump», señaló recientemente en un comunicado el vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, Mark Warner, El portaviones ha participado en misiones ofensivas contra el régimen persa y anteriormente desempeñó un rol clave en la operación que permitió el arresto del líder chavista Nicolás Maduro en Venezuela.