Las temperaturas anómalas del 2025 tendrán un impacto directo en los alérgicos al polen esta primavera

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Nubes de polen salen de los árboles al levantarse el viento en Santiago.
Nubes de polen salen de los árboles al levantarse el viento en Santiago. XOÁN A. SOLER

En Galicia, se prevé que los valores de este contaminante ambiental oscilen niveles leves y moderados, especialmente, en provincias como Lugo y Ourense

18 mar 2026 . Actualizado a las 13:10 h.

La primavera será «intensa» para los pacientes alérgicos al polen. Así lo ha transmitido la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), que este jueves presentó sus previsiones anuales, en base a los datos de la Red de Aerobiología. Además, se estima que el polen podrá llegar antes y estará más tiempo en el ambiente durante esta primavera. ¿La razón? El 2025 ha sido el tercer año más cálido de la serie desde 1961, pese a las nevadas y a las madrugadas frías, y a su vez, también ha sido húmedo. Estas circunstancias hacen el cóctel perfecto para que los síntomas de la alergia sean más persistentes esta temporada.

La sociedad médica detalló que el cambio climático está generando un entorno más hostil y complicado para los pacientes alérgicos, pues el aumento de los termómetros hace que haya una mayor cantidad de alérgenos de los granos de polen, lo cual se relación con una mayor duración de la estación polínica.  

En la actualidad, se calcula que la rinoconjuntivitis alérgica afecta a entre unos siete u ocho millones de españoles. «Es ahora cuando, muchos de ellos van a empezar a tener la sintomatología, aunque algunos ya han comenzado antes», precisó el profesor Ignacio Dávil, presidente de la Seaic, que a su vez recordó que puede haber diferencias según las comunidades por la exposición a unas especies u otras. 

En este sentido, desde la Seaic pusieron el foco en la complejidad del paciente español, que presenta una mayor sensibilización a los pólenes en comparación a otros países europeos. «La situación geográfica de España, su diversidad de climas dentro de la península ibérica y de estructuras geográficas hace que tengamos mucha diversidad de plantas potencialmente alergénicas. Además, hay regiones, como Murcia, en las que la persona puede estar sensibilizado a distintos pólenes debido a la amplia oferta alergénica», destacó el doctor Pedro Ojeda, coordinador de la Comisión de Comunicación de la Seaic. 

Las estimaciones que cada año presenta la entidad médica se basan en el comportamiento de la gramínea, «porque es un polen muy cosmopolita, que está en todo el mundo y es muy sensible a las condiciones climáticas», detalló Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Seaic, en su intervención. Sin embargo, no se pueden extrapolar estas predicciones a lo que vaya suceder con otras especies. 

Particularmente, en Galicia, la temporada se vaticina leve para las provincias de A Coruña y Pontevedra, con menos de mil granos de polen por metro cúbico, y moderada para Ourense y Lugo, con cifras que pueden oscilar entre los 3000 y 5000 granos por metro cúbico. La peor parte se la llevan, como es habitual, el centro peninsular, Extremadura y Andalucía. Las lluvias juegan, en el caso de la comunidad gallega, a su favor, ya que producen un efecto lavado del ambiente. 

En general, el patrón comportamental de los distintos tipos de polen sigue la tendencia de años pasados. En ello tiene un gran impacto el cambio climático. «Por un lado, estamos asistiendo a un aumento promedio de las temperaturas del planeta y eso tiene efectos: primaveras más largas, y que se inicie la polinización de forma más precoz que antes», detalla el doctor Ojeda. Esto no solo se ha visto con las gramíneas, sino también con las cupresáceas o con el olivo. Todo ello se traduce en una oferta alergénica de pólenes más prolongada en el año. A su vez, el efecto invernadero provoca un incremento del CO2 disponible para las plantas, lo que conduce a una mayor floración. Además, las previsiones cada vez son más volátiles debido a que los fenómenos atmosféricos se han vuelto más cambiantes e impredecibles, «como ocurre con las danas, que pueden tener efectos de elevado o de destrucción de un ecosistema», precisa el coordinador de la Comisión de Comunicación de la Seaic, quien también puso el foco en la contaminación. 

Este efecto tiene una doble vertiente: su influencia sobre los pólenes y sobre los individuos alérgicos o potencialmente alérgicos. «La contaminación hace que las plantas se estresen, y sean capaces de producir determinadas proteínas con más capacidad de resistencia y ser por ende más alergénicas», detalla Ojeda. Este fenómeno también facilita que haya una ruptura de granos de pólenes en micropartículas, «que pueden llegar más abajo del árbol bronquial, e inducir respuesta inmunitarias a nivel más profundo». 

A raíz de la contaminación, a los pólenes se suman determinados contaminantes ambientales, como las partículas de escape de motores diésel, con un efecto inmunogénico, «lo que facilita que el sistema inmunitario tenga más capacidad de respuesta a estímulos ambientales». Y, por último, pueden inflamar las mucosas de las personas más de lo que lo hacen las plantas. 

Medidas para reducir el impacto

Para hacer frente a la alergia, el doctor Zapata recuerda, en primer lugar, la importancia de un buen diagnóstico y de que la persona tenga el tratamiento que pueda ser oportuno «a mano». También recomienda usar mascarillas antipolen, en función de los niveles, ventilar la casa por la mañana y por la noche, «sin dejar las ventanas abiertas todo el día», no tender en la azotea la ropa, ya que el polen se adhiere a los tejidos y no hacer ejercicio en parques o jardines. 

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.