El famoso mercado de pescado de Tokio será trasladado y sus instalaciones adaptadas para la venta minorista
26 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Pasear por los jardines de Hama Rikyu, hacerse una foto con la estatua del perro Hachiko en el barrio de Sibuya y, por supuesto, visitar el mercado de pescado de Tsukiji. Es casi el abecé de los miles de turistas que se dejan caer por la capital de Japón desde las más variopintas partes del mundo. Y si el viajero es gallego, aún más. Sobre todo, para no perder la ocasión de compararlo con una de las numerosas lonjas de aquí.
El de Tokio es el mercado de productos frescos más grande del mundo. O esa es la fama que lleva un local en el que diariamente se comercializan un total de 3.000 toneladas de mercancías perecederas, lo que reporta unos ingresos de 17 millones de euros.
Pero los 80 años que han pasado por el edificio no lo han hecho en balde. Se ha quedado obsoleto. Y no anteayer. De hecho, se empezó a hablar de cambio a finales de los ochenta. Y hace más de tres lustros que se aprobó el traslado de las instalaciones para ampliarlas, ante la imposibilidad de adaptar el edificio a las normas de seguridad en caso de seísmo y atender las nuevas exigencias de seguridad e higiene.
La primera vez que se oyó el nombre de Toyosu para sustituir a Tsukiji fue en el 2001. El Gobierno local acordó entonces su cambio de ubicación, no sin polémica ni reparos por parte de las 42.000 personas que visitan Tsukiji cada día y los 19.000 vehículos que acceden al recinto para traer o llevar esos 480 tipos de pescado que se despachan en la rula o las 270 variedades de frutas y verduras que se ponen a la venta.
Pero la fecha de mudanza se ha ido demorando. La última estaba prevista para el 7 de noviembre del año pasado. Ese día, según los planes, se cerrarían para siempre jamás las puertas del vetusto edificio situado en el corazón de la ciudad -en el lujoso barrio de Ginza- para dar el relevo a una especie de gran centro logístico, situado más lejos del centro, en la bahía de Tokio, dotado de las más modernas tecnologías, y en un emplazamiento que permitirá descongestionar de tráfico pesado al centro de Tokio y que está mejor conectado que Tsujiki con el aeropuerto internacional de Haneda, también ubicado en la bahía de la capital.
Un espacio contaminado
Si las subastas no se están haciendo ya en Toyosu es porque cuando comenzaron las obras para adaptar el terreno se descubrió que había un grave problema de contaminación derivado del pasado del enclave. En otra vida había dado cobijo a una planta de gas. Así que los niveles de benceno -43.000 veces superiores a los recomendados- y de otras sustancias tóxicas llevaron a las autoridades a aplazar de nuevo el traslado, que incluso plantearon la posibilidad de abortar los planes de mudanza.
Sin embargo, la gobernadora de Tokio, la misma que puso en solfa la sustitución por Toyosu, anunció la pasada semana su firme intención de hacer efectivo el traslado. «Ahora se ha creado una comisión de expertos y pensamos que podremos utilizar Toyosu (donde ya están instalados todos los equipos frigoríficos) efectuando nuevos trabajos de saneamiento», explicó Yuriko Koike la semana pasada en rueda de prensa.
Paralelamente a la confirmación del traslado -eso sí, sin fecha fija todavía-, Koike empezó a hablar por primera vez de posibles usos alternativos de Tsukiji.
El traslado de la actividad a Toyosu no será el final para el recinto, que podría verse convertido en una especie de parque temático gastronómico, un Disneyland del pescado y mariscos, o un Warner Bros de las frutas y verduras.
Así, los planes de la gobernadora Koike pasan por mantener en el edificio del barrio de Ginza las ventas de los minoristas y enviar a Toyosu el área mayorista del mercado. De esta forma, el edificio será renovado para dentro de cinco años reabrir como ese festival gastronómico en el que se pretende convertir.
Eso sí, lo más probable es que varíen los horarios, por lo que ya no será tan buena opción para los turistas gallegos que visitan Japón aprovechar el jet lag de la llegada para ir prácticamente directos a ver la subasta de atunes, que de momento sigue haciéndose de 5 a 6.15 horas, como en A Coruña la bajura.
Volumen: 3.000 toneladas
Es la cantidad de pescados y mariscos que pasan por Tsukiji pasan cada día, donde se comercializan 480 variedades de productos marinos de todos los mares del mundo.
Facturación: 17 millones €
Es lo que se obtiene de la comercialización de los productos que se ponen a la venta en el principal y mayor mercado de Tokio.
Plantilla: 20.000 operarios
Es el número de personas que trabajan en el mercado, para atender a los 60.000 clientes de Tsukiji, que acceden al recinto en 19.000 vehículos de transporte de mercancía.