Los bosques gallegos de frondosas comienzan su reconversión

María Cedrón REDACCIÓN

FORESTAL

Una de las frondosas que han marcado en el Marteloscopio de Labio
Una de las frondosas que han marcado en el Marteloscopio de Labio

Mientras se mejora la gestión de las 617.000 hectáreas de monte cubiertas por estas especies autóctonas para obtener árboles de calidad, desde la Axencia Galega da Industria Forestal buscan formas para que la madera de baja calidad no solo se convierta en leña

03 mar 2024 . Actualizado a las 19:01 h.

El Inventario Forestal Contínuo de Galicia identificó unas 617.000 hectáreas de frondosas en Galicia (medición realizada por parcela, dado que al hacerla por píxeles de imágenes por satélite se reduce a unas 575.000), de un total de superficie arbolada que supera los 1,4 millones de hectáreas. Pero la comunidad, igual que ocurre en buena parte de Europa, tiene un problema: la mayor parte de la madera que sale de sus bosques de frondosas caducifolias no tiene el diámetro ni la calidad necesaria para responder a la demanda de la industria de transformación que surte a sectores como la construcción, la tonelería o el diseño de mobiliario de larga duración. Y mucha de esa madera acaba en la cocina de leña. Pero no tendría por qué hacerlo. Porque esa materia prima vale para mucho más que eso. Se ha comprobado en el simposio internacional As frondosas autóctonas, a resiliencia do sector forestal?, organizado en Lugo por la Axencia Galega da Industria Forestal (XERA) y por Resilent Forest for Society (Resonate), donde empresas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza y Letonia han mostrado todo lo que se puede hacer con unos troncos o ramas que cotizan en Galicia a entre los 28 y 33 euros la tonelada en cargadero, según los datos de la Asociación Forestal de Galicia, porque únicamente van destinados a leña. Pero ese valor podría multiplicarse usando esa madera para, por ejemplo, sustituir al plástico en objetos de uso cotidiano.

La búsqueda de usos alternativos para esa materia prima supondría un incentivo para animar a los propietarios del monte a practicar una mejor silvicultura en las parcelas donde crecen las frondosas. Eso ayudaría a acelerar la reconversión de los bosques de frondosas que ha comenzado a florecer en Galicia.

Después de conocer cómo están los bosques de frondosas en Galicia —muchos de ellos con pies de entre 30 y 40 años a los que el abandono ha abocado a crecer a lo loco e impidiendo que los árboles más jóvenes puedan desarrollarse porque no ven la luz—, esa reconversión comienza por reducir la densidad de árboles por plantación para lograr que las nuevas generaciones de carballos o castaños (conocidos en el sector forestal como pies de porvenir) crezcan con la calidad necesaria para alcanzar los 250 euros por tonelada de madera de carballo que se pagan en Francia.

La idea es poder ofrecer en el futuro a la industria transformadora de frondosas que existe en Galicia la materia prima de calidad que ahora han de comprar fuera.

«Cando vas aos aserradoiros galegos, ves que moita da madeira que teñen a traen de fóra. Temos que asegurar nun futuro o aprovisonamento desa madeira en Galicia. Agora non temos capacidade de aprovisionamento na comunidade, nin por tamaño, nin por calidade», explicó el técnico del Centro de Innovación e Servizos Tecnolóxicos da Madeira de Galicia CIS-Madeira, Francisco Pedras. Lo hizo durante la presentación de los primeros resultados del Proxecto Tecnolóxico para a Valorización Sustentable das Masas Caducifolias de Galicia, puesto en marcha hace un año por XERA. Surtirse en el entorno cercano de madera de calidad es precisamente lo que quiere la industria de frondosas gallega: «Para qué mercar madeira en Francia ou no País Vasco, cando a poderíamos ter aquí. Non ten senso. Temos que facer unha xestión dos montes e ir cara a producción multiespecie porque iso é o que xera biodiversidade. Para lograr iso non só hai que facer cambios no marco legal, tamén facer moita pedagoxía para que a xente entenda que non é malo cortar un carballo de anos cando se está facendo unha boa xestión que facilita o crecemento de novas árbores de calidade», comentó Gabriel Fernández, de Galiquercus, una de las empresas que participan en el proyecto.  

«Para qué mercar madeira en Francia ou no País Vasco, cando a poderíamos ter aquí»

Lo que están haciendo en varias parcelas experimentales es retirar los árboles de escaso diámetro para lograr que los nuevos pies tengan el espacio suficiente para desarrollarse. Pero además buscan nuevas técnicas de aserrado o secado que mejoren las que se están utilizando en la actualidad. Todo para que los propietarios del monte tengan datos reales sobre los que actuar. Porque según sus estimaciones en torno al 80% de los bosques gallegos de frondosas precisan de una actuación para poder disponer en el futuro de madera de calidad.

En las parcelas experimentales están trabajando el abedul, rebollo, roble y castaño. Marcando árboles, retirando los árboles (entresacas) con maquinaria que no afecte a los más jóvenes....

Y mientras no logran esas masas de alta calidad, la idea es buscar nuevas alternativas para esas ramas o troncos de pequeño tamaño que se han retirado de esas parcelas: «Deixamos nunha desas parcelas experimentais unhas 120 toneladas de madeira para buscar fórmulas coas que revalorizala. Unha parte vai ir para leña, pero hai outra parte que se adicará a obter productos de maior valor engadido», avanzó Francisco Pedras. Como están haciendo en otros países europeos.

«Estamos buscando partners tecnolóxicos que queiran colaborar no desenvolvemento deses novos usos»

El experimento para ver qué productos son capaces de multiplicar el valor de esa madera progresa adecuadamente. Tras la corta, están ahora en proceso de secado. A partir de ahí verán qué tipo de productos se pueden desarrollar a nivel industrial. «Experiencias deste tipo hainas noutros países, pero temos que ver cómo facelo aquí», añadió el técnico de CIS-Madeira. No solo eso. Porque para avanzar en la materia hay que dejarse guiar por el mercado: «Estamos buscando partners tecnolóxicos que queiran colaborar no desenvolvemento deses novos usos», añadió.

La alianza entre silvicultores, industrias forestales o start-ups dedicadas a la innovación de productos hechos a partír de madera es fundamental para el crecimiento en Galicia de una industria que responde a las demandas de unos consumidores cada vez más comprometidos con la sostenibilidad y medio ambiente. Y ahí también entre en juego el diseño. El responsable de Inovawood, Uwe Kies, puso como ejemplo en su intervención en la primera jornada del encuentro lo que ha hecho Dinamarca con el diseño de muebles: Hasta bromeó con que Alemania pone la madera para que ellos hagan el diseño.

Además de acercar a toda la población muebles confortables, lo que lograron de un modo indirecto los arquitectos y diseñadores industriales daneses como Arne JacobsenHans J. Wegner en la década de los cincuenta del pasado siglo es reivindicar el valor de la madera como una materia prima con la que podían conseguir mejorar la calidad de vida de la gente. Aprendieron a explotar el material al máximo esa materia prima. Como anécdota, en los debates de la campaña para las presidenciales norteamericanas de 1960, Kennedy pidió sentarse para replicar contra Nixon en la silla The Chair de Hans J. Wegner. No había más razón que sus dolores de espalda. 

Algo parecido podrían hacer en Galicia para aprovechar esa madera de frondosas que no alcanza diámetros adecuados para construcción. De hecho, dentro el Proxecto Tecnolóxico para a Valorización Sustentable das Masas Caducifolias de Galicia quiere realizar un concurso de diseño para desarrollar productos o aplicaciones que empleen la madera de frondosas, al tiempo que se fabrican prototipos de esos diseños. Todo está abierto a la imaginación. 

Lo que está claro es que prolongar la vida de esa madera de menor diámetro en desarrollos industriales de mayor valor que la leña no solo ayuda a retener carbono _un desafío dentro de las políticas de lucha contra el cambio climático_, también puede incrementar el valor de esa materia prima.