Iván Gómez, Altos de Torona: «Creemos prioritario buscar nuevos mercados para los vinos de Rías Baixas»

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

Iván Gómez es el director de HGA Bodegas y Viñedos, grupo al que pertenece Altos de Torona
Iván Gómez es el director de HGA Bodegas y Viñedos, grupo al que pertenece Altos de Torona M. A.

Los albariños de HGA Bodegas y Viñedos han sido seleccionados para la primera clase de la compañía aérea Finnair

15 mar 2026 . Actualizado a las 19:21 h.

Cuenta Iván Gómez que el sueño de su padre, Horacio Gómez, siempre fue tener una bodega y que, en la que hoy es la parcela más grande de viñedo de Rías Baixas, las 91 hectáreas que cuidan como un jardín en Tomiño, se extraían en otra época resina. Aquella ilusión fue el germen de HGA Bodegas y Viñedos, empresa que hoy gestiona Altos de Torona, en Rías Baixas, Regina Viarum, en la Ribeira Sacra, y El Confidente, en Valdeorras. Controlan 300 hectáreas de viñedo en Galicia y solo en Rías Baixas producen más de dos millones de botellas al año. Gómez tiene muy claro que, en un plazo no muy largo, el destino de la mitad de ellas debería ser la exportación. Para eso, sostiene, Rías Baixas tiene que buscar nuevos mercados.

—Aranceles, guerras... ¿cómo vive el sector del vino la situación actual?

—Lo vemos con gran incertidumbre y preocupación. Estados Unidos es una de los mercados más importantes para nuestra bodega, porque exportamos el 33 % de lo que producimos, en la media de Rías Baixas. Esta inestabilidad y volatilidad afecta a los acuerdos comerciales y puede suponer un problema, porque provoca que el mercado se esté frenando un poco para los vinos de España, en general, y para los de Rías Baixas. Estamos a la expectativa, a la espera de que vuelva la normalidad y, aunque las perspectivas no son buenas, siguen saliendo pedidos y seguimos trabajando en los mercados internacionales. El albariño gallego es uno de los vinos blancos más reputados y cotizados y de mayor prestigio dentro de los blancos en el mundo. Tenemos que seguir trabajando, a pesar de todo lo que está pasando.

—Los Rías Baixas ¿siguen siendo vinos muy apreciados por el consumidor en Estados Unidos?

—Son vinos que se aprecian y se valoran. Hay una horquilla de precios, desde medios hasta medios-alto, pero nosotros siempre partimos de precios de gama alta o prémium. Gustan mucho por su frescor, por su acidez y por sus aromas, que hacen que sean vinos más complejos que otras variedades, como el Pinot Grillo. Los Rías Baixas son unos vinos que gustan y Estados Unidos es un mercado con un potencial enorme de consumo de vino, sino se acaba encareciendo demasiado por un aumento de los coste logísticos o de los aranceles.

—¿Esa inestabilidad anima a buscar otros mercados? Sus vinos acaban de ser seleccionados para la primera clase de Finnair.

—Para nosotros es prioritario y por eso tenemos un equipo de exportación en el que hemos depositado todas nuestras expectativas. Ya estamos presentes en treinta países, pero buscamos más, queremos que nuestra marca esté con los mejores importadores y poder llegar a espacios seleccionados, donde no puede entrar cualquiera. Es el caso del acuerdo para la primera clase de Finnair. El que viaje a Finlandia podrá disfrutar de nuestros albariños en primera clase a partir de esta primavera. Creemos que este tipo de oportunidades son las que hay que trabajar y seguir explotando para hacer más grande la denominación de origen y nuestras marcas. Nuestro objetivo es llegar a exportar el 50 % de lo que producimos.

—Habla de sitios seleccionados y a los que no llegan todos ¿Ese es también su objetivo?

—Lo que buscamos es una posición alta de precios en la mayor parte de los mercados, aunque tampoco podemos olvidarnos del volumen y de las gamas medias. El albariño de Rías Baixas es una variedad blanca importante y que no es económica. Por eso buscamos estar entre los mejores importadores y en las cartas de los mejores restaurantes.

—Los países nórdicos siempre han sido un mercado interesante para Rías Baixas ¿queda sitio para crecer en ellos?

—Queda sitio para crecer en todo el mundo. A Rías Baixas le queda mucha recorrido. Somos una denominación de origen pequeña, con una producción que ronda los treinta millones de litros, que hace las cosas bien y vende calidad, gastronomía y paisaje. Yo creo que hay mucho margen para crecer porque hacemos unos vinos que gustan por su acidez y su frescura y por eso tenemos que tratar de abrir grandes mercados. Los países nórdicos son grandes consumidores de vino y nosotros estamos presentes en los tres más importantes, pero hay que consolidarlos y aumentarlos, porque hay potencial para seguir creciendo y explorando.

—¿Ven interés en la firma de Mercosur? Se dice que el vino es uno de los grandes beneficiados de ese acuerdo.

—Mercosur es una gran apuesta comercial que, para el sector agrario español, posiblemente sea negativo. Pero para otros, como el del vino, nos abre puertas a nivel comercial ya que se flexibilizan las medidas de entrada en países tan importantes por el volumen de consumidores como México, Brasil o Argentina. En general, Rías Baixas tiene poca presencia en esos mercados y hay mucho margen de crecimiento y este cuerdo nos puede ayudar a vender un poco más y a establecernos en ese tipo de mercados. Pero también somos agricultores y entendemos que una parte del sector agroalimentario sea reacio.

—Rioja quiere arrancar viñedos, Burdeos ya lo hizo ¿es mal momento para dedicarse al sector del vino?

—No, todo lo contrario. Siempre hay oportunidades. Yo creo que tiene que haber un equilibrio y que ya no todo vale, así evitaremos este tipo de situaciones tan dramáticas en el futuro. En Rías Baixas no debemos primar solo el volumen, sino también es fundamental la calidad y más en un mundo tan competitivo. Necesitamos equilibrar oferta y demanda. Sabemos que ahora hay cierta controversia por los rendimientos y creemos que somos los primeros afectados si hay una desviación o falta de un acuerdo razonable entre todos. Pero no podemos producir a cualquier coste porque tenemos que elaborar vinos de calidad, en equilibrio con la cantidad y la generación de recursos para este negocio sea rentable en el campo y en las bodegas. Y, al mismo tiempo, también tenemos que producir suficiente uva. Por eso es tan importante que consigamos, a futuro, un equilibrio entre oferta y demanda, calidad y rendimientos. Necesitamos un acuerdo e ir de la mano con los viticultores. Tenemos que entendernos y posiblemente hablar un poco más entre todas las partes y no podemos pensar a corto plazo, sino a futuro.