Drones contra la plaga del goníptero

El grupo Gossge, de lucha contra el gorgojo del eucalipto, formará a los propietarios forestales sobre las técnicas disponibles para frenar la expansión de este parásito

Daños causados por el goníptero en un monte de Pontevedra, en una imagen de archivo
Daños causados por el goníptero en un monte de Pontevedra, en una imagen de archivo

FERROL / LA VOZ

Los drones podrían resultar útiles en la lucha contra la plaga del Gonipterus platensis, el gorgojo del eucalipto, al que se atribuyen unas pérdidas anuales de 1.075.431 metros cúbicos de madera, 251.800 toneladas de CO2 y cerca de 235 millones de euros en toda la cornisa cantábrica. La teledetección de este parásito es uno de los proyectos en los que trabaja el Grupo Operativo Supra-Autonómico de Sanidad sobre Gonipterus en Eucalipto (Gossge), con el objetivo último de garantizar la sostenibilidad medioambiental y la eficiencia, «mejorar la productividad [de los eucaliptales] y aumentar la estabilidad socioeconómica de la población rural».

Propietarios forestales, silvicultores, administraciones, empresas del sector y centros tecnológicos forman parte de Goosge, que ha encontrado en el Anaphes nitens un buen aliado para combatir la extensión de la plaga del Gonipterus platensis, puesto que «actúa solo contra la población de plaga, no sobre otros insectos», precisan. En Cantabria se han tomado muestras en varias parcelas «para tratar de evaluar el daño producido por la plaga en el árbol y cómo evoluciona la población, tanto el gorgojo como el parásito». «Saber cuántos parásitos hay y cuántas larvas de la plaga salen adelante sirve para predecir qué es lo que va a suceder en los próximos meses, y decidir si es necesario soltar más parásito», explican desde el grupo. Todo con el propósito de anticiparse al impacto y prevenirlo.

Monfero, Viveiro y Dodro

En Galicia, la declaración del estado de alarma por el coronavirus interrumpió la formación de los propietarios forestales privados sobre este asunto, que había comenzado en Ponteareas a principios de marzo. Julio Ruiz, ingeniero, es el técnico de la Asociación Forestal de Galicia que se ocupa de organizar los cursos. «Estaban previstos para marzo y principios de abril porque era el momento óptimo para hacerlos coincidir con el tratamiento o la suelta del parásito, pero los tres programados en Monfero (de la mano del colectivo de productores Fomento Forestal), Viveiro (con la asociación Promavi) y Dodro (con colaboración de la comunidad de montes de San Xoán de Laíño) tuvimos que suspenderlos y los haremos en el mes de julio», señala. Hay una parte teórica y otra práctica, para que el productor «aprenda a reconocer la enfermedad y evaluar los daños y, en función de eso, aplique unas técnicas u otras». Cuando no basta con la lucha biológica, abunda, «hay que recurrir a una combinación de avispilla y productos químicos autorizados».

La actuación directa de los propietarios complementaría el programa de suelta de Anaphes nitens puesto en marcha por la Xunta de Galicia. «Aunque tratan de cubrir el máximo de territorio, no se hace en todos los montes», apunta Ruiz. Ramón Reimunde, presidente de Promagal, la federación que aglutina a 25 asociaciones de productores forestales del norte de las provincias de Lugo y A Coruña, constata «que os montes da zona están afectados, vense os eucaliptos coas follas comidas».

«Por aquí segue atacando, pero menos -matiza Reimunde-, sobre todo en sitios con orientación sur, máis secos, aí machaca moito; onde dá o nordeste, pola costa, non tanto». Desde Gossge recuerdan que las plantaciones de eucalipto en el norte peninsular suponen «más de la cuarta parte de la madera producida en España y, por tanto, más de la cuarta parte del CO2 atmosférico fijado por las masas arboladas españolas, con un eficiente efecto sumidero que contribuye a la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático».

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