Esta vendimia la hacemos a máquina

Martín Códax tiene en Monterrei una vendimiadora que trabaja de forma automática. Entre las ventajas del sistema, que es más rápido y que recoge de noche, cuando la uva está fría

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Vendimiando a máquina Martín Códax tiene en Monterrei una vendimiadora que trabaja de forma automática. Entre las ventajas del sistema, que es más rápido y que recoge de noche, cuando la uva está fría

Redacción

Ver una máquina que pasa sobre el viñedo y, de forma automática, recoge las uvas es una imagen muy habitual en buena parte de las denominaciones de origen de España. Pero no en Galicia. El minifundio que caracteriza a buena parte del sector vitícola de la comunidad hace imposible que este tipo de sistemas puedan llegar a ser rentables. Con una excepción, la denominación de origen Monterrei. Allí sí hay viñedos con condiciones y extensión suficiente para que las máquinas puedan actuar. Y ya lo hacen. Por lo menos en la finca que Martín Códax tiene en Vilardevós. En esas 60 hectáreas de terreno es una vendimiadora automática la que se encarga de recoger la uva. Pero es que no hay alternativa. «Doutro xeito non teríamo s vendimadores suficientes para recoller a uva nesta finca», explica Miguel Tubío, director técnico de la bodega. Llevan cuatro años probando el sistema y, por ahora, están encantados con los resultados.

Cuenta Tubío que la viticultura en Monterrei es muy diferente a la de otras zonas de Galicia. La mayoría de las parcelas están en espaldera y, además, hay grandes extensiones de terreno. Mar tín Códax, por ejemplo, cuenta con una finca que tiene una extensión de 60 hectáreas, una plantación imposible en otras denominaciones como la Ribeira Sacra o incluso Rías Baixas, donde el sistema predominante es el emparrado. Es allí donde más trabaja la vendimiadora automática, que en Galicia es una novedad, pero que en otras regiones de España es muy utilizada. «Preto do 80 % da uva que se vendima en España utiliza xa este sistema», argumenta Tubío. Ellos apostaron por las máquinas cuando comprobaron que no iban a disponer de vendimiadores suficientes para recoger toda la uva que produce esta parcela. Pero es que, además, este sistema cuenta con otra ventaja: la rapidez. Puede recoger toda la uva en aproximadamente una semana, tarea que a grupos de vendimiadores les llevaría mucho más tiempo realizar.

¿Cómo funcionan esas vendimiadoras? «É un tractor zancudo que ten unha roda por cada liña e que vai por riba do viñedo sacudindo a vide. A uva vai caíndo nunha cinta transportadora que a recolle e a mete nuns depósitos, dos que vai a adega», cuenta el director técnico de Martín Códax. La máquina recoge unos 4.000 kilos en cada carga y tarda alrededor de hora y media en cubrir una hectárea de terreno.

Ventajas y desventajas

Para el director técnico de Martín Códax, las vendimiadoras tienen muchas más ventajas que inconvenientes. La primera, que trabajan de noche, cuando la uva está más fría. Esto permite «aforrar enerxía no enfriamento da pasta e, ademais, evitase a oxidación», explica Tubío. Y es que cuando las uvas están expuestas al sol todo día, recibiendo calor, «perden aromas», asegura. Algo que no sucede con las vendimiadoras, que recogen la uva cuando está fría, evitando así que las altas temperaturas afecten a su potencial aromático. Al mismo tiempo, el hecho de vendimiar de noche evita que se tenga que gastar energía en enfriar la pasta. «Hai un aforro enerxético moi grande. As adegas gastan moita enerxía en enfriar a uva que entra a 25 grados e ten que estar a 15 grados cando entra na prensa», argumenta Tubío. De ahí que la práctica de vendimiar de noche se esté extendiendo cada vez más en muchas zonas vitícolas. Por otro lado, las vendimiadores automáticas consiguen también reducir notablemente el tiempo que pasa entre la recogida de la uva y el prensado. «Hora e media despois de ser vendimada está xa nas prensas», sostiene.

En cuanto a los inconvenientes, Tubío considera que todas las desventajas que hasta ahora planteaban estas máquinas se han superado. «Cada vez son máis respectuosas coa uva e as desvantaxes que teñen, como que rompen a uva, compénsanse de sobra», argumenta. Y es que es cierto que estas máquinas funcionan haciendo vibrar la planta, lo que provoca que la uva se caiga del racimo y sea recogida sin el raspón. A su vez, esto provoca algunas roturas. «Inicialmente tiñamos dúbidas por se a uva podía romperse demasiado, pero vimos que o sistema funciona perfectamente e que a calidade da vendima é moi boa», insiste el director técnico. Tras cuatro años, en Martín Códax están muy satisfechos con el resultado de las vendimiadoras.

Un sistema que sería muy difícil exportar a todas las denominaciones gallegas

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No todas las denominaciones gallegas tiene regulada la vendimia mecanizada. Sobre todo, porque en muchas de ellas apenas podría aplicarse, de ahí que no existiera un interés por desarrollar este sistema. Es el caso de la Ribeira Sacra, donde el actual sistema de bancales haría imposible la utilización de estas máquinas. O incluso de Rías Baixas, donde predominan sobre todo el emparrado. Y es que estas máquinas solo funcionan con viñedos en espaldera. Sin embargo, en Monterrei el sistema no solo resulta útil, sino que está permitiendo suplir algunas de las carencias de la denominación de origen, como la escasez de mano de obra. «Para nós sería inviable vendimar ese viñedo de sesenta hectáreas a man», explica Tubío. No solo por la gran cantidad de mano de obra que necesitarían, sino también por la rapidez. Las máquinas les permiten meter en bodega alrededor de 600.000 kilos de uva en cuestión de una semana. «Nesta zona, ademáis, vendimamos moi tarde e poder vir a chover en calquera momento por iso precisamos vendimar nunha semana», concluyen en Martín Códax.

¿Vendimiar ya no compensa?

M. Alfonso

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Cuando llegó la crisis económica, las bodegas se encontraron de pronto con un aluvión de peticiones para poder participar en la recogida de la uva. Hacía años que no registraban tal demanda y las listas de solicitantes llegaron a alcanzar el centenar. Pero en pocos años la situación ha cambiado radicalmente. Cada vez hay más problemas para encontrar a personas interesadas en sacarse unos euros en la vendimia. Y no porque sea un trabajo mal retribuido. Parte del problema radica en que ahora es preciso hacer contrato a todos los temporeros y a mucha gente no le interesa perder la antigüedad en el paro o ver cómo baja su pensión por tener que darse de alta durante unos días.

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