¿Vendimiar ya no compensa?

Trabajo obliga a dar de alta a los temporeros pero las empresas tienen cada vez más problemas para encontrar a interesados

Cuando llegó la crisis económica, las bodegas se encontraron de pronto con un aluvión de peticiones para poder participar en la recogida de la uva. Hacía años que no registraban tal demanda y las listas de solicitantes llegaron a alcanzar el centenar. Pero en pocos años la situación ha cambiado radicalmente. Cada vez hay más problemas para encontrar a personas interesadas en sacarse unos euros en la vendimia. Y no porque sea un trabajo mal retribuido. Parte del problema radica en que ahora es preciso hacer contrato a todos los temporeros y a mucha gente no le interesa perder la antigüedad en el paro o ver cómo baja su pensión por tener que darse de alta durante unos días.

La ley no es muy clara sobre si los familiares puede ayudar en la recogida de la uva «É certo que nos está chamando xente porque non atopan peóns para a vendima», explica Samuel Lago, de Unións Agrarias. «É un problema que se está a dar xa todos os anos, sobre todo nas empresas grandes», añade Julio Reboredo, de la Asociación Agraria de Galicia. De ello dan fe también en las bodegas. «Nos esforzamos todo lo que podemos, ya que se ha intensificado un problema que tenemos todas las bodegas desde años atrás: cada vez es más difícil encontrar personal para la vendimia», asegura José Torres, de Pazo de Villarei. Las quejas han llegado hasta el consello regulador, donde consideran que este problema, lejos de solucionarse, empeorará en los próximos años. «Es cierto que ha habido bodegas con problemas, aunque al final se arreglan. Cada vez habrá más dificultades para encontrar gente porque los universitarios empiezan antes y las personas que perciben prestaciones o pensiones no quieren», explica Ramón Huidobro, gerente de Rías Baixas.

Obligación de hacer contratos

Varios son los factores que influyen para que, actualmente, haya menos personas interesadas en participar en la vendimia. La primera, tal y como asegura Huidobro, tiene que ver con los estudiantes. Los cursos escolares comienzan cada vez antes y aquellos jóvenes que aprovechaban estos días para sacarse unos euros ya no pueden hacerlo. Pero hay otro problema y es que las últimas inspecciones de Trabajo han llevado a pequeñas y grandes bodegas a hacer contratos a todos sus peones. «Antes moito traballo facíase con familiares e amigos pero tras as inspeccións a xente agora ten medo e non se atreve a ter peóns sen contrato», explica Lago. En su opinión, las Administraciones deberían ser un poco más flexibles con las pequeñas explotaciones y permitir que los familiares puedan participar en esta tarea sin tener que contratarlos. Y ya no es que las bodegas no quieran pagar las cotizaciones, sino que a mucha gente no le interesa cotizar durante unos días. A cambio puede perder la prestación que está recibiendo sea por desempleo, por jubilación o por incapacidad.

Pensionistas y parados

Jubilados y desempleados eran dos de los colectivos que más participaban en la vendimia. Ya no. «Se estou apuntado no INEM e me chaman para traballar dous días igual non me compensa porque así perdo a antigüidade e me quedo, por exemplo, sen dereito a cursos», cuenta Lago. Lo mismo sucede con los pensionistas o incluso con las prestaciones de minusvalía. «Se es maior de 55 anos e tes unha discapacidade auméntanche a pensión nun 20 %. Pero se atopas un traballo e o perdes, ese mes perdes ese 20 % a maiores», añade. Por eso considera que, en algunos casos, la normativa debería ser algo más flexible. «Á xente que cobra prestacións darse de alta e de baixa non lle compensa», insiste Reboredo. «Hay menos gente en el paro y los que cobran una prestación tiene miedo a perderla. Hay mucho desconocimiento entre la gente, que al final dice, ‘yo no me quiero meter el líos’», insiste Torres.

Otra cosa son los familiares y amigos que van a echar una mano con la vendimia. También aquí hay problemas porque «a lei non é clara. É algo moi difuso. A interpretación que fai Inspección de Traballo é que se vendimas para a casa non hai problema, pero se vendimas para vender a unha adega é un acto comercial», explica Lago. De ahí que, cada vez más, las pequeñas bodegas prefieran también hacer contrato a los que les ayudan a recoger las uvas. «A nosa recomendación é que fagan sempre contrato, sobre todo se teñen un número importante de operarios», añaden en Unións Agrarias.

«Tenemos un autobús para los vendimiadores y unos incentivos para los más trabajadores»

José Torres, director de Pazo de Villarei

En Pazo de Villarei llevan ya varios años sufriendo problemas de personal. «Recurrimos a ETT porque contratar nosotros requeriría de mucho papeleo, pero mucha de la gente no es cualificada. Y cuando aprenden ya terminó la vendimia», explica José Torres, director de la bodega. Así que hace un tiempo decidieron poner en marcha un programa de fidelización que les ha permitido que más de la mitad de las personas que contratan sean ya veteranos en estas lides. Entre otras cosas, les proporcionan un uniforme, que incluye gorras, y les ponen a su disposición un servicio de transporte que las recoge en los alrededores de sus casas y las traslada a la bodega.

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