«La potencia de la marca Galicia no la hemos aprovechado suficientemente»

El director de Bodegas Martín Códax deja el cargo y destaca el crecimiento que ha experimentado el sector alimentario


Redacción / La Voz

El sector alimentario en Galicia mueve más de 8.000 millones de euros al año y da empleo a más de 30.000 personas. Pero es que, además, es un sector que no ha dejado de crecer, incluso en los peores años de la crisis, asegura Juan Vázquez Gancedo. El director de Bodegas Martín Códax preside, desde hace cuatro años, el Clúster Alimentario de Galicia, una entidad que busca la colaboración entre las empresas para afrontar problemas y retos comunes. Vázquez Gancedo dejará el cargo en las próximas semanas y se va satisfecho de la labor que está desempeñando el clúster pero, sobre todo, orgulloso del trabajo que están realizando las empresas gallegas.

-¿Cómo surge la idea de un clúster de alimentación?

-El clúster surge en el 2010 por iniciativa de un pequeño grupo de empresas de la alimentación que vemos la necesidad de agruparnos. Desde la Unión Europea empieza a llegar el mensaje de que el sector de la alimentación tira de la pesca, de la agricultura y de la ganadería y de que no vamos a ser competitivos en el mundo si no tenemos una alimentación que sea capaz de poner en valor nuestra producción diferenciándola, y esa diferenciación no puede ser por precio. En Europa tenemos un modelo en el cual nos exigimos unos niveles de calidad que cuestan dinero, de respeto al medio ambiente que cuestan dinero y van a costar más. La UE dice que si queremos sobrevivir tenemos que diferenciarnos por capacidad de innovación y valor del producto. Y eso se consigue siendo competitivos, adaptando las nuevas tecnologías. Esa son las grandes vías de estrategia de toda la alimentación en Europa. Nuestros productos son reconocidos en el mundo por su calidad, porque ha habido generaciones de emprendedores que con un queso bajo el brazo se han ido por el mundo y lo han vendido.

-En el clúster están representadas las empresas, pero también las universidades y la administración.

-Lo primero que hacemos es reunir todo ese ecosistema, que son las empresas y las universidades. Estas necesitaban reinventarse, convertirse en centros de investigación, en departamentos que pudieran transferir esa investigación a las empresas. En ese proceso estaban ya las universidades, creando sus propios centros tecnológicos. Se genera un ecosistema compuesto por las cosas, ?nuestra materia prima? por las empresas, por las universidades, por los centros tecnológicos y, por supuesto, la administración. Con una orientación clara, que Europa nos está diciendo por donde quiere que vayamos: por la innovación, por productos con más valor y por ser competitivos gracias al uso del conocimiento. Y la Xunta y el IGAPE se hacen conscientes de ello y nos tutelan y nos ayudan. En ese ecosistema faltan las personas, y nos encontramos en las empresas, en los centros tecnológicos, en las universidades... con personas más formadas que nunca y, por lo tanto, más capaces de innovar.

-¿Hay innovación en el sector alimentario gallego?

-La mayor alegría después de estos cuatro años de presidente es haber descubierto que, con esos mimbres, de una buena materia prima, de unas fábricas iniciales, nos encontramos con hijos y nietos de emprendedores que hoy tienen una formación mucho más completa y son ciudadanos del mundo. Han viajado y saben lo que se hace y cómo son percibidos nuestros productos en el exterior. Vuelven a su casa, a las empresas familiares, con muchas ganas de cambiar las cosas y lo hacen. Y eso no es solo intuición o pasión mía. Hay gente que se da cuenta de que, con nuestros productos, se pueden hacer productos más adaptados a las necesidades del consumidor, como el chorizo de calabaza o los jamones bajos en sal.

«En Galicia somos empresas muy pequeñas y si no es mediante una asociación, como el clúster, lo tendríamos muy dificil»

-¿Cómo eligieron qué necesitaba el sector y qué es lo que ofrecen a sus asociados?

-Hicimos dos planes estratégicos con grandes ejes: innovación, comercialización e internacionalización y el de la formación. Desarrollamos todas esas líneas y lo que vemos es que participan las pequeñas y medianas empresas, cada una de ellas va encontrando la resolución a sus necesidades y conseguimos que esas pequeñas y medianas empresas logren hacer productos maravillosos Entre el 2016 y el 2019 se han movilizado 4,7 millones de euros directos en temas de innovación, en los cuales han participado 504 empresas. Llevamos tres ediciones del programa Industria 4.0 en las que han participado quince empresas. Tenemos el Marketlab, que es un mercado laboratorio en el que colabora también la distribución y que nos permite chequear, por ejemplo, etiquetados. Tú puedes llevar allí tus productos, los colocas en aquella estantería y compruebas cómo se comportan los consumidores. Estas herramienta no las podríamos tener si no fuera gracias al clúster alimentario. Hemos conseguido tener organizaciones fuera, como consorcios en China y en Estados Unidas que, de otra manera, no nos podríamos permitir y así, empresas de la alimentación vamos juntos a un mercado muy alejado y muy difícil y encontramos puntos en común entre una láctea, una de agricultura como Kiwi Atlántico y bodegas como la nuestra o Viña Costeira. Nos permite tener una oficina en destino y conocer más el mercado, y vender más nuestros productos. Gracias a eso estamos todos vendiendo hoy en China. Nosotros, en Galicia, estructuralmente somos empresas pequeñas con muchas potencialidades y si no es mediante una asociación, como el clúster, lo tendríamos muy difícil. Y eso nos permite innovar, comercializar y también formarnos conjuntamente, y vemos que está dando sus resultados. Lo vemos con los premios Galicia Alimentación, que creamos hace cuatro años. Cada vez tenemos empresas más preparadas, tanto en productos innovadores, como en proyectos empresariales o en estrategias de mercado e internacionalización.

«El clúster nos permite innovar, comercializar y también formarnos conjuntamente. Vemos que está dando resultado»

-¿En qué situación se encuentra actualmente el sector alimentarios gallego?

-Nos encontramos muy satisfechos de que el sector de la alimentación siga creciendo ?hemos superado los ocho mil millones de euros de facturación?, siga creciendo en internacionalización ?hemos superado los 3.000 millones? y nos convirtamos en uno de los sectores más importantes en Galicia y que, además, en nuestro caso, tiene la virtud de que se nutre de materia prima autóctona y de que siempre, incluso en momentos de crisis, hemos seguido creciendo en la generación de empleo y de valor. Y dando empleo a más de 30.000 personas, repartidas por todo el territorio, incluso en las zonas donde es más difícil fijar población.

-Han hecho suyo eso de que la unión hace la fuerza.

-En la parte de producción, muchos de los problemas son comunes. En la industria láctea y en la del vino, por ejemplo, estamos hablando de que nuestros retos están en cuestiones como la filtración, como la estabilización, porque cada vez estamos en mercados más exigentes y las tecnologías son las mismas. Ya no digamos cuando hablamos de enlatados y envasados, estamos teniendo todos los mismos problemas, problemas comunes en cuanto a la producción, pero también a la comercialización y hemos encontrado sinergias, haciendo promoción con la hostelería en Malasaña pero también en misiones comerciales, y nos vamos a China empresas de la leche, del aceite, del vino o de los quesos y descubrimos que juntos podemos hacer las cosas mejor. Con una marca paraguas muy importante que es Galicia. Donde vayamos siempre estamos con la marca Galicia. Conseguimos ir juntos a proyectos que individualmente nunca lo habríamos logrado.

-Es eso lo que le falta al sector ¿una marca común para todos los productos?

-Galicia Food & Drinks es nuestra marca. Individualmente hemos hecho cosas importantes, por Galicia y por las marcas de Galicia, pero otra vez más individualmente. Tenemos consejos reguladores de todo que son reconocidos a nivel internacional pero la potencia de la marca Galicia no la hemos aprovechado suficientemente. Y ese ha sido, desde el principio, una de las líneas estratégicas y uno de los objetivos del propio clúster.

«La industria alimentaria pasó con buena nota los peores años de la economía de Galicia»

El próximo 20 de junio, el clúster celebra una asamblea en la que se elegirá a un nuevo presidente. Este ya no será Vázquez Gancedo, que seguirá colaborando en primera línea con la entidad. «Son cuatro años ya. Para mi era una responsabilidad asumir ese puesto después de haber tenido el ejemplo de José Luis Antuña. Pero al final me encuentro más que satisfecho. Hemos crecido en el número de socios, en los proyectos, en estructura del propio clúster y en estructura de entidades que colaboran. Y por supuesto, en el presupuesto de prestación de servicios para los socios, que es uno de los mejores indicadores. Estos cuatro años arrancaron en un momento difícil, pero en el que ya estábamos con la satisfacción de que la industria alimentaría había pasado con buena nota los peores años de la economía de Galicia en las últimas décadas. Nada más conseguimos superarla, el mercado se expande, las empresas se expanden y parece que surge una revolución de pequeñas empresas con gestores más formados, más cosmopolitas y que saben valorar el apoyo de la administración. El balance es muy positivo. Es un compromiso que adquirí y ser la cabeza visible durante cuatro años es suficiente, viene bien un relevo y el clúster seguirá contando con mi colaboración en primera linea, como fue el caso de Antuña. No teníamos duda cuando lo fundamos en el 2010, el clúster era necesario y además era el momento. Y lo que hemos comprobado es que estábamos en lo cierto. Cada vez es más el crecimiento del sector, cada vez más las empresas interesadas, cada vez más el reconocimiento de la administración, porque estamos alineados con los objetivos de la Xunta, de los ministerios y de la UE. Creemos que una de las claves del éxito del clúster fue haber tenido un plan estratégico desde el primer momento.»

-Han montado también una aceleradora, el Business Factory Food, que ha tenido muy buena acogida.

-Es uno de los proyectos de los que estoy más orgulloso. Ha servido para que las empresas nos sentáramos con los investigadores y viéramos cuantas firmas están surgiendo fruto de la investigación para resolver problema de las empresas alimentarias y que se van a convertir en startup. Esa es la razón del Business Factory. Son líneas de negocio que a las empresas a lo mejor no nos interesa explotar pero que, a la larga, pueden acabar dándonos servicio o, lo que es más, en las cuales estaríamos interesado en invertir. A esta primera convocatoria se han presentado 50 proyectos para seis plazas.

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