La historia de Andrés de Inglaterra: el perfecto príncipe que bajó a los infiernos por su relación con Epstein

Gladys Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La detención del hermano de Carlos III desencadena el mayor escándalo de la historia de la familia real británica. Su relación con el magnate y pederasta comenzaba hace más de 20 años

19 feb 2026 . Actualizado a las 17:55 h.

La familia real británica se enfrenta al mayor escándalo de su historia. El expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, era detenido este jueves por su relación con el caso Epstein. Un acontecimiento que quedará en la historia de la monarquía británica justo el día en el que cumple 66 años. Se trata del golpe definitivo a una turbia relación que arrancó hace más de 20 años. El hijo favorito de la reina de Inglaterra tendrá que enfrentarse ahora al examen de la Justicia después de que el pasado mes de octubre el Palacio de Buckingham confirmase que el rey Carlos III había iniciado el proceso formal para retirar los títulos y honores a su hermano pequeño.

Andrés perdía entonces las últimas prerrogativas que aún lo vinculaban institucionalmente con la monarquía. Entre ellas, el uso del tratamiento de Su Alteza Real, los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón Killyleagh; y las condecoraciones honoríficas que conservaba de manera simbólica. Por quedar se quedó hasta sin casa. El pasado 4 de febrero, Andrés Mountbatten-Windsor abandonaba Royal Lodge, la propiedad de más de 30 habitaciones y rodeada de jardines, propiedad de Crown Estate, la entidad que gestiona los bienes de la Corona, para trasladarse a Sandringham.

Andrés residía en el imponente inmueble desde el 2003 en virtud de un contrato de arrendamiento de 75 años que le permitía residir allí hasta 2078, tras pagar una prima inicial y asumir el coste de las reformas, valoradas en unos 7,5 millones de libras esterlinas.

En octubre, otro acto simbólico destrozaba aún más su currículo de buen príncipe. Su nombre era retirado del registro oficial de la nobleza británica. Es la lista conocida como Roll of the Peerage y en la que aparecen los miembros de la familia real con títulos específicos. Andrés desaparecía como duque de York.

Esta decisión sin precedentes en la familia real británica era el resultado de años y años de noticias y polémicas en torno a la cercana relación que tuvo el príncipe con el fallecido Jeffrey Epstein y las acusaciones de Virginia Giuffre, quien aseguró haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con el hermano de Carlos III.

Esta es la historia de un príncipe caído entre escándalos legales, acusaciones de abuso sexual y conexiones con personajes de cuestionable moral.

El niño mimado que fue héroe de guerra

El príncipe Andrés es el tercer hijo de la reina Isabel II y el duque de Edimburgo. Nacido el 19 de febrero de 1960, siempre fue el favorito de la monarca. Dicen los cronistas del entorno de Buckingham que la reina tenía una especial cercanía con él después de no haber podido pasar tiempo con sus dos primeros hijos, Carlos Ana.

La biógrafa real Ingrid Seward asegura en su libro «My Husband and I» que la reina «siempre fue indulgente con él». Eran los grandes cómplices de la familia y el carácter encantador de él era uno de los aspectos más apreciados por su madre. Lo que seguro que no pensó entonces fue que en el año 2022, a sus 95 años, tuviese que retirarle a su ojito derecho los títulos militares, patrocinios y honores. Fue el primer paso de realeza a vida civil.

Andrés era todo lo que se esperaba de un príncipe. De ese tipo de príncipe que no iba a heredar el trono. Estudió en un internado en Escocia, al igual que su padre, hizo la carrera militar que le convirtió en piloto de helicópteros y fue uno de los héroes de la guerra de las Malvinas. Desde el aire participó en misiones de rescate, realizó tareas de inteligencia y fue condecorado con la medalla de la Orden de la Reina Victoria por salvar la vida de varios marineros. Una carrera de veinte años de servicio que dejó en el 2001 cuando era teniente comandante.

Su carisma era innegable y su gusto por el riesgo encandilaba a los británicos, como cuando en el 2012 hizo rápel por el rascacielos The Shard en Londres para recaudar fondos benéficos.

El príncipe Andrés, en una visita a Gibraltar en 1995
El príncipe Andrés, en una visita a Gibraltar en 1995 EDUARDO ABAD

El príncipe siempre fue carne de portada para la prensa social. Sus idilios con mujeres famosas alargaron su fama. Tuvo una relación con la actriz y fotógrafa estadounidense Koo Stark, pero llegó el momento en el que, como príncipe, hizo lo que tenía que hacer: en 1985 comenzó una relación con Sarah Ferguson, de la que fue cómplice la princesa Diana. Apenas un año después, el 23 de julio de 1986, se casaban en una fastuosa boda en la Abadía de Westminster.

La boda del príncipe Andrés y Sara Ferguson se celebró el 23 de julio de 1986
La boda del príncipe Andrés y Sara Ferguson se celebró el 23 de julio de 1986

De ese matrimonio nacieron las princesas Beatriz (1988) y Eugenia (1990)  y, aunque Buckingham anunció su divorcio de forma oficial en 1996, siempre han estado muy unidos. Tanto, que 30 años después de su separación, seguían viviendo juntos en Royal Lodge. «Andrés y yo somos la pareja divorciada más feliz del mundo; algo extraordinario, ¿verdad? Vivimos en la misma casa, pero es una casa grande, así que no hay problema», decía ella en una entrevista a USA Today.

Con la reina Isabel II y Sara Ferguson en 1999
Con la reina Isabel II y Sara Ferguson en 1999

El principio del fin

Como príncipe sin trono, Andrés fue haciendo lo que le tocaba. Fue representante especial del departamento de Comercio Británico Internacional, presidente de la Asociación de Fútbol Inglesa y tuvo escaño en la Cámara de los Lores. Pero el principio del fin parecía marcado en el calendario.

Aunque la decisión de Carlos III de apartar a su hermano fue el golpe definitivo, esta caída a los infiernos comenzó realmente en el 2019 cuando se hizo pública su implicación en el caso de Jeffrey Epstein, el magnate financiero y delincuente sexual estadounidense.

La relación del príncipe con Epstein había empezado principios de los 2000, cuando ambos se conocieron en los ambientes de poder y celebrities de Estados Unidos. Una complicidad que se extendió durante casi una década y que continuó incluso después de que en el 2008 Epstein fuese condenado por tráfico sexual de menores. El príncipe Andrés llegó a recibir al estadounidense en el 2006 en la mansión de Royal Lodge, solo dos meses después de que se emitiera una orden de arresto contra el pederasta convicto.

Que un miembro de la realeza mantuviese esa relación a pesar de la persecución de la Justicia, puso al hijo de Isabel II en la picota. Existen fotos del príncipe visitando la casa de Epstein después de su condena. Y también existe un correo electrónico del 2011 en el que el hermano menor de Carlos III le decía al condenado que pronto volverían a «jugar juntos». «¡Estoy muy preocupado por ti! ¡No te preocupes por mí! Parece que estamos juntos en esto y tendremos que superarlo», publicaron los tabloides británicos The Sun y Mail On Sunday.

En esta relación hay otro ingrediente macabro, el de las víctimas. Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes del caso Epstein, denunció públicamente haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con el príncipe cuando era menor de edad. Desde el 2011 se conoce una fotografía en la que se les ve juntos cuando ella solo tenía 17 años.

La imagen con Virginia Giuffre que lo cambió todo
La imagen con Virginia Giuffre que lo cambió todo

En el 2019, y con todos estos datos sobre la mesa, el príncipe Andrés maniobró a la desesperada. Una entrevista en el programa Newsnight de la BBC se convirtió en una tragedia mediática. El hermano menor de Carlos III intentó lavar su imagen y descalificar las acusaciones de Giuffre y aseguró hasta en dos ocasiones que no se arrepentía de su amistad con Epstein.

No salió indemne. Meses después perdería todos sus títulos militares y sus funciones reales tras el acuerdo extrajudicial en el que pagó 14 millones de euros a Virginia Giuffre y a su fundación para la defensa de las víctimas.

Cuando todo parecía insuperable, las cosas se pusieron peor. Que Jeffrey Epstein falleciese el 10 de agosto del 2019 en una prisión de Nueva York no silenció el escándalo. La propia Virginia Giuffre activaba toda la maquinaria judicial en el 2021. 

Imagen de archivo de la declaración de Virginia Giuffre
Imagen de archivo de la declaración de Virginia Giuffre Shannon Stapleton | REUTERS

Giuffre, que se quitó la vida el pasado mes de abril en Australia a los 41 años, dejó escritas unas memorias, Nobody's girl, que se publicaron de forma póstuma. En ellas define al príncipe como un «depredador» que habría abusado de ella con apenas 16 años. El hijo de Isabel II explicó que la había convencido para acostarle con él tras argumentar que era «su derecho de nacimiento».

Según el relato del libro de memorias, Giuffre conoció al príncipe en el 2011 en Londres cuando estaba ya captada por Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein, condenada en el 2022 a 20 años de cárcel. La exsocialite la había reclutado en unos vestuarios del club de Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump. Ella fue quien le dijo a la entonces mejor de edad que iba a conocer a «un guapo príncipe». «Mis hijas son solo un poco más jóvenes que tú», le habría dicho Andrés a Giuffre cuando la conoció. Aquel momento «de Cenicienta» acabó en pesadilla. «Lo hiciste bien, el príncipe se divirtió», la felicitó Maxwell. El encuentro volvería a repetirse, según su testimonio. 

La muerte de su madre

Nada cambió con el fallecimiento de la reina Isabel II en septiembre del 2022. El príncipe Andrés pudo despedir a su madre de forma oficial, pero siempre en un segundo plano. Durante el cortejo fúnebre recibió insultos. «¡Eres un viejo enfermo!», le gritó aquel pueblo que antes le adoraba.

Con Carlos ya en el trono, con quien aseguran que nunca tuvo una relación fluida, Andrés siguió fuera de los deberes públicos, pero se le permitió seguir viviendo en Royal Lodge. Las voces en su contra eran ya imposibles de detener. Desde que Carlos III le despojó de sus títulos, llamarle príncipe Andrés pasó a ser un error. El hijo favorito de la reina es desde hace cuatro meses Andrés Mountbatten-Windsor. 

El príncipe Andrés, durante el funeral de su madre, la reina Isabel II, en el 2022
El príncipe Andrés, durante el funeral de su madre, la reina Isabel II, en el 2022 Toby Melville | REUTERS

Royal Lodge y la última acusación

Andrés tenía sobre este espectacular inmueble un alquiler de 75 años. La orden de abandonar Royal Lodge representó un cambio de gran alcance y se ejecutó el 4 de febrero. El contrato se rescindió, aunque su vencimiento estaba fijado para el 2078. Allí vivía con su exmujer, Sarah Ferguson, que no le ha acompañado a su nueva casa en Sandringham, en el condado de Norfolk, al este de Inglaterra, donde vivirá de manera temporal hasta que se completen las reformas en su residencia definitiva.

El expríncipe perdía también la protección oficial como miembro de la familia real y se quedó sin seguridad privada y escolta, que estaba sufragada con fondos públicos. A nivel familiar, las cosas tampoco han ido bien. Aunque sus hijas Beatriz y Eugenia conservaron sus títulos reales como nietas de la reina, la princesa Eugenia de York, de 35 años, ha decidido cortar relaciones con su padre por el escándalo Esptein

¿Y Sarah Ferguson?

Su exmujer y eterna cómplice no ha estado al margen del caso. La duquesa de York también era una de las personas cercanas al multimillonario Jeffrey Epstein. Recientemente era despedida de la cadena británica ITV. El motivo, la publicación de un email que le envió al magnate en el 2011, tras su salida de prisión, en el que se refería a él como «un increíble amigo fiel, generoso y supremo».

Hace apenas unos días, se conocía que seis empresas vinculadas a Sarah Ferguson entraban en liquidación. Una decisión que llegaba después de que hubiese dado de baja su fundación benéfica

Lo último

La detención de Andrés llega después de que las voces que pedían que respondiese judicialmente ante este caso se multiplicasen en el Reino Unido. Y es que el pasado 1 de febrero, otra gota colmaba el vaso al conocerse la acusación de una mujer que asegura que en el 2010 se organizó un viaje para que ella, que entonces tenía 20 años, mantuviese relaciones con el entonces príncipe en Royal Lodge