La caída del príncipe Andrés: de favorito de la reina a protagonizar el mayor escándalo de la familia real británica
SOCIEDAD
Carlos III le retiraba este jueves todos sus títulos tras años relacionado con el caso Epstein. El ojo derecho de Isabel II y quien fuera héroe de guerra usará su nombre sin lustre real, Andrés Mountbatten-Windsor, y tendrá que dejar su mansión
31 oct 2025 . Actualizado a las 17:03 h.No hay guion más increíble que aquel que alumbran los hechos reales. Que se lo digan a la familia real británica que estos días afronta su enésimo escándalo, pero sin duda, uno de los más graves de su historia.
Este jueves, el Palacio de Buckingham confirmaba que el rey Carlos III ha iniciado el proceso formal para retirar los títulos y honores del príncipe Andrés. El hermano pequeño del monarca pierde, por lo tanto, las prerrogativas que aún lo vinculaban institucionalmente con la monarquía. Entre ellas, el uso del tratamiento de Su Alteza Real, los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón Killyleagh, y las condecoraciones honoríficas que conservaba de manera simbólica. Por no tener no va a tener ni casa. La decisión del rey incluye que abandone Royal Lodge, la propiedad de más de 30 habitaciones y rodeada de jardines, que pertenece al Crown Estate, la entidad que gestiona los bienes de la Corona.
Andrés residía en el imponente inmueble desde el 2003 en virtud de un contrato de arrendamiento a 75 años que le permitía residir allí hasta 2078, tras pagar una prima inicial y asumir el coste de las reformas, valoradas en unos 7,5 millones de libras esterlinas.
Este viernes, su nombre era retirado del registro oficial de la nobleza británica. Es la lista conocida como Roll of the Peerage y en la que aparecen los miembros de la familia real con títulos específicos. Andrés ya no volverá a figurar como duque de York.
Esta decisión sin precedentes en la familia real británica es el resultado de años de noticias y polémicas en torno a la cercana relación que tuvo el príncipe con el fallecido Jeffrey Epstein y las acusaciones de Virginia Giuffre, quien aseguró haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con el hermano de Carlos III.
Esta es la historia de un príncipe caído entre escándalos legales, acusaciones de abuso sexual y conexiones con personajes de cuestionable moral.
El niño mimado que fue héroe de guerra
El príncipe Andrés es el tercer hijo de la reina Isabel II y el duque de Edimburgo. Nacido en 1960, siempre fue el favorito de la monarca. Dicen los cronistas del entorno de Buckingham que la reina tenía una especial cercanía con él después de no haber podido pasar tiempo con sus dos primeros hijos, Carlos Ana.
La biógrafa real Ingrid Seward asegura en su libro «My Husband and I» que la reina «siempre fue indulgente con él». Eran los grandes cómplices de la familia y el carácter encantador de él era uno de los aspectos más apreciados por su madre. Lo que seguro que no pensó entonces fue que en el año 2022, a sus 95 años, tuviese que retirarle a su ojito derecho los títulos militares, patrocinios y honores.
Andrés era todo lo que se esperaba de un príncipe. De ese tipo de príncipe que no iba a heredar el trono. Estudió en un internado en Escocia, al igual que su padre, hizo la carrera militar que le convirtió en piloto de helicópteros y fue uno de los héroes de la guerra de las Malvinas. Desde el aire participó en misiones de rescate e incluso realizó tareas de inteligencia.
Su carisma era innegable y su gusto por el riesgo encandilaba a los británicos, como cuando en el 2012 hizo rápel por el rascacielos The Shard en Londres para recaudar fondos benéficos.
El príncipe siempre fue carne de portada para la prensa social. Sus idilios con mujeres famosas alargaron su fama. Andrés tuvo una relación con la actriz y fotógrafa estadounidense Koo Stark, pero llegó el momento en el que, como príncipe, hizo lo que tenía que hacer. En 1985 comenzó una relación con Sarah Ferguson -de la que fue cómplice la princesa Diana, y apenas un año después, el 23 de julio de 1986, se casaba en una fastuosa boda en la Abadía de Westminster.
De ese matrimonio nacieron las princesas Beatriz y Eugenia y, aunque Buckingham anunció su divorcio de forma oficial en 1996, siempre han estado muy unidos. Tanto, que 30 años después de su separación, siguen viviendo juntos en la que ahora dejará de ser su residencia, Royal Lodge. «Andrés y yo somos la pareja divorciada más feliz del mundo; algo extraordinario, ¿verdad? Vivimos en la misma casa, pero es una casa grande, así que no hay problema», dijo ella en una entrevista a USA Today.
El principio del fin
Aunque la decisión de ayer de Carlos III de apartar a su hermano definitivamente ha sido el golpe definitivo, esta caída a los infiernos comenzó en el 2019 cuando se hizo pública su implicación en el caso de Jeffrey Epstein, el magnate financiero y delincuente sexual estadounidense.
La relación del príncipe con Epstein comenzó en realidad a principios de los 2000, cuando ambos se conocieron en los ambientes de poder y celebrities de Estados Unidos. Una complicidad que se extendió durante casi una década y que continuó incluso después de que en el 2008 Epstein fuese condenado por tráfico sexual de menores.
El príncipe Andrés llegó a recibir al estadounidense en el 2006 en la mansión de Royal Lodge solo dos meses después e que se emitiera una orden de arresto contra el pederasta convicto.
Que un miembro de la realeza mantuviese esa relación a pesar de la persecución de la justicia, puso al hijo de Isabel II en la picota. Existen fotos del príncipe visitando la casa de Epstein después de su condena. Por existir existe un email en el que el hermano menos de Carlos III le decía al condenado en el 2011 que pronto volverían a «jugar juntos». «¡Estoy muy preocupado por ti! ¡No te preocupes por mí! Parece que estamos juntos en esto y tendremos que superarlo», publicaron los tabloides británicos The Sun y Mail On Sunday.
En esta relación hay otro ingrediente macabro, el de las víctimas. Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes del caso Epstein, denunció públicamente haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con el príncipe cuando era una menor. Desde el 2011 se conoce una fotografía en la que se les ve juntos cuando ella solo tenía 17 años.
En el 2019, y con todos estos datos sobre la mesa, el príncipe Andrés intentó un giro a la desesperada. Una entrevista en el programa Newsnight de la BBC se convirtió en una tragedia mediática. El hermano menor de Carlos III intentó lavar su imagen y descalificar las acusaciones de Giuffre y aseguró que no se arrepentía hasta en dos ocasiones de su amistad con Epstein.
No salió indemne. Meses después perdería todos sus títulos militares y sus funciones reales tras el acuerdo extrajudicial en el que pagó 14 millones de euros a Virginia Giuffre y a su fundación de víctimas.
Cuando todo parecía insuperable, las cosas se pusieron peor. Que Epstein falleciese el 10 de agosto del 2019 en una prisión de Nueva York no silenció el escándalo. La propia Virginia Giuffre activaba toda la maquinaria judicial en el 2021.
Giuffre, que se quitó la vida el pasado mes de abril en Australia a los 41 años, dejó escritas unas memorias, Nobody's girl, que se publicaron de forma póstuma. En ellas define al príncipe como un «depredador», que habría abusado de ella con apenas 16 años. El hijo de Isabel II explicó que la había convencido para acostarle con él tras argumentar que era «su derecho de nacimiento».
Según el relato del libro de memorias, Giuffre conoció al príncipe en el 2011 en Londres cuando estaba ya captada por Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein, condenada en el 2022 a 20 años de cárcel. La exsocialite la había reclutado en unos vestuarios del club de Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump. Ella fue quien le dijo a la entonces mejor de edad que iba a conocer a «un guapo príncipe». «Mis hijas son solo un poco más jóvenes que tú», le dijo Andrés cuando la conoció. Aquel momento «de Cenicienta» acabó en pesadilla. «Lo hiciste bien, el príncipe se divirtió», la felicitó Maxwell. El encuentro volvería a repetirse.
La muerte de su madre
Nada cambió con el fallecimiento de la reina Isabel II en septiembre del 2022. El príncipe Andrés pudo despedir a su madre de forma oficial, pero siempre en un segundo plano. Durante el cortejo fúnebre recibió insultos. «¡Eres un viejo enfermo!», le gritaron aquellos que antes le adoraban.
Con Carlos ya en el trono, con quien aseguran que nunca tuvo una relación fluida, Andrés siguió fuera de los deberes públicos, pero se le permitió seguir viviendo en Royal Lodge, aunque las voces en su contra eran ya imposibles de detener. Este jueves, la decisión del rey terminaba con la vida real de su hermano. Llamarle príncipe Andrés ha pasado a ser un error. A partir de este momento el hijo favorito de la reina es ya Andrés Mountbatten-Windsor.
¿Qué dice el comunicado?
Este es el comunicado que hacía oficial este jueves el palacio de Buckingham:
«Su Majestad ha iniciado hoy un procedimiento formal para retirar el tratamiento, los títulos y honores al príncipe Andrés.
El príncipe Andrés será ahora conocido como Andrew Mountbatten Windsor. Su contrato de arrendamiento en Royal Lodge le ha proporcionado, hasta la fecha, protección legal para continuar en la residencia. Una notificación formal ha sido enviada para rescindir el contrato y él se mudará a un alojamiento privado. Estos actos de censura son necesarios, sin ignorar el hecho de que continúa negando las alegaciones contra él.
Sus majestades desean aclarar que sus pensamientos y solidaridad han estado siempre y seguirán estando con las víctimas y supervivientes de cualquier tipo de abuso».
¿Cuál es la polémica con la casa de Royal Lodge?
Andrés tenía sobre este espectacular inmueble un alquiler de 75 años. La orden de abandonar Royal Lodge representa un cambio de gran alcance. Ya no podrá vivir allí hasta el 2078 en base al acuerdo que le otorgaba protección legal para permanecer en la residencia incluso después de haber dejado de ejercer funciones oficiales.
Sin embargo, fuentes de Buckingham recogidas por Colpisa, han confirmado que el contrato deberá ser rescindido. La notificación formal de entrega ya ha sido servida, lo que implica que el duque deberá abandonar la vivienda. El Palacio no ha precisado cuál será su nuevo lugar de residencia ni las condiciones en que se producirá el traslado, aunque se habla ya de la posibilidad de que use Adelaide Cottage, la propiedad que van a abandonar los príncipes de Gales o Frogmore Cottage, la propiedad que la reina Isabel II regaló a Harry y Meghan como regalo de bodas.
La pérdida de Royal Lodge se suma a la retirada de la protección oficial que acompañaba a su condición de miembro de la familia real. Según The Guardian, el rey Carlos III había ordenado el año pasado la cancelación del contrato de seguridad privada financiado por el Palacio, anticipando la reducción de sus privilegios. Con la decisión de este jueves, el príncipe pierde también la escolta permanente sufragada con fondos públicos, medida que ya se aplicó en el caso del príncipe Harry tras su renuncia a las funciones oficiales en 2020. A partir de ahora, Andrés deberá costear su propia protección y seguridad.
¿Qué pasa con sus hijas?
La decisión de Carlos III no tiene consecuencias sobre sus sobrinas, Beatriz y Eugenia, de 37 y 35 años, uno de los grandes activos reputacionales de la familia. Ambas conservarán sus títulos reales. Según informa People, siguen siendo princesas y ostentando el tratamiento de Su Alteza Real. Además, ninguna de las dos desempeñan funciones oficiales en nombre del rey, ya que han optado por desarrollar carreras privadas.
¿Y Sarah Ferguson?
Su exmujer y eterna cómplice no ha estado al margen del caso Epstein. La duquesa de York también era una de las personas cercanas al multimillonario Jeffrey Epstein. Recientemente era despedida de la cadena británica ITV. El motivo, la publicación de un email que le envió a Epstein en el 2011, tras su salida de prisión, en el que se refería a él como «un increíble amigo fiel, generoso y supremo».