Amor gallego en «MasterChef»

El aspirante coruñés Iván Mariñas recibió en el programa la visita de su novia, la ourensana Sandra Alén


ourense / la voz

El último programa de MasterChef fue especial por muchos motivos. Además de ser el primero que se grabó después del confinamiento, en él los participantes recibieron la visita de un familiar. No pudieron abrazarlo ni besarlo, ni siquiera tocarlo, pero en algunos de los casos las miradas fueron tan explícitas que no hizo falta más.

Esto es lo que le ocurrió al coruñés Iván Mariñas, a quien sorprendieron con la visita de su novia, la ourensana Sandra Alén. Después de cuatro meses sin verse, el propio gallego admitió -y mira que es duro como sus entrenamientos- que estaba muy nervioso. Entre Iván y Sandra hubo miradas que hablaban solas.

Ejemplo de la complicidad de su relación fue el hecho de que a la ourensana no le costó adivinar en la cata a ciegas, cuál de los platos que había probado estaba cocinado por su chico. «Me dije a mí misma que seleccionaría el plato que más me gustase», explica Sandra. Y es que la joven, también entrenadora, de Ourense, confía al 100 % en las posibilidades de su chico. Tanto es así que fue ella quien lo apuntó al casting. «Surgió de broma. Él había cocinado una cena espectacular, vimos en la tele el anuncio del programa y le inscribí desde el móvil al momento», explica.

Reencuentro

Su reencuentro, aunque fuese con distancia de por medio, fue emotivo y no es para menos si se tiene en cuenta el tiempo que la pareja llevaba separada. «Fue muy duro porque solo nos permitían hablar quince minutos a la semana.

Después llegó el estado de alarma y, aunque sabía que él estaba protegido en Madrid, es inevitable no parar de pensar», relata Sandra. Admite que le habría gustado pasar el confinamiento junto a Iván, especialmente por esa faceta culinaria suya que ella tanto apoya.

«Había días que parecía de broma. Yo no cocino nada y justo en una situación así, mi novio está en un concurso de cocina. Todo el mundo engordando en la cuarentena y yo a base de cremas de verduras», bromea esta ourensana, que entrena al equipo de gimnasia rítmica de Xinzo da Limia. Ahora, a falta de unos cuantos programas por emitir pero con Iván ya en casa en Ourense, Sandra dice que está feliz de haber pasado por esa distancia. «Mandé a un cocinero amateur y ahora tengo a un estrella Michelin. Ahora sí que voy a engordar con gusto», termina.

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