«El menú del día ya no compensa»

susana novo / m. cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La tendencia de los hosteleros a ofrecer plato único y el bum de los locales de tapas constatan la consolidación de nuevos hábitos de consumo ligados a la crisis

29 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo que comenzó como un fenómeno puntual paralelo al comienzo de la crisis, está convirtiéndose en una tendencia cada vez más extendida. Porque tal y como están los tiempos, ofrecer a los clientes un plato único a un precio más bajo es más rentable para los restaurantes que servir un menú tradicional. Los consumidores están dispuestos a sacrificar cantidad por precio. Todo con tal de no quedarse en casa, como buen país mediterráneo. Y los hosteleros se replantean su modelo de negocio a fin de paliar el descenso de clientes, sobre todo a la hora de la comida.

De hecho, la aparición del medio menú -llamado a veces plato único- es una de las propuestas que ha ganado popularidad desde el 2008. Aunque en la mayoría de los casos esa modalidad no incluye ni postre ni bebida, esta reina por encima del menú del día. La razón: suelen ser recetas tradicionales, pero además son más baratas. De hecho, la última Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que es en salir a comer fuera o en ir de copas donde las familias ahorran más. Durante el 2013, por ejemplo, han gastado un 8,7 % menos en hoteles, cafés o restaurantes, continuando con la tendencia de los últimos cinco años. La realidad es que la gente ahora continúa llenando los bares pero consume menos, comparte consumiciones e intentan negociar opciones más económicas como incluso la «media tapa».

Ana, que regenta el local A Lagareta en la popular calle de la Franja de A Coruña, nota el cambio de tendencia. «Nosotros probamos a sacar un menú en invierno. Había dos platos para elegir de primero, dos segundos, postre y café, a un precio de 10,50 euros. Nos dimos cuenta de la gente lo compartía. Así que se lo separábamos en dos platos. El medio menú viene por eso».

De ahí nace la iniciativa de la Cervecería Andaina, en Vilagarcía, que hace tres meses se sumó a esa tendencia anticrisis. «Los miércoles tenemos un menú que vale dos euros. Consiste en un plato, pan y agua, y cada miércoles hay un plato diferente», dicen. El motivo es ayudar a la clientela, pero también es una estrategia de márketing. «Antes teníamos un menú del día por 8,50 euros pero veíamos que venían familias con hijos que pedían uno y se ponían a compartirlo. Por eso se nos ocurrió lo del menú a dos euros. Llevo muchos años en hostelería y me fijo mucho, y como también he pasado por situaciones difíciles, por eso ofrezco esto», cuenta Miguel, el gerente.

Menú gratis

Y dice que no le va mal: «Los miércoles vienen entre unas 60 o 70 personas a comer y la mayoría son familias. Gente con hijos que están en el paro, familias en las que solo uno de los padres trabaja, familias numerosas... A veces cuando viene alguien con tres o cuatro hijos no le cobramos un menú, le regalamos un postre, le damos un zumo al niño, cosas así».

En la provincia de Pontevedra llevan el concepto anticrisis a otro nivel. «Todo el mundo tiene derecho a tomarse una caña» es lo que defienden en la taberna A De Lino, en Moaña. En ese establecimiento, tres días a la semana el precio de la consumición es lo que decida el cliente.

«Hacemos esto por ayudar a la gente en tiempos de crisis y por hacer algo distinto», cuenta Lino, el dueño. Además se puede comer un plato único que va desde pasta a churrasco o pollo asado por solo tres euros. Una vez a la semana se ofrece un menú de dos platos a un euro. Es un plato sorpresa. Un primero que varía según la estación del año y otro que consta de patatas fritas con huevos y chorizo. Ambos igual de abundantes que cualquier otro día de la semana. Lo que no incluyen estos menús son la bebida, el pan o el postre. «Fuimos los primeros de la zona en hacer algo así. Hoy en día hay que dar que hablar».

El secreto de estos locales está en ajustar mucho entre el precio de compra de productos y la tarifa que ofertan a la clientela, con el fin de compensar la bajada del importe con el crecimiento en el volumen de clientes. «Al ofrecer cerveza de barril muy barata y sacar muchos barriles, al proveedor le compensa y a lo mejor me deja el barril más barato o me regala un par si lo necesito para una ocasión especial», dicen desde A´De Lino.

En A Lagareta todavía no se plantean medidas de ese tipo, pero notan diferencias a lo largo del mes. «Cuando estamos a finales nos piden cosas de un determinado valor para abajo, y cuando la gente cobra pide productos que valen más. También se notan los dos principios de mes, el de la primera semana, que es cuando la gente con trabajo estable cobra, y el del día 10, que son los que cobran el paro».

Lo que constata esta tendencia es un cambio en los hábitos de consumo que deriva también en un bum de aperturas de nuevos establecimientos de hostelería con conceptos diferentes a los tradicionales. Porque no solo se ha pasado del menú al medio menú. También de ir a cenar a un restaurante a salir a tomar unas tapas. Ana lo tiene claro. «Si antes el cliente pedía una caña ahora pide un corto, pero sale de casa. No sé si podremos mantenernos todos a largo plazo, pero mientras dura, que dure».