La guerra del peso

SOCIEDAD

M.MARRAS

¿Cómo es un cuerpo diez? Más allá de los cánones de belleza, es el que respeta las proporciones armónicas de cada fisonomía. Buena alimentación combinada con ejercicio controlado son la base para lograrlo. Y no tiene por qué equivaler a estar delgado

07 abr 2013 . Actualizado a las 19:12 h.

Hace dos años Sandra tenía un cuerpo diferente. No estaba gorda ni se la veía una chica con volumen, pero pesaba 20 kilos más. Llevaba haciendo ejercicio desde hacía tiempo, pero hasta entonces no había empezado a controlar la alimentación. «Fue hace dos años cuando empecé en serio. Dejé de tomar porquerías. Antes estaba todo el día comiendo, picando... bollería, chucherías... todo eso lo dejé y hoy no las echo de menos», explica. Ahora no come lo que comía. Su dieta es diferente y entrena a diario. Con mucho ejercicio aeróbico combinado con circuitos de tonificación ha ido cincelando su cuerpo del modo que buscaba. «Dos horas o incluso algo más cada día. Se ha convertido en un hábito. Tengo que venir y no me cuesta nada hacerlo. Está claro que la constancia es muy importante y que no vale de nada hacer una dieta exprés», dice.

El deporte se ha convertido para ella en una rutina saludable que la ayuda a estar mejor y a conseguir un cuerpo más moldeado dentro de unas proporciones adecuadas a su altura. «No me gustan los cuerpos marcados a los que se les ve cada músculo. No por entrenar mucho tienes que tener un cuerpo con esa forma. Hago ejercicio porque me gusta, para mantener el peso y no estar flácida», apunta esta joven de 23 años.

A conseguir su objetivo la ayuda Sebas, el director técnico de CoruñaSportCentre, en Matogrande (A Coruña). Como experto en la materia, tiene claro que el deporte ayuda, y mucho, a conseguir lo que se ha dado en llamar un cuerpo diez, pero lo fundamental es la alimentación. La dieta es la pintura y el deporte el pincel. Correctamente usados, acabarán juntos dibujando ese cuerpo perfecto. Para algunos más fuerte, para otros más estilizado. Todo depende del objetivo.

Tener un buen cuerpo no tiene por qué equivaler a estar delgado. Además, todo es relativo y varía según lo que le guste a cada uno. Lo fundamental es no perder la salud en la batalla y que la pintura y el pincel sean manejados por especialistas. Porque cada persona tiene una constitución diferente.

A veces un pequeño cambio en la dieta es suficiente. No hay que renunciar al jamón o las patatas. «El problema es que mucha gente no sabe comer, piensa que están haciendo lo correcto, pero en realidad no lo hacen. Lo ideal es lo que sabe prácticamente todo el mundo. Hacer cinco comidas repartidas en intervalos de unas cuatro horas. Comer menos cantidad, pero más veces. Además, hay que cuidar las cenas, que deberían constar de proteína con verdura y muy pocos hidratos de carbono o ninguno», explica.

Y advierte de que en el resto de las comidas no hay que olvidarse de tomar hidratos, porque son los que aportan la gasolina al cuerpo. De ahí que dude de la eficacia a largo plazo de dietas como la Dukan, en las que estos, al menos en los primeros estadios, son erradicados del menú. «No puedes hacer ejercicio -dice también-y obviarlos, porque son la gasolina que hace que el cuerpo trabaje».

Que en la ardua tarea de obtener ese cuerpo diez pesa la alimentación es algo que defiende también Alberto. «Es el 80 %», dice este joven que, tras dejar el ciclismo, empezó a entrenar en Don Gimnaso, en Carballo. Ahí también acude Carla cada día, de lunes a viernes. No es que antes estuviera mucho más gorda que ahora, pero tenía un cuerpo diferente y pesaba algún kilo más. «Nunca he hecho dietas estrictas porque no estoy de acuerdo con eso. Lo que ocurre es que cuando empiezas a entrenar el cambio del cuerpo es algo que viene dado», apunta. De todas formas su dieta la ha adaptado un poco a las recomendaciones que le da Alberto, el monitor. «Hay que tomar proteínas, hidratos de carbono, carne, pollo, huevo..», explica. Pero no está pendiente todo el rato de lo que come. «A veces me apetece un paquete de patatas: pues lo como; o un poco de chocolate también», explica. Además, el deporte en la sala lo combina con el surf. «Acostumbro ir una hora al día, de lunes a viernes. Pero aunque un día no vaya no pasa nada o tampoco pasa nada porque no acuda una semana. Luego hay días que voy a hacer surf por la mañana y por la tarde y no me apetece ir al gimnaso y no pasa nada», apunta.

Bajar 17 kilos en tres meses

Pero no solo es la gente más joven la que se preocupa. A sus 53 ,años Guillermo ha dado un cambio importante a su figura en los últimos meses. No le ha costado. «Unicamente empecei a comer mellor», explica. Bajó 17 kilos en tres meses. «Tiven un pequeno baixón e pensei en coidar a saúde e, a consecuencia diso, modifiquei a alimentación», apunta al tiempo que, entre risas, lanza un «¡Encóntrome de marabilla!».

Porque además de alimentarse mejor ha empezado a hacer ejercicio de otra manera. «Hai unha norma fundamental que é que cando comes por riba do que gastas, engordas, pero logo hai outras cousas que son importantes. Non é que bebera moito antes, pero abandonei as cervexas, esquecín comer o pan coas comidas ou inxerir hidratos pola noite», apunta. Todo eso lo ha ido combinando con un cambio en su entrenamiento. «Empecei a entrenar un pouco máis forte a nivel muscular e logo todo foi xa baixar, aínda que ese non era o obxectivo realmente», dice. Hace unos cuatro años, Antonio Villar era «moi delgadiño». Lo reconoce él ahora. Con sus 1,71 metros de altura pesaba solo 72 kilos. Quería ganar peso y poco a poco lo ha logrado. Ahora pesa diez más, «pero nin un gramo de grasa, todo fibra», dice. Qué come. «Moito arroz, pasta, carne, polo, pavo, verdura... A alimentación é o importante», explica.

Constancia y mucho trabajo es lo que está ahora detrás del cuerpo de este joven que quiere marcar músculo para presentarse a un campeonato. Y cree en el esfuerzo y en la constancia. «Os que queiran agora un corpo para o verán, aínda están a a tempo, nunca é moi tarde», explica. En moldear el suyo a golpe de esfuerzo ha invertido mucho más tiempo que unos meses. Ahí está.