Los vecinos ya pueden participar en el intercambio gratuito de unos servicios que supervisará y coordinará el Concello
25 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los cheques no solo equivalen a dinero. Ahora el tiempo también sirve como moneda de cambio. A finales de verano el Concello inició la iniciativa del banco de tiempo, primero con la elaboración de toda la documentación correspondiente y, ahora con la fase de información a toda la ciudadanía. En un primer momento la sede se instaló en la Casa da Cultura de Bertamiráns, pero con la inauguración de las nuevas oficinas en Milladoiro y el traslado a ellas de los servicios sociales, ahora Gardenia Lemos, persona encargada de la iniciativa, se divide la semana. Así, lunes y miércoles ocupa su oficina de Bertamiráns y los martes y jueves, la de Milladoiro.
Ella es la encargada de explicar el funcionamiento del banco a todas las personas interesadas y también fue la que desarrolló la iniciativa desde el primer momento. Ahora cada vez son más las personas que se acercan hasta sus oficinas para preguntar sobre la actividad. «Una de las preocupaciones de la gente es no conocer a las otras personas», comenta Lemos. Y es que el banco de tiempo es una actividad nueva y por eso aún no hay un conocimiento exacto de en qué consisten los intercambios. De todas formas, Lemos indica que «ya hay algunas personas apuntadas y pronto empezaremos con los intercambios».
Documento de adhesión
Todo el funcionamiento se recoge en un documento con las normas básicas que regirán el banco de tiempo de Ames. En ellas se explica, entre otras cosas, que el principal objetivo de la actividad es promover el intercambio de tiempo y las tareas entre personas mayores de edad que residan o trabajen en el municipio, sin que medie dinero de por medio. De esta forma, cada persona que quiera participar debe cubrir un documento de adhesión en el que explique qué ofrece y que demanda, además de una serie de datos básicos que que serán confidenciales. Además deberán realizar una entrevista de acogida con Gardenia, que será la encargada de entregarles los talonarios.
El banco de tiempo funciona como un banco normal, en el que un socio realiza un trabajo a otro socio y este le paga con un cheque. Cuando un socio ofrece una hora, después tiene derecho a recibir un trabajo equivalente al mismo tiempo, pero que no tiene que ser realizado por la misma persona a la que él le prestó el servicio. Para llevar un control de los trabajos que se ofrecen y de los que se demandan, existe un boletín de servicios. Clases de informática, ayuda con los deberes para los niños o clases de guitarra son algunas de las ofertas que se incluyen.
Fomentar la confianza
Además de los intercambios propiamente dichos, también se van a realizar reuniones y actividades que permitan que los socios del banco se conozcan y entren en contacto, «para fomentar la confianza entre ellos», indica Gardenia.
Aunque en Ames todavía está arrancando, Lemos destaca que esta iniciativa está en auge. «El otro día hubo una charla informativa en Santiago y comentaron la experiencia de Vigo, que tiene bastantes socios, y en Barcelona ya llevan diez años con el banco de tiempo», explica
La intención es que los intercambios entre vecinos de Ames empiecen pronto, ya que «la gente está muy ilusionada» y así el boca a boca hará que todos conozcan la iniciativa, provocando un aumento de participantes, explica la responsable del banco.