Avicii, plásticos y decibelios

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OCIO@

31 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Retirarse a los 26 años es el sueño de muchos. O no. Debe ser duro despertarse una mañana y no encontrar motivación para hacer tu trabajo. Estar tan forrado que «no me levanto de la cama por menos de 10.000 dólares», como decía Linda Evangelista. Los DJ son las supermodelos del siglo XXI. David Guetta se embolsó más de 10 millones de dólares en el 2014, en plena resaca de su disco Nothing But the Beat. Por una sesión de dos horas y media en Pachá le abonaron 120.000 euros. Las excentricidades están permitidas; Steve Aoki, quien pinchaba el día de la tragedia del Madrid Arena, exigió por contrato 3,5 gramos de marihuana, vodka, Dom Pérignon, una pizza familiar de queso, una botella de oxígeno y seis pares de calzoncillos. La temporada en Ibiza comienza a finales de mayo: Ushuaia, Amnesia, Space... templos en los que caben 4.000 personas, cada una de las cuales paga religiosamente unos 70 euros de entrada, consumiciones aparte. Pagan por sudar, por saltar, por romperse los tímpanos con música prestada. A finales del 2011, el rapero estadounidense Flo Rida arrasó con Good Feeling. El estribillo estaba sacado de Levels, de Avicii, una pieza exclusivamente instrumental de casi seis minutos, en mitad de los cuales introducía el sample de la voz de una leyenda del rhythm & blues de los años 60, Etta James: «Oh oh, sometimes I get a good feeling (Yeah) / I get a feeling that I never, never, never had before, no no (Yeah)». Era la intro de Something`s Got a Hold On Me, claramente inspirada en el gospel. Un himno de los esclavos convertido en emblema de la lucrativa música electrónica. Etta James falleció en enero del año siguiente, después de décadas de adicción a la heroína. Avicii, multimillonario, se retira a los 26.