La borrasca Leonardo dejó tanta agua en Andalucía como la dana en Valencia
SOCIEDAD
El Gobierno andaluz evacúa a toda la población de Grazalema, donde ayer se recogieron 582 litros por metro cuadrado
05 feb 2026 . Actualizado a las 19:24 h.Hace 72 horas Grazalema fue noticia por las acumulaciones de agua registradas en enero: 1.293 litros por metro cuadrado, cinco veces más que en cualquier enero y el doble de lo que cayó en Rois, el lugar que más lluvia recogió en Galicia el pasado mes. Sin embargo, ese dato tan elevado se ha quedado corto tras el paso de Leonardo. La borrasca dejó en la sierra gaditana 582 litros por metro cuadrado en solo 24 horas. Cuesta creer que un frente asociado a una borrasca pueda liberar tanta agua en tan poco tiempo. Estos registros son más propios de la precipitación convectiva, asociada a ciclones tropicales o a una depresión aislada en niveles altos de la atmósfera (dana). De hecho, las cifras de Leonardo son comparables a las registradas en Chiva el 29 de octubre de 2024. Cabe recordar que esta localidad fue uno de los epicentros del diluvio que dejó 219 víctimas: se recogieron 600 litros por metro cuadrado en un solo día. En Grazalema, las intensas precipitaciones han provocado crecidas, inundaciones y desprendimientos, además de la evacuación de toda la población —cerca de 2.000 vecinos— que será trasladada a un polideportivo de la ciudad de Ronda, en Málaga. El temporal ha obligado a intervenir a la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Comparación
Dana
29 octubre del 2024
Chiva
600 litros por metro cuadrado
Borrasca Leonardo
4 de febrero del 2026
Grazalema
582 l/m2
Sin embargo, existe una diferencia importante con respecto al caso de Chiva. La lluvia frontal se caracteriza sobre todo por su persistencia, no por su carácter torrencial. En Grazalema llovió de forma constante, aunque a un ritmo elevado, en torno a 25 litros por metro cuadrado por hora. En el municipio valenciano se alcanzaron picos de hasta 160 litros en una hora y los 600 litros se acumularon prácticamente en solo seis horas. Este tipo de episodios genera inundaciones repentinas, que son, sin duda, las más peligrosas.
Aun así, el caso de Grazalema acaba de demostrar el enorme potencial que puede tener un frente cuando llega cargado de suficiente humedad, absorbida a través de un río atmosférico, y confluyen además otros factores como la orografía.
Este nuevo diluvio pone de manifiesto que una de las grandes amenazas para el presente y el futuro de la Península es la lluvia extrema, que puede presentarse de dos formas distintas y tanto por el este como por el oeste. La comunidad científica lleva tiempo advirtiendo de que una atmósfera más cálida puede retener mayor cantidad de vapor de agua, aproximadamente un 7 % más por cada grado de aumento de la temperatura.
Por un lado, están las aguas cada vez más cálidas del mar Mediterráneo, que aportan una energía extra capaz de convertir las lluvias asociadas a una dana en un auténtico monzón, siempre que coincidan una serie de factores meteorológicos, como ocurrió en octubre de 2024.
En el oeste peninsular, el riesgo llega a través de los ríos atmosféricos. Estos fenómenos se encargan de redistribuir la humedad por el planeta, desde las regiones tropicales hacia las latitudes medias, e incluso hasta los polos. Además, contienen una mayor cantidad de agua precipitable, lo que se traduce en lluvias mucho más extremas, como se acaba de comprobar.