La Universidad de Princeton ha vaticinado el declive de Facebook. Pero no ha sido la única. Las muestras de agotamiento, implícitas a cualquier liderazgo, y el estancamiento e, incluso, pérdida de usuarios han puesto a la red social en el punto de mira de los expertos y los profetas. Ya en el 2012 había quien daba fecha para su funeral: el 2020. Lo novedoso del estudio es cuantificar en tiempo y datos su abrupto descenso. Para Princeton, que ha levantado suspicacias por el método utilizado, la plataforma de Zuckerberg perdería en tres años el 80?% de sus seguidores.
La creciente percepción de que su éxito tiene fecha de caducidad se basa en la atomización de usuarios en otras plataformas y en la pérdida de amistad entre los jóvenes, que la consideran invasiva. Las críticas a su falta de privacidad han provocado una fuga adolescente hacia otras aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Snapchat. El continuo y cansino envío de estímulos e inserciones publicitarias sería, además, otro de sus hándicaps.
Facebook ha dado pasos para invertir la tendencia, pero el desgaste comienza a ser visible. Si la proyección fatalista se cumple, su auge y colapso sería similar al de MySpace, otro cadáver exquisito.