Apoteosis multitáctil en Galicia

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Beareiz Leclere sostiene un iPAd, mientras su hijo Juan (en brazos de su padre) enseña su Bq Maxwell y el pequeño Mateo, de dos años, intenta arrebatarle al abuelo otra tableta
Beareiz Leclere sostiene un iPAd, mientras su hijo Juan (en brazos de su padre) enseña su Bq Maxwell y el pequeño Mateo, de dos años, intenta arrebatarle al abuelo otra tableta CAPOTILLO

Las tabletas han sido el regalo estrella de las Navidades. Tres familias de A Coruña y Pontevedra nos cuentan por qué han apostado por estos dispositivos electrónicos y qué hacen con ellos

17 ene 2013 . Actualizado a las 04:25 h.

España tiene una tasa de penetración de tabletas digitales del 16 %, lo que dobla la media europea y triplica la del resto del mundo. A pesar de la crisis económica, numerosas familias encargaron uno de estos dispositivos electrónicos a Papá Noel o a los Reyes Magos las pasadas Navidades. En algunas conviven hasta tres generaciones, cada una con su respectiva tableta. Es el caso de Beatriz Leclere y Francisco Dapena, de Pontevedra. «Compramos la tableta -un iPad- porque surgió una buena oportunidad. En los últimos meses también habíamos cambiado los móviles por unos smartphones. La facilidad para usarlos y el acceso sencillo y rápido a todo tipo de información nos animó. En cuanto a los niños -Juan y Mateo, de 4 y 2 años, respectivamente, tienen sendas Bq Maxwell de 7 pulgadas cada uno- fue un regalo de sus abuelos», explican.

Navegar por Internet, consultar el correo y leer la prensa son algunas de las tareas que hacen a diario a través de sus tabletas. «Por las mañanas son perfectas para echar una ojeada rápida a los periódicos y por las noches, después de acostar a los niños, se puede navegar cómodamente en el sofá o en la cama. Los niños las utilizan para jugar y ver el blog del colegio», indican Beatriz y Fran.

Enrique Leclere, el abuelo, de 65 años, opina que «lo que empezó siendo un capricho pasa poco a poco a ser útil en el plano de la enseñanza. Supongo que mis nietos terminarán llevando algún tipo de tableta en vez de pesados libros a la Universidad, o quizás antes a la escuela». No se equivoca, porque, de hecho, varios colegios -e incluso guarderías- de Galicia incluyen ya tabletas entre su material escolar de uso diario. Enrique cree que «si manejas datos, haces ediciones, programas o pretendes trabajar con la máquina, entonces una tableta no sustituye, ni sustituirá a un ordenador».

Los padres de Juan y Mateo también reconocen que es un «capricho útil», porque el ordenador de casa ya cubría todas las prestaciones que ofrece la tableta, excepto la mayor accesibilidad y comodidad. ¿Y qué aplicaciones se han descargado? Pues enlaces a periódicos, la app de Facebook, un programa de cocina, Gmail... Y para las tabletas de los niños, todos los juegos de Angry Birds.