Las guerras de Google Maps

Tatiana López NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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¿Es esta aplicación la responsable de los nuevos conflictos en el mundo?

03 mar 2012 . Actualizado a las 14:28 h.

Para algunos es la manera más rápida de llegar a un sitio sin perderse. Para otros es una guía de referencia en su manera de ver el mundo, y, para una minoría, puede llegar a ser incluso una excusa para declarar la guerra.

Google Maps, la genial aplicación que permite medir al milímetro el planeta donde vivimos, lleva años generando todo tipo de reacciones.

Según se puede leer en el tratado para usuarios de la empresa la herramienta «pretende reflejar lo más fielmente posible la geografía mundial (...) dejando a los usuarios la interpretación geopolítica».

Pero, tal y como explica el columnista de The New York Times Frank Jacobs, el tema de los conflictos territoriales es demasiado complicado como para ser resuelto por un puñado de bits.

Pongamos, por ejemplo, el último conflicto entre Nicaragua y Costa Rica, dos viejos enemigos cuya rivalidad se remonta al siglo XIX.

En noviembre del 2010 un grupo de soldados nicaragüenses invadieron la isla de Caleros, en el Río San Juan, bajo las órdenes del General Edén Pastora. Tradicionalmente esta ínsula está considerada propiedad de Costa Rica, gracias a un tratado que data de 1897. Sin embargo cuando las autoridades costarricenses trataron de pedir la retirada de los soldados Pastora argumentó que su país no estaba incumpliendo ninguna ley internacional. ¿Cómo prueba?: El mapa de Google Maps.

Concretamente en la cartografía del gigante informático la frontera entre los dos países estaba situada unas millas tierra adentro , dando la propiedad de esta Isla al gobierno de sandinista.

Tras la queja formal de Costa Rica la empresa de California se apresuró a rectificar este error, si bien el General Pastora tardó aún varias semanas en retirarse.

Más cerca todavía nos pilla a los lectores el error cometido hace dos años por Google cuando declaró la isla de Perejil patrimonio de Marruecos. También entonces la empresa tuvo que pedir disculpas y a apresurarse a recalcular las líneas meridianas.

Pero más allá de los problemas diplomáticos la historia de Google Maps está cargada también de divertidas anécdotas, como la novia que nunca llegó a su boda por fiarse de la dirección que aparecía en su navegador, o el entierro al que no asistió nadie por la misma razón.

Por si fuera poco el pasado mes de febrero un error dentro de la aplicación Google Ocean hizo creer a los internautas que se había descubierto la tumba submarina de Atlantis, la mítica civilización mencionada por Platón en sus escritos.

Por último algunas personas opinan que esta aplicación puede servir también como arma política en las revoluciones, tal y como está pasando actualmente en Siria donde muchas de las calles bautizadas en honor al dictador Bashar al-Assad están siendo renombradas por «héroes del alzamiento».