La inteligencia artificial de las tareas complejas y otras tendencias tecnológicas que llegarán en el 2026

La Voz REDACCIÓN

RED

Pixabay

El desarrollo de esta tecnología sigue planteando el reto fundamental de la sostenibilidad

29 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La inteligencia artificial da la bienvenida a un nuevo año de nuevo como foco de atención tecnológica y protagonista de las nuevas tendencias. El motor en este ámbito de los últimos años galopa a gran velocidad, en parte ya como sistema democratizado para todos los usuarios. 

Tras varios años de experimentación, el 2026 se perfila como el año en que la IA dejará de ser solo una herramienta para convertirse en un aliado, transformando la manera en que trabajamos y creamos.

En las empresas

La inteligencia artificial seguirá teniendo un papel destacado en las organizaciones en el 2026, año en que la evolución de esta tecnología llevará a una integración más profunda de la mano de los agentes.

En los últimos años, el potencial de la IA generativa ha dominado el debate sobre una tecnología que promete una revolución no solo en los trabajos sino también la forma de trabajar, y que en el 2026 madurará las principales tendencias sobre este ámbito.

En esta nueva etapa destacará la IA de agentes o agéntica que, según Google Cloud, se integrará de manera más profunda en los procesos de negocio de las empresas y organizaciones, avanzado hacia la colaboración entre agentes para automatizar procesos complejos.

Del asistente se pasará a lo que ya empieza a llamarse «un servicio estilo conserje», que tiene la capacidad de crear «experiencias hiperpersonalizadas y emocionalmente atractivas», con especial enfoque en sectores como el comercio minorista, el turismo y los creativos.

En ciberseguridad, otro sector en el que la IA tiene un impacto destacado, los agentes apoyarán a los analistas con la gestión de grandes cantidades de datos, lo que permitirá identificar de forma proactiva y responder a las amenazas «con una rapidez sin precedentes».

Todo ello requiere que las organizaciones y sus empleados confíen en la adopción de la IA, como apuntan desde Google Cloud.

Para la compañía tecnológica, «el potencial de la IA ya no es un debate lejano. Es una realidad presente que se acelera cada día» y el 2026 «será el año en el que estas capacidades maduren, aportando un valor concreto a quienes estén preparados para adoptarlas».

La seguridad será clave ante la proliferación de agentes de IA en el entorno laboral, destaca del mismo modo Microsoft. A medida que las organizaciones recurran cada vez más a estos agentes en sus tareas y procesos de toma de decisiones, construir confianza en torno a ellos será fundamental. Esto implica dotar a los agentes de una identidad clara, restringir la información y los sistemas a los que pueden acceder, gestionar los datos que generan y protegerlos frente a ataques y amenazas.

IA agéntica

La inteligencia artificial evoluciona hacia sistemas autónomos capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas complejas sin intervención humana constante, conocidos como IA agéntica, lo que marca un punto de inflexión en la forma en que las organizaciones gestionan procesos, flujos de trabajo y operaciones diarias.

Junto a esta evolución, la IA física —la inteligencia artificial integrada en robots, drones y maquinaria autónoma— está dejando atrás su estatus experimental para convertirse en un protagonista real en logística, manufactura y servicios, impulsando nuevos niveles de productividad y eficiencia.

La IA también avanza en otro reto. Introducirse en el ámbito sanitario más allá del diagnóstico, llegando al triaje o la planificación de tratamientos. 

Sostenibilidad

El mayor crecimiento y desarrollo de la inteligencia artificial obliga a darle otra velocidad al cambio de paradigma. 

Los modelos de inteligencia artificial conversacional más potentes pueden generar hasta 50 veces más emisiones de CO2 que otros mucho más simples al responder a preguntas sencillas con igual eficacia. El dato evidencia uno de los grandes lastres del despliegue masivo de la IA generativa de cara al 2026: su enorme huella energética y ambiental.

El consumo digital es una de las dimensiones del cambio climático menos visibles para el ciudadano.

Videollamadas, correos electrónicos, publicidad en internet y, ahora, la inteligencia artificial generativa, como parte de un ecosistema tecnológico cuyo impacto ambiental apenas ha sido medido, ni cuantificado, en muchos casos.

El potencial de la inteligencia artificial conversacional capaz de generar respuestas similares a las humanas mediante redes neuronales y aprendizaje automático sigue siendo enorme, pero también es gigantesco su impacto climático. Apenas una decena de consultas a estos sistemas, de entre los millones que realizan cada día los usuarios, puede generar en torno a 100 gramos de CO2, según los expertos.

La cuántica

La computación cuántica avanza hacia aplicaciones comercialmente relevantes, con arquitecturas híbridas que combinan lo clásico y lo cuántico para acelerar simulaciones, optimización y descubrimiento de fármacos, aunque sin reemplazar aún a los ordenadores tradicionales.

El ordenador IBM Quantum System Two, instalado hace unos meses en San Sebastián y considerado el más potente de Europa, se prevé que alcance el 50 % de su capacidad en enero del 2026, año en el que se intensificará el despliegue de esta infraestructura que acoge ya unos diez proyectos de investigación.

Este ordenador, capaz de solucionar problemas irresolubles por la computación clásica, augura cambios nunca vistos en casi todos los ámbitos científicos y económicos con aplicaciones en áreas tan dispares como el desarrollo de fármacos, materiales y baterías, los sistemas de comunicación, las carteras de riesgo en banca y hasta las estrategias de sostenibilidad más ambiciosas.

Entre otros aspectos, este superordenador podría procesar en la NASA cinco décadas de imágenes satelitales, lo que permitiría saber cómo se están moviendo las líneas territoriales y las nubes de metano o comprender cómo se pierde la masa forestal.

¿El 6G?

Aunque no se espera que 6G esté disponible comercialmente en 2026, sí es probable que veamos prototipos, pruebas de campo, demostraciones tecnológicas y acuerdos estratégicos de empresas para preparar el terreno para los próximos pasos. La mayoría de analistas sitúan un despliegue comercial temprano hacia finales de la década, alrededor del 2028.