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La historia de Juncal Alimentación llega al aula en Pontevedra: «¿Y el futuro? No lo sé. Ahí está Roi»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Padre e hijo coinciden en una actividad sobre el comercio local y las ciudades

25 feb 2026 . Actualizado a las 17:58 h.

Hablando de comercio local y de ciudad. Así empezó este viernes la jornada para un grupo de alumnos de segundo de bachillerato del IES Sánchez Cantón de Pontevedra. En un aula se llevó a cabo la actividad Una experiencia de comercio local con historia: Juncal Alimentación, dentro de la asignatura de Geografía e Historia. Antes de empezar, explica la profesora Cristina González que con este tipo de iniciativas, de conexión del currículo oficial con el entorno del alumnado, pretende que los estudiantes vean y comprueben que «la teoría es también real».

Esta vez no fueron los chavales a la tienda de la calle Peregrina, sino que fue Roberto Juncal quien se acercó al instituto. Él junto a su mujer, Conchi Cotilla, son la tercera generación al frente de un negocio gourmet que es historia viva de la ciudad. Entre los alumnos estaba Roi, su hijo, y quién sabe si cuarta generación. Relató Roberto que la primera tienda la abrieron en 1954 los hermanos Juan y Lino Juncal, también en un local de la calle Peregrina. En 1975 su abuelo Lino se quedó con el negocio, que se trasladó a su actual ubicación en número 9, donde había un convento pequeño. Contó que innovó con un modelo novedoso: un autoservicio de dos pisos donde los clientes cogían un cesto y pasaban por caja. Tenían carnicería, frutería y charcutería.

«Aquella innovación duró poco porque en los 80 llegaron las grandes superficies. Ellos tenían más productos, pero eliminaban los intermediarios, lo que les permitía vender más barato e incluso algún producto a pérdidas porque ganaban con el resto de la cesta». En aquella época, desveló, el sábado era el día potente de la semana debido a la feria, que se celebraba en Barcelos. Juncal se beneficiaba porque tenía una máquina de pollos asados. Eso murió con el traslado del mercadillo a A Xunqueira.

Adaptarse en calidad

La historia de Juncal siguió dando un cambio a la tienda. Se eliminó la planta de abajo y se centraron en cómo podían pelear contra las cadenas. «Lo que hicimos fue adaptarnos en calidad», dice Roberto, que recuerda una época complicada donde perdieron muchos clientes. «La decisión que tomó mi madre fue apostar por el producto de calidad, sobre todo jamones y embutidos». En el año 2000 llegó la reforma integral de la tienda, dejando atrás la imagen de supermercado y los estantes. Llegaban los paneles de madera y se decía adiós a cosas innecesarias como una nevera donde vendían bebidas frías.

En el 2010 Roberto se incorpora al negocio, donde ya estaba su mujer. Tenía 38 años. Su madre lo había hecho con 14. «Yo vendía vinos y trabajaba en una bodega bien pagado, pero la tienda también me gustaba y me permitía estar más en casa», comenta. Dice a los alumnos que una labor importante era la selección de jamones Cinco Jotas, buscando y probando. «Si lo probáis, lo entenderéis». La historia de Juncal Alimentación continúa con otro salto, el del 2013, cuando se pone en marcha la tienda online. Lo hicieron con un enfoque diferente. «No es para vender en Pontevedra y en Galicia, pero sí en Barcelona, Madrid o Bilbao, ofreciendo producto gallego para que sea más conocido».

Desde ese portal venden sobre todo en Francia, Alemania e Italia, pero también en Reino Unido, Suecia, Bulgaria, Estados Unidos o Australia.

«¿Cómo sobreviven las pequeñas tiendas?», preguntó a la clase. «Cambiando para que todo siga igual y el negocio siga vivo. Otra cosa es que el cliente perciba el cambio», expone el vendedor. Juncal Alimentación, además de la tienda física de Pontevedra, tiene otra en Sanxenxo que solo funciona en verano, junto a la tienda online y una pequeña distribuidora de bebidas para hostelería, dando empleo fijo a seis personas. Afirma Roberto que la receta, si es que la hay, es «especializarse e innovar y no querer abarcarlo todo».

Y llega la pregunta del millón, ¿y el futuro de Juncal Alimentación? «Pues no lo sé. Ahí está Roi, que trabajará en la tienda de Sanxenxo. A mí me sirvió mucho trabajar fuera de la tienda», admite su padre. Roi, que se convierte en el centro de las miradas, dice que él quiere estudiar Economía y después ya se verá. En verano sí despachará en la tienda de Sanxenxo. Destaca Roberto, antes de la despedida y de obsequiar a los presentes con un «regalazo» de jamón y unas galletas, que el comercio local crea empleo, impulsa el sector, promueve el emprendimiento para dar vida y hace ciudad al conectar con el tejido social.

Expansión

Algunos estudiantes se lanzan a preguntar. ¿Hubo tentación de expandirse? Roberto habla de que tuvieron la oportunidad de hacerlo en Vilagarcía o incluso en Vigo, pero que «ahora mismo no está fácil replicar el modelo». En todo caso, el futuro dependerá de la decisión de las nuevas generaciones. «Somos conocidos por el trabajo, en el momento en que dejes de trabajar...». Es la reflexión que deja a los chavales. ¿Y cómo sabéis que los jamones son buenos?, le interrogan. «A base de comer y beber».