Pepe Vieira: «Estamos felices de volver a abrir Ultramar en el bajo del Museo porque fue mi primer restaurante en Pontevedra»
PONTEVEDRA
Espera retomar la actividad en febrero con la misma filosofía de comida urbana que tuvo en la primera etapa
21 ene 2026 . Actualizado a las 20:01 h.La renovación de la concesión a Pepe Vieira para explotar el local de hostelería del Museo de Pontevedra por diez años más es la mejor noticia que podía recibir en este arranque del 2026 el cocinero con dos estrellas Michelin. Tras casi cuatro meses cerrado, es posible que abra sus puertas en la primera quincena de febrero. «Estoy encantado de volver a abrir un restaurante al que tenemos mucho cariño porque es el primero que tuvimos en la ciudad después del gastronómico del Camiño da Serpe», explica Pepe Vieira.
A finales de septiembre, la Diputación anunció que expiraba la concesión del local del Edificio Sarmiento y que volvería a sacarse a concurso. La noticia no sorprendió al chef, que sabía que el tiempo en el Museo se le agotaba. Tendría que volver a concursar si quería reabrir. Y lo hizo. Se disputó el bajo con la empresa Neapolis FD, a la que finalmente se impuso.
El pasado sábado, el organismo provincial hizo pública la resolución en la que el hostelero volvía a ser el adjudicatario. Ahora está pendiente de firmar el contrato para poder reabrir. «A partir de la firma, ya podemos abrir. El local está para empezar a trabajar, no tenemos nada que hacer», señala. Sin embargo, desde el organismo señalan que «como parte das obrigas da concesión ten que executar obras que melloren a accesibildade dos aseos, a reparación de pavimentos e co control de cheiros». Se estima que las obras podrían llegar a los 75.000 euros, que se amortizarían mediante la reducción del canon de la concesión, de 26.000 euros al años.
Tras cerrar las puertas el 1 de octubre, Ultramar quedó como estaba. En su interior se mantenía el mobiliario, la cocina y la sala quedaron ordenados y trasladaron las existencias de alimentación a Varela. Es como si el tiempo se hubiese detenido en los bajos del Museo y ahora volviese a cobrar vida. Pepe Vieira prefirió no tocar nada hasta que se resolviese el concurso. Si renovaba la concesión, tan solo tendría que abrir las puertas y, en el caso de no ser el adjudicatario, iría a retirar el mobiliario. Por tanto, ahora firmará y pondrá en marcha de nuevo el servicio. «Una parte del personal que teníamos lo reubicamos en otros negocios. Ellos volverán y quizás haya que incorporar a otros», señala Pepe Vieira.
La adjudicación de Ultramar será por diez años, al igual que la primera vez, y tendrá opción de prórroga por cuatro más. «Los clientes se van a encontrar la misma oferta que había antes, habrá variaciones en la carta, pero la esencia será la misma», puntualiza el cocinero. Le da cierta pena haber tenido el local cerrado durante casi cuatro meses, pero entiende que todo proceso público debe cumplir una serie de plazos para que haya «juego limpio» entre todas las propuestas que concurren. De hecho, el vicepresidente de la Diputación, Rafa Domínguez, recalcó tras la concesión que «a adxudicación do restaurante do Museo de Pontevedra non naceu dun capricho. Foi o resultado dun procedemento público regrado e verificable, dese tipo de trámites que avanzan con paso lento, pero firme».
Ultramar fue el primer proyecto de Pepe Vieira en Pontevedra. Cuando abrió en el bajo del Edificio Sarmiento se comprometió a mantener la esencia de un lugar histórico en el que las obras eran muy medidas. Invirtieron cerca de 400.000 euros y, unos años después, destinaron otros 200.000 para dejarlo como estaba antes de cerrar. Aunque la inversión en este local del Museo fue alta, el cocinero sabía que el proyecto tenía un principio y un final. Con eso siempre en la mente, pusieron en marcha la churrasquería Varela, una idea que tenía en la cabeza desde hacía años y que llevó a cabo en la antigua ferretería de la calle Curros Enríquez. En una entrevista a La Voz de Galicia del pasado 1 de octubre, Pepe Vieira reconocía que «se pensó que el cierre de Ultramar podría llegar y era algo que no podíamos controlar, pero con la churrasquería evitábamos que fuese un trauma para la empresa».
Finalmente, y tras un largo proceso de adjudicación, el bajo del Museo de Pontevedra retomará la actividad, previsiblemente, el próximo febrero.