Tierra de Alebrijes recupera desde Pontevedra la receta original de las tortillas de maíz mexicanas, un producto gastronómico que ya ha conquistado el paladar de chefs Estrella Michelin, como Pepe Solla
04 mar 2021 . Actualizado a las 10:30 h.«Mi mujer es de Seixido, un pueblo que tiene la misma idiosincrasia que Avión. Su abuelo emigró a México y eso explica que en su familia se coma, de vez en cuando, gastronomía mexicana. Por ahí nos viene la idea». Rubén Rey Prego, natural de As Pontes de García Rodríguez, y su mujer, Ángela Vaqueiro, decidieron hace tres años montar la empresa Tierra de Alebrijes para elaborar desde la ciudad de Pontevedra las clásicas tortillas mexicanas, todo un icono de la gastronomía de este país y cuyo origen se remonta a las civilizaciones precolombinas, a antes del 500 a.C.
«Todo comenzó como consumidores -explica Rubén Rey-. Las tortillas de maíz son muy difíciles de elaborar a mano porque son muy finas y requieren mucho trabajo. Cuando uno quiere hacer una comida, hacer tortillas es muy laborioso y lleva mucho tiempo, y se comen muy rápido». Esto, junto al hecho de que en su momento era muy complicado encontrar en el mercado un producto que tuviese la calidad de las originales mexicanas fue lo que finalmente impulsó a este matrimonio a dar el paso de montar la empresa en Pontevedra en el 2018: «Había un hueco en el mercado para una tortilla de calidad», remarca recordando.
Maíz y agua. Dos ingredientes nada más. Sin conservantes, ni nada. Y es que la apuesta de este matrimonio fue la de recuperar la receta tradicional de este producto, lo que explica que, en lugar de harina de maíz, empleen el grano entero. «Tienen esa singularidad, pero además es una molienda en húmedo. Esto es, se muele y ya se obtiene la masa. Es muy artesanal y la verdad es que no es muy común por aquí».
Eso sí, antes de «lanzarnos al vacío», Rubén Rey se desplazó a México con un doble objetivo: Por un lado, «afinar conocimientos» haciendo prácticas en tortillerías y, por otro, buscar proveedores de maquinaria.
A pesar de que se podría considerar que aún es corta su andadura, lo cierto es que sus tortillas ya han conquistado algunos de los paladares más exigentes. Es el caso del chef Pepe Solla, quien ostenta una Estrella Michelin y tres Soles Repsol: «Fue algo que nos desbordó y nos llenó de ilusión», reconoce Rubén Rey. Conocedores de la cocina de Solla, decidieron remitirle unas muestras de su producto. «Y le gustaron. Decidió interesarse por cómo se elaboraban, vino a visitarnos y luego tuvo a bien el dedicarnos unas palabras muy bonitas. Es un orgullo y un gustazo que gente de esta talla valore el trabajo que hay detrás. No es sencillo realizar un producto de calidad y artesanal, por lo que requiere mucha experiencia».
Nuevas elaboraciones
Conscientes de que el momento actual no es, ni mucho menos, propicio para nuevas aventuras en el ámbito gastronómico o para crecer, la sociedad tiene en cartera nuevas ideas, nuevos productos con los que impresionar en un futuro. Y todos, claro está, relacionados con la cultura gastronómica del país azteca. De este modo, no sería extraño que, en algún momento, sorprendan con unos totopos, pero siempre apostando por las recetas tradicionales, por una línea natural en la que no caben los conservantes.
Y si uno se pregunta de dónde surge el nombre de la sociedad Tierra de Alebrijes, la explicación se encuentra en el rico imaginario mexicano. «Los alebrijes son animales imaginarios que tienen muchas formas y colores, tantos como uno los quiera imaginar, y se han convertido en un souvenir típico», señala. En su origen, no obstante, la tradición del país norteamericano los identifica como seres que se pueden presentar ante personas que se encuentran entre la vida y la muerte para ayudarles o servirles de guía espirituales en esta situación. «Como en Galicia también tenemos una cultura de los muertos muy presente, al igual que en México, nos decantamos por este concepto».