«No se da importancia a la obesidad infantil, preocupa más que no coma»

Cristina Pérez Gil imparte el miércoles una charla sobre cómo ayudar a las familias a combatir el sobrepeso


pontevedra / la voz

Los niños españoles están entre los que tienen más sobrepeso de Europa. Si no se toman medidas a tiempo, un país con menores obesos tendrá adultos obesos. De esas cuestiones hablará la enfermera Cristina Pérez Gil (Vigo, 1958), supervisora de Dietética y Nutrición del Chop, en el programa de Charlas Saludables de La Voz de Galicia. Su conferencia será el próximo miércoles, 14 de noviembre, a las 20 horas, en la sede de Afundación.

-El título de su charla es Ante la obesidad infantil: ¡Actívate! ¿Hay que activarse?

-Sí. Te das cuenta de que al final no se da importancia a la obesidad como le podemos dar a otro tipo de enfermedad o alteración de la conducta alimentaria. Nos preocupamos más cuando el niño deja de comer, muchas veces, que cuando el niño tiene problemas serios de peso, de obesidad.

-¿Cuándo tiene un niño sobrepeso u obesidad?

-En los adultos todo se basa en el índice de masa corporal, cuando pasa de 30 hablamos de obesidad. En los niños lo que se marcan, porque hay varias tablas, son los percentiles. En los percentiles hay unas líneas, todo lo que supere un punto es sobrepeso, si ya supera dos puntos el percentil de la media es obesidad. Todo se basa en la edad, hasta los 19 años hay que tener en cuenta la edad. Hay varias tablas y según la que se use tenemos más población obesa o con sobrepeso. Según la OMS, en España tenemos más problema de sobrepeso que si utilizamos otro tipo de tablas.

-Cerca de un 40 % de los niños españoles tienen sobrepeso. Es de los más altos de Europa...

-Según la OMS, somos el tercer país europeo con más sobrepeso infantil. El primero es Grecia. En España entre sobrepeso y obesidad llegamos a un 40 %, aunque hemos bajado de un 42 a un 39,7 %. La tendencia es a bajar. Dentro de las comunidades autónomas mantenemos la media, no estamos peor.

-¿El niño gordito todavía se sigue viendo sano?

-Sí, todavía está ahí. ‘Qué sano está’, se dice. Hoy en día muchos niños son criados por las abuelas y lo ves. Las abuelas no ven el problema y son ellas las que les dan de comer.

-Siempre se dice que la dieta juega un papel clave.

-La alimentación es muy importante, pero también la actividad física. Se juntan las dos cosas. La manera que tenemos de alimentarnos, el exceso de azúcar, de grasas, lo que llamamos alimentos con alta densidad, es decir, con muchas calorías, que hoy toman nuestros niños. Eso y el sedentarismo. Otro factor de riesgo es el no desayunar y otro el dormir pocas horas por dedicarlas a actividades sedentarias como videojuegos. Como digo yo, antes aún tenías que buscar los amigos, hoy no hace falta.

-El desayuno es una batalla en muchas casas. ¿Por qué es tan importante?

-Nosotros en la consulta intentamos poner una dieta. Hay que controlar las cantidades, pero antes que cojan hábitos como desayunar. La estadística de niños con obesidad que no desayunan es significativa. Un desayuno completo se supone que es un lácteo, un cereal y una fruta, y a ser posible el cereal sin grasa. Se trata de enseñar a comer bollería, no en cantidad y no a todas horas porque tiene exceso de azúcar.

-¿Cuándo se encienden ya las señales de alarma?

-Si un niño tiene sobrepeso en los primeros años de vida, hasta los 3, se dice que la probabilidad de ser obeso no es grande. A partir de 3-5 años se van multiplicando esas probabilidades y a partir de los 8-9 años la probabilidad de que seas un adulto obeso es muy alta. Si no se ataja a tiempo va a costar más. La obesidad no es más que un exceso de grasa, más que de peso. Incluso se habla de obesidad y grasa abdominal. Hemos cambiado la constitución de nuestros hijos y cada vez hay más grasa abdominal, que es de riesgo.

«Muchas veces se pone la disculpa de la genética y se olvidan hábitos que hay en casa»

Cristina Pérez Gil subraya que la obesidad infantil es un problema social y alerta de que está en juego el futuro.

-¿Cuesta mucho cambiar esos malos hábitos?

-Sobre todo cambiar los hábitos cuando el padre y la madre tienen problemas de obesidad. Aunque muchas veces se pone la disculpa de la genética, no se pueden olvidar los hábitos que tenemos en casa. Y son estos hábitos a los que a veces no damos importancia los que nos conducen a la obesidad. Yo le digo a muchas abuelas, ‘a ver, ¿cuándo empezaste a aumentar peso? Cuando llegaste a una menopausia, cuando tuviste un embarazo, cuando empezaste a trabajar y te hiciste más sedentaria’. No es lo mismo arrastrar un problema de peso durante períodos de crecimiento, donde no solo aumenta la grasa sino las células grasas. Las células son más difíciles de perder que un tejido.

-Entonces, ¿toda la culpa es de los padres?

-Los niños no son los causantes de su obesidad. Es el ambiente, los padres, los abuelos... Es el no darle importancia, esa es la verdadera causa de la obesidad. Todavía se escucha, ‘qué suerte que tengo un niño que es comedor’. Claro que cuesta y a veces es frustrante que la gente no llegue a entender el futuro. Es el sistema y aunque hacemos campañas también tenemos que preocuparnos de la información que les llega. Es necesaria una publicidad responsable, no que lo importante de un huevo kinder sea la sorpresa o que si tomo donetes me salen amigos por todos lados.

-¿Lo que se juegan las familias es el futuro de sus hijos?

-Desde luego. La obesidad trae no solo problemas de salud, sino también de tipo psicológico. Empiezan problemas de diabetes, de tensión... Esto es un compromiso de todos como sociedad.

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