La comunidad educativa del Colexio Rural Agrupado Consuelo González innova con las oportunidades docentes del programa «Escolas na nube»
19 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Doce niños y sus profesores conviven durante el curso en la escuela unitaria de Figueirido, en Vilaboa, uno de los cinco centros que pertenecen al Colexio Rural Agrupado Consuelo González. Los pequeños, de edades entre tres y cinco años, participan en una experiencia pionera en Galicia denominada Rede de Escolas na nube y que les permite interactuar, a través de un programa informático, con el otro centenar de escolares y profesores de las antiguas unitarias de Paredes, Bértola, Barciela y Pousada.
Este proyecto nació de la colaboración entre la Consellería de Educación, la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega) y el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga). Es una herramienta didáctica que permite a alumnos y profesores vencer las barreras físicas, agilizar las clases, promover el conocimiento mutuo y facilitar la introducción al mundo de las potencialidades informáticas. Esta iniciativa echó a andar en el CRA de Boqueixón-Vedra hace cinco años y en la actualidad se está desarrollando en otros tres colegios rurales agrupados en Galicia.
María Concepción Pérez, directora del CRA de Vilaboa, describe el programa Escolas na nube como una revolución didáctica. Si se juzga la actitud de los pequeños delante de los ordenadores, queda claro que piensan igual.
Las ventajas de este programa son múltiples. Los profesores tienen una clave para acceder a un espacio en la nube, desarrollado con Linux, que permite guardar y descargar todo tipo de documentos. También tienen un chat interno para comunicarse entre ellos e intercambiar documentos, imágenes y vídeos. Hay que tener en cuenta que los profesores de estos colegios se van turnando según sus clases de cada día de una parroquia a otra. Ahora ya no importa si uno se olvida un papel en casa o en una de las escuelas. El docente abre su espacio en la nube y allí ya accede a todo lo que necesita. No solo eso, si uno no puede acudir a clase, por cualquier razón, su sustituto puede acceder a la actividad del día en la misma nube.
Además del programa que conecta a los profesores, existe otro nivel de trabajo, que conecta a los niños y a los docentes entre sí. Los escolares mayores reciben una sencilla clave para poder entrar en el programa, por lo que pueden trabajar incluso en sus casas. En sus ordenadores pueden manipular carpetas identificativas con símbolos fácilmente reconocibles como pintura, matemáticas, música y escritura. Pueden hablar con sus amigos en las otras escuelas de Vilaboa y con sus profesores.
Las posibilidades son tan grandes, que los docentes participan en un programa europeo, a través del Cesga, el Rural School Cloud, con centros de Italia y Grecia.