El Nunca Máis del interior

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

PILI PROL

En directo | Manifestación en Ourense contra los incendios forestales Las llamas tomaron los montes. Y ayer, como revancha, los ourensanos tomaron las calles. Querían entonar su propio «Basta ya», de color fuego

01 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las gaitas son el llanto del monte, de los árboles, de las cosas verdes, vivas. Ayer sonaron, en la manifestación con la que centenares de gallegos convencidos quisieron reclamar una solución para una marea negra en la que no hay chapapote; de la marea negra de los incendios no queda ni siquiera chapapote, insinuaban ayer los que saben cómo quema el fuego; después de los incendios no queda nada. Más de dos mil personas, fundamentalmente ourensanas pero también llegadas del resto de provincias, protagonizaron ayer una concentración en la que el Nunca Máis se mudó al interior. El espíritu de esa corriente que llega del mar caló en este rincón de Galicia sin agua salada. Y aunque la manifestación no fue precisamente multitudinaria, fue el comienzo de algo. «O noso monte importa». Lo decía una de las pancartas, lo decían cientos de voces. «Nunca máis lumes», gritaban otros, suplicaban. Otros tiraban de pragmatismo y, con sus rótulos, pedían directamente soluciones al conselleiro del Medio Rural, Alfredo Suárez Canal. El «No nos falles» también tiene lectura gallega. Se vieron en la marcha caras conocidas (algunas eran las de siempre y ya se preocuparon de estar en primera fila: políticos de BNG y PSOE, fundamentalmente). También había ecologistas. Idealistas. Ciudadanos. Era una llamada apolítica, insistían desde la organización. Los radicales de siempre volvieron a hacer lo de siempre: no saber estar de la forma adecuada en el momento adecuado. Pedían la independencia mientras otros, ajenos a banderas y a credos, pensaban en los montes negros, quemados, incómodos porque sólo querían gritar «Nunca máis». La de ayer no fue una manifestación de gente directamente afectada por los incendiso. No vinieron los paisanos de Monterrei, los que vieron las llamas de cerca. La de ayer fue una manifestación de principios. De personas que creen que hay que hacer algo. Los había anónimos. Otros con nombres que suenan más. Como Fernando Dacosta, («Gracias por vir e por sentir»), Mabel Rivera, Xurxo Souto o Xosé Carlos Caneiro, que leyó un manifiesto. El himno gallego, desnudo, gaita y tambor, selló el compromiso.