Una medida que agrandaría la brecha de los menos pudientes

Raquel Maquieira INGENIERA INDUSTRIAL Y CONSEJERA DELEGADA DE 91 GRADOS

OPINIÓN

25 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace unos días, el Ejecutivo presentó en el Congreso el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en el que el Gobierno ha diseñado una serie de medidas para aumentar los ingresos, una de las cuales, afecta directamente al transporte y movilidad. En ella se compromete ante la Unión Europea a desarrollar «un sistema de pago» para financiar el mantenimiento de las infraestructuras de alta capacidad, lo que ha generado un debate que promete ser el eje central de las futuras conversaciones pospandémicas en comidas, tertulias y reuniones varias. Este tema no es nuevo, se puso encima de la mesa en muchas ocasiones, pero es ahora cuando sale del despacho presidencial y se recita en los medios escritos y audiovisuales para sondear opiniones y sumar voluntades. 

Teniendo en cuenta que las autovías nunca fueron gratuitas, que su construcción y mantenimiento se ha financiado con las ayudas europeas y con el dinero de los contribuyentes, implantar un sistema de peajes en un contexto actual de profunda depresión económica es, cuando menos, controvertido.

Si damos una vuelta a lo largo de la geografía europea, vemos que España está convergiendo al modelo que ya se está aplicando en Europa. En la mayoría de los países se ha adoptado el pago en las infraestructuras de alta capacidad, peajes y autovías, eso sí, en diferentes modalidades: pago por uso en las vecinas Portugal, Francia e Italia, pagos puntuales en el Reino Unido o Irlanda y viñeta en Centroeuropa, donde se paga una cantidad física por el número de meses en el que la viñeta esté vigente.