Antonio se metió una raya


Hablar bien de Cuéntame a estas alturas de la película no es novedoso, ha habido grandes momentos en toda su larga trayectoria, pero decir, 17 años después de que se estrenase, que ha generado una de las mejores escenas de la televisión es para sacarse el sombrero. Sucedió el jueves pasado y a muchos de los espectadores los cogió desprevenidos, acostumbrados como están a que todos los que componen la serie siempre tengan el listón alto. Sin embargo, la escena del capítulo de la semana pasada fue brutal, casi se podría calificar de una pequeña gran obra de teatro con solo dos actores, Imanol Arias y Ricardo Gómez. O lo que es lo mismo, Antonio y Carlos Alcántara, padre e hijo, definiendo con una emoción desbordante lo que supone en la vida tener esos dos papeles principales y tan difusos. En los pocos metros cuadrados de una habitación de hospital los dos consiguieron clavar cada una de las líneas del guion de altura de esa larguísima escena que ha supuesto otro hito para la serie. Y no porque se haya visto a Antonio Alcántara meterse una raya de cocaína para entender lo que está experimentando su hijo Carlos. Ese es un mero detalle de la parte del drama, es casi lo de menos, lo de más es el vínculo intenso de dos seres desnortados y acobardados en la intemperie del miedo; en el pavor de perderse para siempre. Lo de más es esa relación intensa que traspasa la pantalla entre ambos, la que la gente siente que de verdad existe entre ese padre que es Imanol y ese hijo que es Ricardo. Todo un tándem de lujo que el jueves hizo historia de la televisión.

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