Es de gran interés para los países marítimos, que basan su economía en las actividades relacionadas con el mar, el surgimiento del Ártico como nuevo espacio estratégico en todos los órdenes, político, económico y militar, donde Rusia se adelantó hace años, plantando su bandera, lo que causó gran revuelo mediático.
Ahora, el océano Ártico se reconoce como una región de importancia estratégica. En 1996 se organizó el Consejo Ártico, que acaba de reunirse a nivel de ministros de los países miembros (Rusia, EE.UU., Noruega, Dinamarca, Islandia, Finlandia y Suecia), y de los observadores (China, la India, Italia, Japón, Corea del Sur y Singapur). La misión de este organismo es la cooperación para preservar el medio ambiente, tan importante para el clima terrestre. Pero ya se comprende que los intereses van por las pesquerías sin explotar y sobre todo por las reservas de energía (30 % del gas y 15 % del petróleo mundial). Además, las nuevas rutas marítimas abiertas por el mar del Norte a causa del deshielo acortan las derrotas entre el Atlántico y el Pacífico un 20 %. No cabe duda de que esto será una gran ventaja para la exportación de la Europa industrial a los países asiáticos. Llama la atención que Italia, más próxima al canal de Suez para la comunicación marítima, esté presente y España no.