La burbuja nihilista


Catedrático de Economía

Por si no bastara con las muchas sorpresas que a lo largo de los últimos años han sacudido la evolución de la economía mundial, lo ocurrido en Wall Street durante la última semana de enero ha sido ya el colmo: una revuelta de pequeños inversores no profesionales, apostando claramente de un modo coordinado por valores de escaso valor objetivo -correspondientes a compañías en decadencia-, y tratando de causar daños graves a los peores tiburones del mercado. Entre estos figuran los llamados fondos de cobertura, muchos de ellos especializados en hundir las cotizaciones de ciertas compañías para recomprar sus acciones más tarde a un precio inferior y obtener así una jugosa ganancia a costa de muchas personas que, no pocas veces, se arruinan por el camino.

Fue algo así como lanzar el grito de «¡Abajo Wall Street!» …,y al mismo tiempo hacer una buena ganancia en pocos minutos. Es decir, dando lugar a una notoria burbuja, de las que son frecuentes en la evolución de los mercados financieros, pero que esta vez se dispuso de una manera muy diferente. Afectó sobre todo a las acciones de la empresa GameStop, considerada como de futuro poco brillante, que subió un 323 % en una semana y más de un 1.700 % en un mes. De un modo ordinario, los fondos desplegaban sus estrategias bajistas, cuando de pronto un numeroso grupo de inversores, sobre todo jóvenes conexionados a través de sus pantallas, comenzaron a comprar masivamente, obteniendo jugosas ganancias y causando fuertes pérdidas a los fondos. Es evidente que una operación así no hubiera sido posible de no existir las redes sociales; en concreto el foro Reddit WallStreetBets, que ha alcanzado celebridad en unos pocos días, para contar ya con más de siete millones de usuarios.

Inmediatamente surgió un relato de altas finanzas derrotadas en su propio juego: David venciendo a Goliat; Main Street por una vez por encima de Wall Street. Pero, claro, como ocurre siempre con las burbujas, no tardó en explotar: las acciones afectadas cayeron con fuerza, causando la ruina de no pocos pequeños inversores. Por lo demás, han empezado a intervenir los órganos reguladores, pues parece evidente que en toda la operación que comentamos hubo un elemento de manipulación del mercado (visible en los movimientos coordinados). Pero lo curioso es que se trató de una manipulación de abajo arriba, lo cual es probablemente la primera vez que ocurre. Lo contrario, por desgracia, es bastante habitual.

¿Será un fenómeno aislado? Más bien cunde la impresión de lo contrario: probablemente a este episodio sigan otros en la misma dirección. Porque en las reacciones observadas estos días (y hay muchos ojos que ahora mismo están escrutando lo que ocurre en el interior de plataformas como Reddit) se aprecia un fondo que tiene muy poco que ver con la racionalidad a corto plazo que se presupone (a veces demasiado alegremente) a los operadores en ese tipo de mercados. ¿Qué buscaba esa gente? Por supuesto, muchos habrán participado con el afán de obtener una rápida ganancia, siguiendo la pauta de comportamiento de manada que es común en este tipo de asuntos. Pero todo indica que ha habido mucho más: sobre todo el deseo de causar un caos en el corazón del sistema y a veces también la desesperación de quien, en su propia carne o en la de sus próximos, ha experimentado las dentelladas de algún financiero depredador.

Algo que solo puede ser calificado como nihilismo: lo habíamos visto en los electores que votan con rabia, por un Trump o un Salvini, no a favor sino más bien en contra de algo o alguien. Pero que alguien iba a invertir con afán de causar daño y desorden, eso no era fácil de imaginar.

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