Josephine Malone: la nariz de Inditex

La multinacional gallega acaba de aliarse con una de las perfumistas más reconocidas del mundo, una mujer hecha a sí misma que ha superado dificultades personales y profesionales para dar rienda a su pasión


Zara, el buque insignia de Inditex, entra en la alta perfumería. Y no lo hace sola. Se ha buscado para ello una buena compañera de viaje. De las mejores. Las mismísima Jo Malone CBE (Comendador de la Orden del Imperio Británico, por sus siglas en inglés, nombramiento que recibió en el 2018). La han elegido en el gigante textil porque es «ampliamente reconocida por su capacidad para contar historias a través de las esencias». Ya se sabe que en el titán textil apuntan alto. No se casan con cualquiera. Lo propio hizo con su línea de labiales, que contó con la colaboración de la prestigiosa maquilladora Pat McGrath.

Josephine Malone (Bexleyheath, Inglaterra,1964), ese es su nombre, se ha forjado el prestigio del que goza en el mundo de los aromas a golpe de esfuerzo. De armas tomar, dicen que es.

Era solo una adolescente cuando empezó a dar rienda suelta a su pasión por los olores. A experimentar. Sin formación alguna en ese capítulo. Siguiendo lo que le decía su nariz. Nunca mejor dicho. Algunos años después, trabajando con su madre en un centro de estética, y tras haber pasado un temporada como dependienta en una floristería, se percató de que los perfumes que salían de sus manos tenían más éxito entre los clientes que los tratamientos faciales que ofrecían. Despertaban pasiones.

Y de ahí, a construir un imperio de los olores. A base de trabajo y más trabajo. En un tiempo récord.

Toda la vida llevaba Malone dedicada a los aromas, cuando llegaron los de Estée Lauder y pusieron sobre su mesa una de esas ofertas que solo se presentan una vez en la vida y a las que es difícil resistirse. Y les vendió la empresa, Jo Malone London. Hace de eso 20 años. Nunca se ha llegado a saber cuánto le pagaron. Pero seguro que mucho.

Lo hizo, eso sí, con una condición, que la dejaran seguir trabajando en ella como directora creativa. Para mantener la esencia. Hasta que un cáncer de pecho se cruzó en su camino. Estuvo un año en quimioterapia. Aquello lo cambió todo. Y a su vuelta, decidió que no quería seguir. Corría el año 2006.

Después de aquello, estuvo cinco años sin alumbrar una fragancia (entre otras cosas, por el acuerdo de no competencia que firmó con Lauder). Los más tristes de su vida, como ella misma ha confesado en alguna entrevista. Intentó otras cosas. Pero la satisfacción no era la misma. Ni de lejos.

Hasta que en el 2011 volvió a lo suyo: crear perfumes, siguiendo a pies juntillas lo que le dictan «las entrañas». No fue fácil reinventarse, pero lo consiguió. Tirando de esfuerzo, como siempre ha hecho la británica. Y creó Jo Loves, su segunda vida.

Para abrir la primera tienda eligió el número 42 de Elizabeth Street. En el barrio londinense de Belgravia. La ubicación de su primer empleo. En una floristería. Cuando tenía dieciséis años. Significativo. Mucho. Ahora, de la mano de Inditex, perfumará medio mundo. «Estoy encantada de unirme a Zara en esta apasionante aventura», asegura.

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