Rompiendo el techo de testosterona

El cambio es lento, pero ya imparable. Ese es el mensaje que late en el día a día de una lucha decidida emprendida por diez mujeres directivas para abrir mentalidades y romper estereotipos


Redacción / La Voz

Cuando una mujer está al frente de un proyecto empresarial o académico, el día a día de la gestión llega a convertirse en una lucha decidida por abrir mentalidades que ya no tiene marcha atrás. Ellas, las que van por delante abriendo camino, relatan sus experiencias.

? Machismo sin fronteras. 

En una economía internacionalizada no caben localismos. Quedarse en casa es rendirse, algo que las protagonistas de este encuentro no han hecho nunca, lo que les ha llevado a constatar que las conductas machistas también cuando estás arriba son un fenómeno globalizado. «Recuerdo que cuando empecé con la empresa de mejillones, era la única mujer que iba de madrugada a Mercamadrid, y tuve que oír de todo. Pero había que ser valiente. Eran ellos o yo, y supe imponerme», explica Lina Solla. Tatiana López ha hecho numerosos viajes a Japón, y cuenta cómo la cultura machista de ese país la obliga a mostrarse discreta y contenida en las reuniones de trabajo, muy a su pesar. «Allí las mujeres dejan de trabajar cuando tiene hijos, y es raro que haya presencia femenina en las reuniones al más alto nivel de una negociación», asegura. Rebeca Díaz también se ha encontrado con trabas a la hora de llevar sus proyectos de transferencia de tecnología de la facultad de Telecomunicaciones a países del norte de África, en especial con Marruecos, en donde dirige un proyecto de educación online. «Te encuentras con bastantes dificultades burocráticas por el simple hecho de ser mujer», explica la ingeniera. Carlota López también tiene algo que contar al respecto sobre cuando se puso al frente de un cuadro directivo integrado solo por hombres. «Al principio estaban a la expectativa, aunque creo que la desconfianza era más por mi edad demasiado joven que por mi condición femenina», recuerda. 

? Menos mujeres en carreras técnicas

Un tema que preocupa a las participantes en el foro procedentes del mundo académico es el descenso de alumnas en las aulas de las carreras técnicas en relación a años anteriores. «En el año 2010, el 20 % del alumnado que empezaba eran mujeres. Este curso el porcentaje ha caído al 18 %. Hay mucho abandono, aunque lo cierto es que, las que continúan, son brillantes». Luz Castro también da fe de este retroceso. «Non hai relevo. Cando empecei a carreira de Enxeñaría Informática eramos poucas, agora estamos peor. Algo temos feito mal. Hai que ir cara atrás e romper de novo os roles de xénero. Creo que non temos comunicado ben o que somos e o que facemos. Non soubemos facer atractiva a profesión», reflexiona la socia de Imaxin Software.

? Condescendencia y discriminación consciente

Si hay algo que molesta a las mujeres directivas es el feminismo mal entendido por parte de los hombres, que a menudo se convierte en cierta «condescendencia por el simple hecho de ser mujer, y lo pero que lo hacen de forma inconsciente», asegura Rebeca Díaz a partir de experiencias vividas en el entorno académico. Ana López percibe ese comportamiento condescendiente sobre todo por parte de hombres de mayor edad. «A veces al saludarme, en una reunión de trabajo, se acercan y me dicen: ‘¿qué tal Anita?’ No se dan cuenta de que con ese paternalismo están discriminando», arguye. Pero eso ocurre en la distancia corta. A la hora de la verdad, las mujeres empresarias se enfrentan a diario con problemas que convierten su lucha en un más difícil todavía por su condición femenina. «Se ponen muchas más dificultades burocráticas y de acceso a la financiación a los proyectos liderados solo por mujeres que a los de carácter mixto o a los que presentan los hombres, y eso sigue siendo así», asegura Lina Solla. 

? Cuando ellas también reproducen actitudes sexistas

Son excepciones. Pero a estas alturas hay todavía quien piensa que para defenderse en un entorno laboral dominado por hombres hay que mantener conductas masculinas que rayan el machismo. Lo recuerda Silvia Rodríguez, que asegura haber experimentado en primera persona situaciones de machismo ejercidas desde el entorno laboral femenino. «El machismo está en el aire, y nosotras también lo practicamos a veces. A mí hay mujeres que me han puesto la zancadilla», asegura la gerente de La Saleta.

? De la publicidad sexista al reguetón

Las emprendedoras están preocupadas por el futuro de las generaciones de mujeres que se están formando en estos momentos en un entorno social y cultural cargado de sexismo en los mensajes publicitarios y en las letras de fenómenos como el reguetón, apunta Luz Pardo. «Temos que coidar ás xeracións máis novas. Téñeno máis difícil que nós nun entorno laboral e social cargado de estereotipos», afirma Luz Castro. La profesora cita la anécdota del proceso de selección de músicos de la Orquesta Sinfónica de Boston. «Déronse conta de que todos os seleccionados eran homes. Entón decidiron escoitar as actuacións cos músicos tocando detrás dunha cortina, e o resultado foi que na selección entraron moitas máis mulleres. Iso demostra que existen aínda moitos prexuízos», afirma.

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