Mujer y STEM, ¿una batalla de género?

Amparo Alonso Betanzos y Bertha Guijarro Berdiñas CATEDRÁTICA DE COMPUTACIÓN E IA DE LA UDC Y PROFESORA TITULAR DE COMPUTACIÓN E IA DE LA UDC

MERCADOS

MARIA PEDREDA

La caída de vocaciones femeninas en las carreras tecnológicas se agrava pese a sus índices de inserción laboral. La educación es la clave, pero estereotipos como la imagen tecnofóbica impiden normalizar una relación más que próspera cuando se materializa

02 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Decía Leibniz que «la casualidad no es más que la ignorancia de las causas físicas», y, más recientemente, Joseph Mazur explicaba en un artículo científico que solo creemos en las casualidades porque no entendemos cómo funciona la ley de la probabilidad. Señalaba Mazur de esta forma que acabamos llamando coincidencias a hechos que son meras probabilidades matemáticas. No es ni una casualidad ni una coincidencia que hoy en día, precisamente cuando las competencias relacionadas con la tecnología y la ciencia resultan imprescindibles para el mundo actual y el futuro, la caída de vocaciones femeninas en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) sea cada vez más acusada. ¿Qué ocurre? Según algunas opiniones autorizadas, no ocurre nada destacable, las niñas hoy en día pueden elegir lo que quieran. No hay nada que les impida tener un futuro en cualquier carrera en la que podamos pensar. Es una verdad casi irrefutable.

¿De verdad esto es así? ¿De verdad las mujeres no tenemos interés en las carreras STEM? Las carreras que, especialmente las relacionadas con la Tecnología y la Informática, van a definir cómo será nuestro mundo en el futuro. ¿Por qué? ¿Por qué, además, hace unos años había más vocaciones femeninas que ahora mismo? Esta es una situación especialmente acusada y fácilmente comprobable en la Ingeniería Informática. La matrícula femenina en las universidades públicas españolas ha pasado de un 30 % en el curso 1985/86 a estar por debajo del 13 % en el curso 2018/19, curiosamente cuando ha crecido a un ritmo importante la inserción laboral. Según el Consejo de Colegios de Ingenieros en Informática, esta alcanza el 95,6 %, es decir, prácticamente pleno empleo y, ya solo en Europa, el número de egresados no es suficiente para cubrir la creciente demanda. Las cifras indican que menos del 20 % de la plantilla de las grandes empresas tecnológicas son mujeres, pero la brecha de género en el sector TIC encuentra parte de sus raíces en los colegios y universidades. Sigamos con algunas cifras, a ver si podemos trabajar en la dirección que indica el profesor Mazur. Y para ello hagamos lo que dice Alicia en el País de las Maravillas: empecemos por el principio.

¿Qué pasa con las niñas en el colegio? ¿Por qué no eligen las modalidades tecnológicas? Hay numerosos estudios que demuestran que aproximadamente 9 de cada 10 niñas entre 6 y 8 años asocian la ingeniería con afinidades y destrezas masculinas. Milagros Sainz, directora del grupo de investigación GenTIC de la Universitat Oberta de Catalunya y coordinadora del libro Se buscan ingenieras, físicas y tecnólogas, comentaba que «hasta hace no tanto se pensaba que las mujeres tenían que dedicarse a los cuidados, que no podían trabajar o estudiar, hasta tenían que pedir permiso para abrir una cuenta bancaria. Ahora se piensa que pueden estudiar, pero disciplinas asociadas al rol femenino como Enfermería o Medicina, no carreras técnicas». Ya hemos comentado que tan solo el 13 % de las mujeres jóvenes están interesadas en el sector TIC, frente a un 36 % de hombres del mismo rango de edad. Varios estudios e investigaciones explican esta diferencia a través de la imagen tecnofóbica asociada históricamente a las mujeres, una imagen que se mantiene y que refuerza la resistencia de las mujeres al uso de las tecnologías, que nos lleva a asumir y perpetuar una distinción de roles masculinos y femeninos absurda incluso en la vida cotidiana que inevitablemente acaba influyendo en las niñas.