La energía está en los lodos

La depuradora de A Coruña podría generar biometano suficiente para abastecer a 1.400 coches diarios solo con sus residuos


Redacción / La Voz

En una de las entregas de Mad Max, la trilogía cinéfila que lanzó al estrellato a Mel Gibson, había una fábrica de cerdos en lo que lo importante no eran los animales, sino sus deposiciones. En medio del caos nuclear, un granjero había ideado un sistema para convertir aquellos residuos en una suerte de combustible muy codiciado por los supervivientes de la gran guerra. No era más que una película, pero más de veinte años después, un proyecto promovido por la Axencia Galega de Innovación y que cuenta con la participación de Gas Natural, el centro tecnológico Energy Lab y la empresa gestora de la depuradora de A Coruña (EDAR Bens) ha conseguido generar energía de los lodos y residuos acumulados en esta última.

Es lo que ha sido bautizado como la economía circular, el concepto de moda en los últimos tiempos. «Se trata de modificar los flujos lineales de la basura, la llamada economía circular. Los recursos originales se convierten en residuos y los residuos acaban reciclándose o reutilizándose para ser de nuevo recursos», explica uno de los participantes en el proyecto.

El proyecto es pionero en España, pero cuenta con otros planes gemelos en numerosos países europeos. Y Galicia tiene todas las papeletas para convertirse en la comunidad puntera en este campo a corto plazo. En sus cuatro provincias sobran las materias primas sobre las que trabajar: fábricas de conservas, granjas, las empresas del sector lácteo, las plantas depuradoras... La lista de potenciales surtidores de residuos es variada. Y el proceso de trabajo desarrollado por los participantes en el proyecto también es sencillo: mediante un sistema de lavado simple, el biogás generado por los lodos acumulados en la depuradora que gestiona EDAR Bens permite generar un biometano de altísima calidad, con una pureza que los primeros tests sitúan muy cerca del 100 % y que sirve para su inmediata reutilización en cualquier ámbito.

Quizá por ello, el proyecto de A Coruña se ha orientado hacia el sector de la movilidad, con el fin de conseguir aplicaciones inmediatas que permitan reforzar el proyecto. Con los actuales parámetros y una inversión inicial de 2,2 millones de euros, los residuos acumulados únicamente por la depuradora de A Coruña podrían servir para generar el biometano suficiente con el que alimentar una flota de unos 1.400 coches al día, atender las necesidades de combustible ecológico por una flota de 80 autobuses (equivalente a la que se utiliza en la ciudad) o inyectar unos doscientos metros cúbicos de biometano por hora en la red, suficiente para cubrir la demanda del alumbrado público en pequeñas ciudades.

«Es una clara apuesta por la innovación, valorizar residuos y convertirlos en una fuente de energía limpia y renovable que permita rebajar el daño al medio ambiente y fomentar la reutilización», insisten los promotores del proyecto.

El plan de trabajo puesto en marcha en A Coruña está insertado dentro de una directriz comunitaria encaminada a diversificar el sector energético para conseguir una mejora significativa de la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos naturales y a contribuir a la modernización de los sectores primarios con vistas a obtener indicadores de eficiencia y rendimiento más elevados en las instalaciones de trabajo, contribuyendo a optimizar los recursos y a reducir la emisión de gases que acrecienten el efecto invernadero.

En paralelo a esos impactos sobre el tejido productivo, la iniciativa promovida por la Axencia Galega de Innovación servirá también para minimizar la utilización de combustibles contaminantes a medio y largo plazo.

El biogás generado por los lodos acumulados en la depuradora de Bens genera un biometano de alta calidad. | eduardo pérez

Casi 3.000 instalaciones similares diseminadas por toda España

El sector del agua y las depuradoras en España es uno de los más avanzados de Europa. Hasta ahora, la eliminación de los lodos era un problema en el que cada instalación buscaba las fórmulas más económicas. Si el proyecto puesto en marcha por la Axencia Galega de Innovación a través de la experiencia en la depuradora de Bens (A Coruña) prospera, podría convertirse en un modelo a exportar al resto de España y lograr un importante aprovechamiento energético que podría ayudar a minimizar la dependencia de los combustibles fósiles en algunos apartados.

Según los datos oficiales, en España hay alrededor de tres mil instalaciones depuradoras a lo largo de todo el territorio nacional, de las que 150 tienen un carácter urbano y casi medio centenar están en ayuntamientos de más de veinte mil habitantes, aunque solo seis de ellas disponen de una planta de biogás en funcionamiento. Todas ellas cuentan con un volumen de negocio conjunto superior a los 1.100 millones de euros, sufragados en su mayoría con fondos públicos y con la aportación de los ciudadanos a través de sus correspondientes recibos. Y a estas infraestructuras habría que añadir, en el caso de la comunidad gallega, otras cincuenta depuradoras situadas en empresas de gran tamaño: Frinsa, Calvo, Jealsa, Avigal, Montellos, Torres de Núñez, Escurís, Pescanova...

Con el nuevo modelo en el que trabaja Galicia, los costes del sistema podrían rebajarse, con el consiguiente beneficio para los consumidores, además de reducir el impacto ambiental y avanzar en el concepto de la economía circular, que garantiza el máximo aprovechamiento de los recursos.

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