El negocio de la vejez: 1.000 millones al año

f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

EL MAYOR PROBLEMA DE GALICIA

ALBERTO LÓPEZ

El volumen económico que generan los principales servicios de atención a las personas mayores suma 700 millones, frente a los 400 largos que mueven las farmacias

08 feb 2019 . Actualizado a las 13:29 h.

Si los fondos de inversión saltan a escena, es que hay negocio. Sin duda. Y lo están haciendo. Ya están detrás de algunas de las más importantes empresas gestoras de residencias para las personas mayores en Galicia: Domusvi (antes Geriatros) y Orpea. La primera de ellas, además, es una de las grandes contratistas de las plazas concertadas de la Xunta, junto a las fundaciones San Rosendo (que opera en Ourense) y Acolle.

Pero ¿qué cantidad de dinero genera el sector de los mayores en Galicia? Complicado ponerle cifras a un mercado con tantos tentáculos. Porque ¿cuánto venderán las tiendas de ortopedia? ¿Las agencias de viajes? ¿Los médicos privados? Pero si se pone el foco en los principales servicios de atención a la tercera edad, tanto públicos como privados, y en los medicamentos subvencionados, se puede afinar algo en el cálculo: 1.000 millones.

Un buen tajo se lo lleva el gasto farmacéutico público para subvencionar las recetas de los mayores de 65 años: 441 millones el año pasado, según la información que maneja el Ministerio de Sanidad.

Para calcular el volumen económico que mueve el segmento asistencial nadie mejor que la propia patronal y la Consellería de Política Social. De acuerdo con los datos proporcionados por ambas fuentes, solo las residencias, los centros de día y el servicio de atención a domicilio generan un volumen económico que ronda los 700 millones al año. El primero de esos tres grandes segmentos moviliza 500. Y, dentro de él, es la parte privada la gran máquina de mover dinero: 300 millones. Ahí está el negocio. «Sí, es el sector que más mueve y va a ser aún más importante, va a crear muchos puestos de trabajo [en la actualidad ya suman 17.000]», destaca el ferrolano José Manuel Pazos, que preside Agarte, la asociación gallega de residencias de la tercera edad.

Según los datos facilitados por él, el 66 % de las plazas totales (21.048) son privadas. Suman 13.908. Y cada una de ellas cuesta unos 22.000 euros anuales (unos 1.800 al mes), de lo que resultan casi 306 millones, que aportan íntegramente los residentes. Pazos aclara que el beneficio no es tan desorbitado y lo cifra en general en el 5 % de ese volumen. Pero añade que la rentabilidad está más asegurada en centros con cien o más plazas.

Cosa distinta es gestionar las plazas concertadas. Ahí, según Pazos, negocio no hay, aunque mueve 110 millones. De hecho, el presidente de Agarte advierte que «muchas empresas no quieren renovar los convenios con la Xunta» porque en algunos casos están perdiendo dinero. Aclara que el sector está muy regulado y el precio que cobran las empresas privadas por concertar plazas también lo está y, además, no se actualiza desde hace años.

La plaza pública cuesta más

De hecho, según datos de la propia Consellería de Política Social, el coste anual para las arcas autonómicas de una plaza pública es de 31.663 euros. Es un 42 % más cara de lo que desembolsa por una concertada: 18.250. ¿El motivo? Los gastos de personal son más abultados, no solo por las nóminas, también por el elevado absentismo.

Pazos, médico de profesión vinculado a la antigua Geriatros, reconoce que los empleados de los centros privados deberían cobrar más porque ejercen un «trabajo duro y mal pagado».