La nécora desaparece con la Navidad

Las lonjas gallegas despiden una temporada del crustáceo «tirando a regular», pobre en capturas, pero satisfactoria en cuanto a precios. Regresará a los mercados con el verano


redacción / la voz

Este año no ha habido plan de explotación xeral que marcase el fin de la campaña de la nécora. Pero la temporada acabará como siempre, con el regreso de los Reyes Magos de vuelta a Oriente. Su explotación está regulada en el plan experimental de gestión de este crustáceo y del camarón -en vigor hasta el 2021-, que si bien no recoge el período de veda, lo más probable es que este haga mutis, como siempre, ya hasta el verano. Se volverá a capturar a partir del 1 de julio, en esos meses que no tienen erre pero en los que el producto tiene gran tirón entre los turistas. Y de paso entre los oriundos, todo hay que decirlo, que pujaron bien por ella en esta Navidad que también desaparece.

En Vigo, los marineros se quejan de las pocas capturas, asegura el patrón mayor Iago Soto. El biólogo de esa cofradía, Jorge Alfaya, da una idea de por qué esos vaivenes en sus capturas al subrayar que es objeto de depredación por parte del pulpo. De ahí la frase de la experiencia de que el año bueno para el cefalópodo no lo es tanto para el crustáceo.

De acuerdo con Alfaya, este año, la campaña ha sido «regular», al tiempo que señala que se aprecia una tendencia a la baja por la sobreexplotación a lo largo del tiempo y por la contaminación. Cree que hay que conjugar «la necesidad de capturas con la preservación de la especie» y que tiene que ser la Administración la que haga de árbitro y regule lo que se puede o no extraer. En latitudes más septentrionales, en Arousa norte, la campaña de la nécora se cerró con un sabor agridulce. Los marineros notaron menos abundancia de crustáceo que en años anteriores, aunque los precios compensaron esa cicatería en las capturas. El patrón mayor de Ribeira, José Antonio Pérez, incidió en eso de que los profesionales estaban satisfechos con la cotización, pero no con la cantidad: «Houbo menos que noutras ocasións», reconoció el también presidente de la Federación Galega de Confrarías. Con todo, en la rula de la capital de Barbanza se subastaron unas 15 toneladas y la especie llegó a alcanzar un precio máximo de 62 euros el kilo. No es, desde luego, un récord. Ese lo firmó, por segundo año consecutivo, Pontevedra, donde se pagó a 98 euros y ni siquiera era diciembre, sino agosto.

Miguel Ángel Iglesias, patrón mayor de Rianxo, se mostró contrariado con las capturas de la temporada a la que se pone punto final. Ya no es solo que no hubiese «a cantidade de outros anos». Lo más preocupante, para él, es que «cada vez vese menos na ría». Pese a todo, el crustáceo vendido en Rianxo tocó un máximo de 64 euros el kilo, aunque solo pasaron por la lonja poco más de dos toneladas.

No es Muros una plaza de las más importantes para la nécora. Aparece en la subasta de forma esporádica y este año también se vendió menos, apenas 2.500 kilos. La voz discordante la pone el armador noiés Segundo Blanco, que se mostró relativamente satisfecho de la campaña. A su juicio, la temporada «foi ben», por más que admitió que los temporales impidieron a los profesionales faenar con normalidad: «Tivemos casi dous meses que case non puidemos saír ao mar». Comentó que por la zona donde trabajaron había nécora «como o ano pasado, máis ou menos». Eso sí, las cotizaciones fueron mejores pues «o prezo medio quedou sobre os 20 euros o quilo».

Como en Muros, en Burela tampoco es que la nécora tenga un peso decisivo en lonja, pero según el gerente, Miguel Neira, «a campaña foi boa».

Información elaborada por J. M. Jamardo, L. C. Llera, L. Rey y E. Abuín.

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