El ERE de Isidro 1952 afectará a la planta de sushi y a otros cuatro centros

El comité teme que el despido colectivo se aplique a la mitad de la plantilla


redacción / la voz

Últimamente, el ritmo de trabajo había bajado en la planta de sushi que Isidro 1952 -que retomó el testigo de la antigua mayorista de pescados Isidro de la Cal- tiene en el polígono del Espíritu Santo, en el municipio coruñés de Cambre. Si eso no hacía presagiar nada bueno, el retraso en el pago de los salarios -este mes quedarán al día y solo faltarán por abonar los atrasos generados desde la firma del convenio colectivo- también podía entenderse como un indicio de que las dificultades financieras con las que el proyecto había nacido de serie se habían agravado. Y que hace no mucho, la empresa ya hubiese intentado descolgarse del convenio daba a entender que estaba tratando de agarrarse por todos los medios a un salvavidas, por más que el agua no le llegase tanto al cuello como para justificar tal procedimiento.

Aún así, a pesar de todas esas señales, el anuncio de un expediente de regulación de empleo (ERE) ha sido una sorpresa para los trabajadores de la compañía. «Non o esperabamos para nada», señala Olga Rodríguez, presidenta del comité de empresa de Isidro 1952. Sorpresivo y, por las formas, «sorprendente», a decir de los sindicatos. Al entender de los representantes de los trabajadores, la empresa «contou máis do proceso aos medios de comunicación que ao propio comité», apunta Carlos Villar, representante de Industria de CC. OO. Según este, la dirección de la firma simplemente les entregó una carta en la que comunica la intención de proceder al despido colectivo por causas económicas de una parte de la plantilla y de modificar las condiciones salariales, así como reestructurar la jornada y el sistema de turnos, al resto de los empleados. Y todo sin ofrecer más datos: ni los económicos que podrían justificar el recurso a esta medida, ni los que dan idea de la dimensión de ese despido colectivo.

Por la denominación adoptada, está claro que la intención es rescindir el contrato de al menos una veintena de trabajadores -el 10 % que corresponde a firmas de entre 100 y 300 empleados-, pero la plantilla teme que alcance a la mitad de las nóminas.

Saben, eso sí, que afectará a los operarios de la planta de sushi y de platos precocinados y a los de otros cuatro centros más: en Lorbé, donde la empresa tiene bateas, y en Valdoviño, Baio y Louro, con plantas de acuicultura.

Falta de datos

El comité de empresa trasladó ayer a toda la plantilla el anuncio del ERE y anunció los pasos que ahora siguen. «Non puidemos dicir moito máis por falta de datos», comenta Olga Rodríguez (CIG). Tras recibir la comunicación se ha abierto un plazo de siete días para constituir la mesa de negociación, que los sindicatos quieren que sea representativa de todos los centros. A eso seguirá otro período de un mes para negociar el ERE. Será el momento de analizar los datos económicos, administrativos y productivos que el comité ha reclamado a la empresa para comprobar si la medida tiene justificación.

Las fuerzas sindicales representadas en el comité de Isidro 1952 (CIG, UGT y CC. OO.) tienen claras su prioridades: «O mantemento dos postos de traballo», apunta Carlos Villar, que metió el dedo en el ojo del Gobierno gallego, al que ve impasible ante un desmantelamiento industrial que suma Isidro de la Cal a una larga lista: Endesa, Emesa, Alcoa, Isowat, R...

La facturación de la compañía ha caído un tercio en los últimos 11 meses

Ante los reproches del comité por la falta de datos económicos que ayuden a comprender la decisión de abordar un ERE, desde Isidro 1952 aclaran que a los trabajadores, los primeros en ser informados de la medida, ya se les había anunciado que la carga de trabajo había bajado mucho, y por eso se habían recortado turnos. También sostienen que el comité es consciente de la situación financiera de la empresa, cuya facturación ha caído un tercio en estos 11 meses.

La compañía sigue teniendo los mismos clientes que hace dos años: Lidl, Carrefour, Eroski y Dia. Pero, por motivos variados, «las compras cayeron de golpe». Esa reducción del negocio dejó menos circulante para adquirir materia prima, con lo que Isidro 1952 se vio en la tesitura de tener que optar entre comprar insumos o pagar las nóminas. «Se priorizó esto último», dicen. Eso sí, ahora es preciso redimensionar la empresa al volumen de mercado actual.

Aunque hay quien mira hacia la Xunta por si llega un salvavidas, no parece que esta vaya a atender la alerta. Ayer, Mar lamentó «a situación económica na que se atopa a empresa e agarda que as medidas adoptadas polo xestores permitan o mantemento da actividade e do emprego da compañía, que conta cunha importante traxectoria no complexo mar-industria de Galicia». Dicho esto, recuerda que la empresa ya pasó antes por dificultades y que los problemas de ahora no se deben «a problemas derivados do comercio exterior nin falta de materia prima, senón da competencia no sector e as dificultades económicas dalgúns dos seus clientes».

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