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El cerco ibérico saca las uñas

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Después de cinco años de estrecheces con la sardina, pescadores de Portugal, Galicia y Andalucía anuncian que rechazarán cualquier plan por debajo de las 30.000 toneladas

22 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En Matosinhos está el autoproclamado Rei da Sardinha Assada. Pero también O Serrao, O Lusitano, Sardinas Asadas... decenas de restaurantes con el pelágico, cuando no en el nombre, como estrella de su carta. Tal es, que en verano Matosinhos no logra quitarse de encima el olor a sardina. Por eso no parece casual que este municipio portugués pegado a Oporto fuese el punto de encuentro de pescadores de cerco de todo Portugal y del norte y del sur de España. Su Cámara Municipal fue ayer testigo del golpe en la mesa que portugueses, gallegos y andaluces dieron para exigir el fin a cinco años de «violentas restricciones» a la actividad extractiva, a un lustro de «inmensos sacrificios e pérdidas para os armadores e para os pescadores», a medio decenio en el que se ha colocado al sector «nunha situación chea de dificultades e incertezas sobre o futuro dunha pesqueira tan importante para os dous países», señalan en un comunicado los representantes que participaron en la reunión del cerco ibérico.

Los profesionales quizá entenderían que hubiese que prolongar el sacrificio si «a realidade que coñece o sector non chocara coa percepción dos científicos», apunta Andrés García, que acudió al encuentro como portavoz de Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia). Pero la visión es radicalmente diferente. «Leva anos diferindo, pero como agora nunca», agrega García, que «tanta abundancia como a que se ve agora non se recorda nunca».

Es por eso que, frente a las recomendaciones de cierre que siguen recetando los biólogos desde el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), los cerqueros advierten de que no aceptarán un plan de gestión por debajo de las 30.000 toneladas de cupo para el 2020, es la cantidad mínima para «garantir a supervivencia do sector da pesca».

Reunión bilateral

Y esperan que los Gobiernos, tanto de España como el de Portugal, estén a la altura y ejerzan una «defensa firme do futuro da pesca da sardiña na península Ibérica capaz de dar confianza aos nosos profesionais». Por eso creen que sería conveniente organizar, con urgencia, un encuentro conjunto de los Gobiernos español y luso con los representantes del sector de ambos países.

El cerco ibérico también está expectante por conocer las conclusiones de las campañas científicas realizadas este año tanto por España como Portugal en la costa ibérica. «Hai un silencio que escama», asegura el portavoz de Acerga, que, no obstante, sabe que el informe está a punto de salir. «Se non é esta semana, é a que ven», apunta.

Con la misma contundencia que el cerco ibérico se ha pronunciado sobre el plan de la sardina, también ha reaccionado contra la recomendación de la Comisión Europea de recortar el jurel de la zona IXa, precisamente la que atañe al cerco gallego, portugués y andaluz, pues se extiende desde el sur de Fisterra al golfo de Cádiz.

Los profesionales rechazan el recorte del 50% que se plantea para el jurel al sur de Fisterra Los profesionales no entienden, y ni mucho menos aceptan, que Bruselas haya atendido siempre a las recomendaciones del ICES para fijar la cuota de jurel y en esta ocasión, justo cuando los biólogos propugnaban una cuota de 116.000 toneladas -un 24 % por encima de la aprobada para este año- va el Ejecutivo comunitario y pone la vista en el plan de gestión firmado por el Consejo Consultivo de Pelágicos, que propone recortar el cupo en un 50 %. Y lo peor: que ni España, ni Portugal, los países realmente atañidos por ese recorte, no están sentados en ese órgano consultivo, que no pidió parecer a su homólogo de Aguas del Sur. Así que, ni por asomo, aceptarán un cupo de 46.659 toneladas de jurel.