«Agora acaba de empezar o lío»

Decenas de exmarineros gallegos se concentran en A Coruña pletóricos por haber acabado el proceso en Noruega


Redacción / La Voz

Decenas de marineros jubilados, tantos como plazas lleva un autobús, desembarcaron ayer en A Coruña para mostrar a Noruega su malestar por la negativa del país nórdico a concederles una pensión a la que consideran que tienen derecho por haber trabajado en sus barcos. Pero la manifestación de ayer no fue como las anteriores. Los silbatos y las consignas sonaban con más fuerza y ánimos renovados. «Estamos supercontentos», decía Alberto Paz, portavoz de Long Hope, la asociación de afectados, que abanderó la demanda contra el Estado noruego por discriminar al colectivo al no permitirles beneficiarse de su sistema de protección social.

Están exultantes porque, después de dos años, por fin han agotado la vía judicial en Noruega. Su Justicia incluso les ha ahorrado algunos meses de pleito al cerrarle las puertas de su Tribunal Supremo. Y aunque escuece ese «ninguneo» de despacharlos de sus juzgados «de forma despectiva» y sin darles «ninguna explicación», no consigue aplacar la alegría de verse ya a las puertas del Tribunal de Estrasburgo. «Agora empeza o lío», sentencia Paz. Noruega «xa non xogará na casa». Una casa en la que han tenido que escuchar argumentos de lo más asombroso: que no se les incluyó en el sistema de protección social porque encarecería los costes para los armadores; porque sería un embrollo administrativo porque tenían nombre y dos apellidos; que si Noruega tiene derecho a favorecer más a sus nacionales que a los extranjeros... Vale, pero eso es «discriminación», recuerda el portavoz de Long Hope, porque los noruegos que no trabajaban ni residían en Noruega sí podían incluirse en el sistema de protección social y los españoles que trabajaban en Noruega, pagaban impuestos en el país y satisfacían las cuotas sindicales no podían por no residir en suelo del Estado nórdico. Y eso contraviene el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Abogado especialista

Están convencidos de que el tribunal que juzga esos casos así lo verá. Ahora bien, esa certeza no les hará bajar la guardia. Están dispuestos a poner toda la carne en el asador. Así, aunque contarán con el abogado que les ha acompañado en estos dos años de periplo judicial nórdico, han contactado en Noruega con uno de los mayores expertos en Derechos Humanos que creen que será capaz de «sacarlle as cores» al Gobierno de Oslo.

Confían en Estrasburgo y en una resolución favorable. Es más que un pálpito: encuentran amplia jurisprudencia que les infunde ese optimismo que ayer desplegaron en la concentración que protagonizaron en la coruñesa plaza de Vigo. Lo malo es que se dieron cuenta tarde de que el consulado noruego había cambiado de sede. Que habían estado gritando a los diplomáticos suecos.

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