Las doradas se van de cañas

Un consorcio liderado por AZTI logra avanzar a la hora de aprovechar los residuos de la cerveza para elaborar piensos


Redacción / La Voz

Uno de los reproches que dirigen a la piscicultura sus detractores es que, para alimentar y engordar a esos ejemplares de crianza, que crecen en jaulas, tanques, piscinas o esteros, se emplean piensos elaborados con un elevado porcentaje de pescado salvaje. Y a los aludidos no les queda otra que agachar la cabeza y decir con la boca pequeña que cada vez se reduce más esa dependencia. Porque para sacudirse de ese sambenito, el sector acuícola lleva años explorando fórmulas para minorar esa supeditación, inmerso en la búsqueda de proteínas alternativas para dar de comer a doradas, lubinas, lenguados, rodaballos y demás especies de crianza. Lo han intentado con la soja. También con semilla de algodón. Con los subproductos de la propia actividad acuícola. E incluso han probado con restos de la producción ganadera y avícola, como huesos, plumas y piel. La última ocurrencia -quién sabe si no gestada delante de un quinto, un tercio o una media de cualquier marca- ha sido la de recurrir a los subproductos de la cerveza para sustituir el aporte proteico que llega por la vía del pescado salvaje.

Las pruebas se harán en rodaballo, además de en lenguado, dorada y trucha
Las pruebas se harán en rodaballo, además de en lenguado, dorada y trucha

Y «los primeros avances del proyecto son prometedores», al menos en lo que se refiere a «aumentar la sostenibilidad ambiental y económica del sector acuícola europeo, al disminuir la dependencia de la harina de pescado», explica David San Martín, investigador del proyecto europeo LIFE Brewery, en el que el instituto tecnológico vasco AZTI va de la mano con el IRTA catalán (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias de la Generalitat de Cataluña), las empresas tecnológicas Riera Nadeu y LKS, y de la Asociación de Cerveceros de Europa (The Brewers of Europe).

Los progresos a los que alude San Martín atañen a las pruebas preindustriales de secado de los subproductos de la cerveza para obtener los prototipos de los dos ingredientes sostenibles de los futuros piensos acuícolas, el bagazo de cerveza y la levadura, cuyo empleo permitirá, por un lado, reducir el volumen de desechos alimentarios generados en la fabricación cervecera y, por otro, sustituir la proteína de origen marino.

Volumen de residuos

Por materia prima, que no sea. Anualmente, en la producción de cerveza se generan más de seis millones de toneladas de bagazo y alrededor de un millón de metros cúbicos de levadura, «que en su mayor parte son desaprovechados a pesar de su elevado contenido en nutrientes y otros compuestos de alto valor», se lamentan los fabricantes europeos. Sobre todo, porque los expertos estiman que se podrían valorizar al menos el 75 % de eso que ahora se tiene por residuo. No es de extrañar entonces que los cerveceros hayan depositado elevadas expectativas en un proyecto que, dotado con 1,5 millones, persigue determinar bajo qué condiciones la valorización de estos subproductos puede ser técnica, económica y ambientalmente rentable.

Horizonte temporal

Al tiempo que se han puesto en marcha las investigaciones para conseguir la proteína alternativa, los socios han constituido una mesa de contraste para analizar cuestiones técnicas, económicas y, sobre todo, legislativas que puedan suponer un escollo para el éxito del proyecto: gritar eureka en el 2021 con el lanzamiento de los primeros piensos.

Lenguados y rodaballos de crianza gallegos también probarán los nuevos piensos

Los primeros menús a base de piensos compuestos de subproductos de cerveza se servirán en piscifactorías catalanas. Para empezar se probará en doradas, nada extraño si se tiene en cuenta que es una especie modelo de acuicultura marina del Mediterráneo, pero también se dará a catar a lenguados, exponente de la piscicultura marina del Atlántico y truchas, estas en representación de las especies de agua dulce.

Pero por más que arranque en el Mediterráneo, Galicia no quedará al margen del proyecto. Según explican desde AZTI, los investigadores ya han mantenido contactos con compañías gallegas que engordan rodaballo y lenguado, cultivos ambos en los que la comunidad autónoma es líder a nivel mundial.

Transferencia

Y es que una de las patas del proyecto europeo LIFE Brewery es, junto al desarrollo de dos nuevos ingredientes para piensos de acuicultura y la de diseñar un plan de explotación para valorizar al menos el 95 % de los subproductos en la región demostración (el noroeste español), la de «explorar la transferencia y las posibilidades de replicar la solución final a otras dos regiones europeas que padecen el mismo problema»: la excesiva dependencia del pescado salvaje y el elevado residuo cervecero.

En definitiva, los socios del proyecto confían en que en el 2021, lenguados y rodaballos que se crían en Galicia se puedan ir de cañas.

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