Talleres Anbla presenta a su personal un ERE con una duración de un año

LUGO

Talleres Anbla, la empresa de embalajes ubicada en Mazoi, en las afueras de Lugo y que nació al amparo de Citroën, presentó un expediente de regulación de empleo temporal, que afectará a sus 27 trabajadores y que tendrá una duración de un año. Al parecer, la empresa que alegó dificultades económicas para adoptar la decisión, pretende trabajar medio año con la mitad de la plantilla y el resto, con el 50% restante. Los trabajadores alternarían seis meses en paro y seis trabajando.

El expediente fue aprobado por los trabajadores en una asamblea celebrada en la planta. En esta empresa, que nació en el año 1994 para cubrir las necesidades de PSA-Peugeot Citroën, carecen de representación sindical. Según diversas fuentes, algunos trabajadores llevan tres meses sin cobrar la nómina y otros, dos meses.

Anbla, que trabaja para firmas de la automoción, la industria auxiliar, la naval y la maquinaria industria, se vio afectada por la crisis de estos sectores, que eran su principal clientela y que limitaron sus pedidos. En la planta de Mazoi fabrican embalajes industriales de madera, de madera contrachapada y de madera y cartón, que adaptan a las necesidades de cada cliente.

La empresa incorporó a su producción una nueva línea de negocio en el año 2005, la fabricación de casas de madera móviles y un año más tarde amplió la producción a las cubiertas de madera laminada. Estas actividades vinculadas al mundo de la construcción y que nacieron para diversificar negocio, también sufrieron un parón en los últimos meses.

Reducción de plantilla

Talleres Anbla vivió una época dorada. Con la crisis generalizada empezó a reducir plantilla, hasta llegar a la situación actual. La empresa de Antonio Blanco tenía en el año 2002 ochenta trabajadores, con una previsión de aumentar hasta 105, paralela a una inversión millonaria acordada para ampliar instalaciones en el mismo emplazamiento. La empresa lucense fue pionera en certificaciones de calidad y de seguridad y recibió varios premios.

Las organizaciones sindicales, pese a los numerosos intentos por obtener representación en la fábrica ubicada en Mazoi, nunca lograron su propósito. Ahora algunos operarios están consultando los derechos y las obligaciones que les supone estar inmersos en un ERE.