Hasta ahora, los intentos de reproducirlos en Murcia y en Marruecos fracasaron porque cuando los sacan del duro clima lucense «pican todos que rabean»
08 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Os pementos de Mougán, como os de Padrón, uns pican e outros non». La vinculación a los padroneses permite aprovechar la rima del popular dicho para constatar una realidad. Sin embargo, al margen de que ambos pueden picar de verdad y de compartir una larga historia, poco más tienen en común unos y otros. Los de Padrón son pequeños, afilados y conocidos en todas partes. Los que reciben el nombre de la parroquia guntinesa de Mougán siempre gozaron de gran aprecio pero básicamente en el municipio de Guntín y en un radio que abarca a los limítrofes.
Su cultivo fue descendiendo a medida que iban quedando deshabitadas las parroquias de Mougán, Mosteiro, Francos y otras de la zona. Pero las cosas están cambiando y en estos momentos ya hay un par de invernaderos que producen varias toneladas. El primero lo montó en la localidad de Lousada (Guntín) hace cinco años el matrimonio formado por Julio Vázquez Vigo y Elena Amor Castro, junto con su hijo Alberto.
Son naturales de Mosteiro y en las huertas de las respectivas casas paternas siempre los hubo. Por eso, cuando hace más de un lustro se celebraron unas charlas y reuniones en el colegio de Lousada, organizadas por la Consellería de Agricultura, se animaron a ponerse al frente de la tarea de evitar la desaparición y conseguir la recuperación de estos pimientos autóctonos. Como la actividad y los ingresos principales proceden del supermercado que regentan, dudan de que hasta ahora el cultivo de pimientos de Mougán resulte rentable como actividad única, si bien están convencidos de que en pocos años sí lo será.
Hace también unos cuatro años la Xunta comenzó el estudio de las características y a experimentar con los pimientos de Mougán, trabajo que realiza con los de Padrón desde hace dos décadas. En estos momentos ya fue enviada a Bruselas la documentación para conseguir el reconocimiento de indicación geográfica, ya que la denominación de origen ni siquiera la tienen los de Padrón, por eso les resulta más difícil luchar contra las suplantaciones de los que se producen en Murcia y en Marruecos.
Este problema por el momento no lo tienen los de Mougán ya que, según recuerdan Elena y Julio, hubo intentos de cultivarlos allí «pero pican todos que rabean». Los técnicos dicen que son pimientos que requieren un clima especial -Lousada está a 500 metros de altitud- y con temperaturas más suaves y altas salen todos picantes.
La investigación se centra en conseguir variedades que no piquen. Ahora un porcentaje importante de los más grandes suelen ser picantes, aunque son más sabrosos y hay gente que los prefiere, según señala Julio Vázquez. Tienen un tamaño medio y son redondeados y carnosos, aunque resultan más difíciles de definir, como constataron los representantes de la consellería que elaboraron el informe para remitir a Bruselas. La lluvia o el riego tienen una incidencia fundamental, de modo que cuanta más agua, menos pican.