La seis El museo que exhibe las piezas del famoso yacimiento de Castro de Rei ha ampliado su colección con los objetos encontrados en las excavaciones del año pasado
17 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Han llegado las rebajas. Los compradores rastrean tiendas y grandes almacenes en busca de esas prendas que esperan conseguir a un precio mucho más asequible que hace unas semanas. Los vendedores pretenden, o así supone el arriba firmante, cerrar con éxito la campaña y afrontar con buenas perspectivas el próximo otoño, en el que habrá que seducir a los clientes con colores originales y formas sugerentes. Pero si lo que se busca en estos días, en los que unos quizá empiezan vacaciones y otros inician la última quincena de descanso, es ver algo cuyo valor sea tan alto como en otra época del año, no hay duda. El destino obligado es el museo del castro de Viladonga. Visita obligada El museo y el castro, situados en el término municipal de Castro de Rei, merecen siempre una visita, pero en los últimos meses han aumentado unos alicientes que ya no eran antes desdeñables. El motivo está en la incorporación de las piezas encontradas en las excavaciones del año pasado a las vitrinas que lucen las riquezas halladas en esta parte oriental de Terra Chá. , director del museo, explicó en días pasados que los objetos aparecidos en los trabajos del 2003 eran una fíbula, un alfinete y una pieza de cerámica. Y mientras compradores y vendedores hablan, en estos días de rebajas, de marcas y fabricantes, el mencionado director informó de que las tres piezas eran de elaboración galaico-romana y que su origen se situaba entre los siglos II y IV. Pero no sólo la novedad que representa la incorporación de nuevas piezas es un buen argumento para visitar este museo, ni su lejanía de importantes vías de comunicación -está a pocos centenares de metros de la carretera N-640, que une Galicia y Asturias por Meira y A Pontenova- puede servir como justificante a los que aún no lo hayan visitado. El museo y el castro forman un conjunto temático de cultura cuyo resultado resume Felipe Arias con claridad. «A xente sae sorprendida», manifiesta sobre el asunto. Más tiempo de apertura El recinto no sólo no pone el cartel de cerrado por vacaciones que pueden lucir otros organismos públicos o privados en esta época del año, sino que incluso aumenta su horario de funcionamiento: en este mes y en el próximo estará abierto, todos los días, de diez de la mañana a nueve de la tarde, una hora más que en el resto del año. Parece, de todos modos, que la gente incluye Viladonga como referencia en su tiempo libre, ya que hay, según explica el director, un movimiento de visitas propio de esta época del año. Y mientras los visitantes recorren el castro y el museo en su tiempo de descanso, también el castro tendrá este año un particular descanso. Las excavaciones no se realizan este año para dejar un tiempo que se aprovecha para analizar los resultados obtenidos en los últimos trabajos. «Non vale acumular material por acumular», explica Felipe Arias.