La caída de las ventas de pisos dispara los alquileres e incrementa los precios

LEMOS

El descenso en las ventas de pisos nuevos ha provocado un incremento de los alquileres, que llevó aparejado también un aumento de sus precios. Este mercado se encuentra en unos momentos buenos para los propietarios de las viviendas, que suelen encontrar inquilino nada más ponerlas en circulación. Es más, actualmente encontrar un piso o un apartamento que reúna determinadas condiciones constituye una difícil por la reducida oferta.

Los precios en la ciudad lucense, aunque depende de la zona, oscilan entre los 300 y los 350 euros de media. En la zona centro y dependiendo de las características de la vivienda, suelen superar los 400 euros.

Fuentes de las inmobiliarias consultadas explicaron que en estos momentos el mercado de alquiler está muy activo y si dispusieran de mayor oferta de pisos, habría un mayor movimiento, porque la demanda es cada vez más elevada. Las dificultades para conseguir préstamos hipotecarios y la incertidumbre en el empleo y en la evolución de la economía, junto con los precios, que en sólo han descendido en el plano teórico, están frenando la venta de viviendas, tanto nuevas como usadas y están canalizando la demanda hacia los arrendamientos.

Adiós a la especulación

Muchos de los pisos que se incorporaron al mercado de alquiler fueron los de aquellas personas a las que la crisis de la construcción obligó a escriturar aquellos que inicialmente tenían previsto vender y obtener una ganancia con la operación. Al no hallar compradores apostaron por asumir las hipotecas y arrendarlos.

Desde hace años el boom del mercado inmobiliario estuvo ligado al hecho de que pagar la mensualidad de una hipoteca podía resultar un abono prácticamente equivalente al que podría representar un alquiler, con la diferencia de que la hipoteca conllevaba adquirir una propiedad y el alquiler no suponía otra ventaja más que la de no tener que asumir las preocupaciones derivadas de una inversión de este tipo.

Lugo en cuestiones de alquileres sigue siendo una ciudad barata, en función del resto de las capitales de España y de Galicia. Según diversas fuentes consultadas, un piso situado en diferentes zonas de la ciudad, a unos quince minutos caminando desde el centro se pueden encontrar a entre 300 y 400 euros. Incluye la Ronda das Fontiñas, la avenida de A Coruña, hacia Garabolos, a Piringalla, la zona de la estación de tren, Fonte dos Ranchos y Acea de Olga, entre otros. En el entorno de Ramón Ferreiro y en áreas con una distancia similar al centro, se está pagando entre 450 y 500 euros. En el centro es difícil encontrar un piso con cierta amplitud y buen estado de conservación por menos de 500 euros al mes, comunidad aparte.