LA TRIBUNA | O |
07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DESDE QUE el Leader Plus inició su andadura en la Ribeira Sacra lucense, poco es lo que ha trascendido sobre el desarrollo, las posibilidades, las perspectivas de este plan europeo que debe ayudar a los municipios de la zona a remontar sus dificultades y a entrar con buen pie en el siglo XXI, que ya van siendo horas. Y entre lo poco que se ha sabido hasta ahora, quizá lo que más destaca es una nota de carácter gastronómico. Lo que se conoce al respecto es que en una parroquia de Sober se celebró una reunión de responsables de la asociación de municipios de la Ribeira Sacra a la que no asistieron dos personas que en principio deberían estar allí presentes -el alcalde de Monforte y el presidente del consejo regulador de Ribeira Sacra- porque, al parecer, alguien se olvidó de invitarlos. Un olvido lo tiene cualquiera. También trascendió el hecho de que -no se sabe si para compensar las referidas ausencias-, la mesa estuvo presidida por un pollo campero. Pero poco más es lo que saben acerca de tal reunión los ciudadanos de a pie, quienes más interesados deben estar en la buena marcha del Leader Plus. Se ignora, por ejemplo, en qué condiciones se presentó a la mesa el referido pollo. ¿Asado, simplemente? ¿Asado al horno? ¿Relleno? ¿Guisado en cazuela de barro? ¿Guisado en salsa de tomate o con ajo y perejil? ¿Al vinagre? ¿Al Oporto? ¿Quizá en pepitoria? Un pequeño misterio más que añadir a los diversos pequeños misterios que rodean a esta entrañable asociación de municipios.