«¡Mami, quiero a mi mami!»

Una grabación desvela los llantos y súplicas de los niños separados de sus padres en la frontera de México con EE.UU.


Nueva YOrk / corresponsal

«¡Mami, papi!», gritan una y otra vez entre sollozos diez niños centroamericanos que acaban de ser separados de sus padres en la frontera de México con EE.UU. «¡Mami, quiero a mi mami!», continúan. Es el llanto de la desesperación. Los lloros retumban a lo largo de ocho minutos desgarradores de una grabación en audio. Se mezclan con las súplicas de una niña de seis años procedente de El Salvador, que pide repetidamente que alguien llame a su tía. Solo una llamada, ruega. Dice que ha memorizado el número de teléfono y, en un momento dado, se lo recita de un tirón a un miembro de la Patrulla Fronteriza. «Mi mamá dice que iré con mi tía y que vendrá a buscarme lo más rápido posible», gimotea.

La cruel banda sonora de la política migratoria de la Administración Trump se ve interrumpida por la burla de uno de los agentes ante los continuos lloros: «Bueno, aquí tenemos una orquesta». «Solo falta a alguien que los dirija», se mofa. La dantesca escena la sacó a la luz el lunes la oenegé ProPublica. El audio fue realizado la pasada semana en uno de los centros de detención en Texas, donde los pequeños esperan en jaulas, por una persona que no quiere ser identificada por temor a represalias.

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Gritos de dolor de los niños separados de sus padres en la frontera entre México y EEUU. Los más pequeños no entienden el por qué, la razón por la que les hacinan en centros de internamiento mientras que sus familiares van a la cárcel, es la nueva política de mano dura de Trump, que ni su partido, ni su propia mujer, Melania apoyan.

Desde abril, más de 2.300 niños han sido separados de sus padres en aras de la política de «tolerancia cero» con la inmigración del presidente de EE.UU. Donald Trump buscaba ayer apaciguar a los republicanos, claramente incómodos por el escándalo y con los sondeos mostrando un rechazo ciudadano que podría tener efectos no deseados en las elecciones legislativas de noviembre.

Trump tenía prevista una visita a última hora al Congreso para discutir con los legisladores una salida a la situación. Pero no sin dejar claro que no cambiará su política migratoria, y seguir con el mantra de que la culpa es de los demócratas. «Quieren inmigrantes ilegales, no importa cuán malos puedan ser, para inundar e infectar nuestro país», escribió para calentar el ambiente en Twitter. 

A vueltas con Alemania

El aumento de la criminalidad fue uno de los argumentos de Trump para atacar la política migratoria de Angela Merkel, pese a que los datos oficiales le contradicen. La propia canciller desmintió ayer el porcentaje dado por Trump, un 10 % de subida de la delincuencia. Este lejos de callarse, acusó a Berlín de falsear las cifras.

México condenó la «cruel e inhumana» política de Trump y su canciller, Luis Videgaray, anuncio que el viernes acordará acciones conjuntas con Guatemala, Honduras y El Salvador, de donde son la mayoría de los menores. Unos 75 exfiscales estadounidenses instaron al fiscal general del Estado, Jeff Sessions, a detener una política que «traumatiza» a miles de niños. Unicef y organizaciones de psiquiatras y pediatras respaldaron este extremo y alertaron del riesgo de «ansiedad y depresión en los pequeños, así como estrés postraumático y otros trastornos».

Pero Trump insistió en que su Administración seguirá separando a las familias, esgrimiendo que para poder juzgar a los padres por entrar ilegalmente «tienes que quitarles a los niños».

Cada minuto, 31 personas en el mundo se vieron obligadas a dejar su hogar en el 2017

Una media de 44.400 personas se vieron obligadas a abandonar su hogar cada día en el 2017 -31 al minuto- debido a las guerras, la violencia y la persecución. En ese año, la cifra de desplazados forzosos en el mundo se situó en 68,5 millones -más de la mitad son niños-, marcando un nuevo récord por quinto año consecutivo. Supone un aumento del 50 % con respecto a hace diez años, cuando eran 42,7 millones los desplazados, según el informe anual publicado ayer por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), en la víspera del Día Mundial del Refugiado.

«Este número es el resultado de guerras prolongadas, la falta de solución para las crisis que aún continúan, la presión continuada sobre civiles en países con conflictos que les obligan a abandonar sus hogares y de crisis nuevas o agravadas como la de los rohinyás o la que experimenta Venezuela», indicó en rueda de prensa el alto comisionado de la ONU para los refugiados, el italiano Filippo Grandi. 

Reparto de llegadas

Ni Estados Unidos, ni Italia ni Francia están entre los cinco países más migrantes reciben. Al contrario a lo que se puede percibe son los países en desarrollo los que reciben el 85 % de los refugiados del mundo. Por ejemplo, el Líbano, donde uno de cada seis habitantes es un refugiado, o Jordania, uno de 14, o Turquía, uno de cada 23 personas.

El Informe mundial de tendencias de desplazamientos forzados revela que de los 68,5 millones de personas forzosamente desplazadas el mundo, 25,4 millones son refugiados, 40 millones desplazados internos y 3,1 millones solicitantes de asilo. El aumento registrado en el 2017 (3,1 millones de personas más) supera al incremento del 2016 (300.000).

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