Un susto para Lula

Marcela Valente

INTERNACIONAL

Una subida de tensión obliga al presidente de Brasil a suspender un viaje a Davos.

28 ene 2010 . Actualizado a las 22:57 h.

Una subida de tensión obligó al presidente de Brasil a suspender a último momento su viaje a Suiza para asistir al Foro Económico Mundial de Davos donde iba a recibir el premio «al estadista global». El reconocimiento, que se entrega por primera vez en 40 años de celebración del encuentro de mandatarios y financieros en la ciudad alpina, será recibido en su nombre por el canciller brasileño, Celso Amorín.

Lula se sintió cansado e indispuesto el miércoles durante una gira por Recife, al nordeste de su país, donde se reunió con líderes políticos locales. El calor, el estrés y su retorno al hábito de fumar, desaconsejado por los médicos, le jugaron una mala pasada. Tenía dolores en el pecho y la garganta y le costaba hablar. Cuando ya había abordado el vuelo a Davos, su médico le tomó la tensión y tenía 18/12, un indicador interpretado como «crisis hipertensiva». De inmediato, el facultativo ordenó regresar a Recife e internar al presidente de madrugada en el Hospital Portugués.

De allí salió unas horas después. Le realizaron un electrocardiograma, una placa de tórax y un análisis de sangre.

Cuando su presión se normalizó, fue dado de alta pero no podrá ir a Suiza. Los medios periodísticos tomaron imágenes del presidente saliendo de la clínica junto a su mano derecha, la jefa de la Casa Civil, Dilma Rousseff, candidata del oficialismo a la presidencia en las elecciones de este año. El presidente fue trasladado a su apartamento de Sao Bernardo do Campo, en San Pablo, donde deberá descansar hasta el lunes, según recomendaron los médicos.

Con la suspensión del viaje, Lula no pudo recibir en persona un premio «por contribuir a mejorar el estado del mundo». Nada menos.

«El presidente de Brasil ha demostrado su real compromiso con todos los actores globales», justificó el fundador del Foro, Klaus Schwab, al anunciar su decisión. «Su compromiso ha ido de la mano de la lucha contra la pobreza, la búsqueda de la justicia social y la acción para colocar a Brasil a la vanguardia del crecimiento económico global», añadió.

Las palabras del representante de la élite económica mundial fueron ratificadas por otro actor global que está en las antípodas ideológicas de la cumbre de Davos: el Foro Social Mundial, que se realiza en Porto Alegre, Brasil, desde hace 10 años, con la presencia de decenas de miles de trabajadores, sindicalistas, estudiantes, líderes religiosos, humanitarios y campesinos de todo el mundo. En este encuentro, que nació como la »contracumbre« de Davos», el lema es «otro mundo es posible», y se podría agregar: el opuesto al capitalismo.

Lula visita cada año el Foro Social Mundial y va periódicamente al de Davos, lo que muestra su liderazgo y su genuina capacidad de amalgamar voluntades, aun las que parecen más opuestas. En ambos sitios es aplaudido con respeto.

El ex líder sindical es uno de los pocos presidentes latinoamericanos que sigue siendo venerado en la cita. Sus organizadores señalan que si bien no es fácil el cambio más profundo de las bases económicas y sociales de este enorme país, Lula logró en sus dos mandatos reducir la pobreza y estrechar la brecha entre ricos y pobres.

Esta semana el brasileño fue una vez más a Porto Alegre y se comprometió ante el público a llevar a Suiza una recriminación a los líderes económicos. «Voy a Davos con la misión de decir que si el mundo desarrollado hubiera hecho en casa la lección de economía, no hubiéramos tenido crisis», les prometió. Pero no pudo ser.