«Gran Hermano 14»: Mercedes Milá y su afición por enseñar las bragas

Ni levantándose el vestido ni tampoco avivando las llamas de la que ha sido, hasta el momento, la gala más polémica de esta edición consiguió la presentadora superar en audiencia a «Cuéntame»

Gran Hermano

Redacción

Mercedes Milá se quedó en bragas ayer de noche en el plató de Gran Hermano 14. Literalmente. No es que la presentadora se quedase en blanco ni tampoco que le fallase su admirable capacidad de improvisación. Tampoco que, al fin, alguno de los concursantes a los que la presentadora suele coger especial manía en cada edición de Gran Hermano hubiese decidido dejar a la periodista con la palabra en la boca y la vergüenza por los suelos. De eso ya se encarga ella misma. Si los telespectadores creían que nada podría superar el streptease que Mercedes Milá protagonizó en la séptima gala de Gran Hermano 14, estaban equivocados.

Gran Hermano nunca deja de sorprender. El desnudo se completó este jueves, cuando, ni corta ni perezosa, la presentadora se levantó el vestido hasta los hombros dejando al descubierto sus piernas y su ropa interior. Ante una enorme ovación del público, Mercedes Milá giró varias veces sobre ella misma regodeándose en su momento de gloria y repitiendo la muletilla a la que ya recurrió la primera vez que mostró sus encantos frente a las cámaras. «¡Ahora volveréis a decir que hago todo por la audiencia!». Pero ni así. Ni con las bragas de Mercedes Milá, ni con una gala desbordada de puñales, polémica donde las haya, antesala de la recta final de esta edición, consiguió Gran Hermano 14 superar en audiencia a Cuéntame, el gran líder de la noche, que ayer despidió su décimo cuarta temporada con más de cinco millones de espectadores.

El desnudo de Mercedes Milá

Gran Hermano 14 arrancó la noche encendido. La gala número 16 se saldó con la expulsión de Saray, una nominación inesperada -la de Sonia- y un espectáculo de aúpa en el plató: Mercedes Milá, su numerito del desnudo y su enfrentamiento verbal con la polémica exconcursante Noemí Merino. Este tinglado superó con creces al espectáculo que el concurso había programado para la casa: unos zombies que debían intentar hacer reír a los concursantes y que solo consiguieron regalarnos uno de los mejores momentos de la noche -el de uno de los gemelos intentando no mover ni un músculo mientras se le caía un moco- y la actuación en directo de un Juan Magán desafinado y desubicado por completo en el jardín de Guadalix de la Sierra.

La ida y venida de comentarios envenenados entre Mercedes Milá y Noemí en el plató de Gran Hermano 14 fue la mecha que prendió el desnudo de la presentadora. Y nos dejó admirar sus bragas rojas y estampadas. Después de comparar su escote con el de Míriam, Mercedes Milá enfiló su atención hacia Noemí, invitada a la gala después de haber visitado la casa el pasado martes acompañada de Yago, Laura y Pepe Flores, otros grandes hermanos.

La canaria, protagonista indiscutible de su edición de Gran Hermano, se encontraba acompañada del italiano Alessandro, su compañero de cama durante el el concurso. La presentadora, fiel defensora del amor, tras enterarse de que Noemí seguía manteniendo el contacto con el concursante brasileño con el que, durante su visita al Gran Hermano de Brasil, protagonizó más de una escena subida de tono, entrenó su lengua viperina y disparó, sacando a la luz viejas y abiertas cuentas pendientes entre ambas.

Con una sonrisa inamovible en su boca, la presentadora de Gran Hermano 14 pinchó lo que quiso y más a Noemí, que, después de defenderse como pudo, acabó reconciliándose con ella y sellando una pacífica tregua entre abrazos y lágrimas. Todo un melodrama que había ido perdido intensidad desde el momento en el que la exconcursante canaria retó a Mercedes Milá a enseñar las bragas. «Ya sabes que yo no tengo ningún problema en enseñar las bragas, soy nudista, así que pídeme que te las enseñe y te las enseño». Y lo demás vino rodado.

Eco de puñales en «Gran Hermano 14»

Si hubo un sonido que se escuchó repetidamente durante la gala 16 de Gran Hermano 14 fue el de los cuchillos. El programa de este jueves regaló a los telespectadores considerables picos de polémica que llegaron a su punto más alto con la imprevista nominación de Sonia y la entrevista a la recién expulsada Saray. En el plató la esperaban su exnovio (y exconcursante) -con su actual pareja- y el vídeo -con su esperado interrogante- del episodio sexual ocurrido en el jacuzzy con uno de los gemelos.

Las nominaciones fueron inusuales ayer en Gran Hermano 14. Nada de confesionario ni del secretismo que supone esta habitación de dos metros cuadrados. El «súper» obligó a los concursantes, en el contexto de la prueba semanal Super Modelo, a desfilar por toda la casa y quedarse «congelados», posando, a su señal. En ese estado de inmovilidad absoluta, uno a uno los habitantes de la casa de la sierra madrileña tuvieron que ir enumerando sus dos nominados con sus respectivas razones.

De esta declaración de intenciones pública subieron a la palestra de Gran Hermano 14 Igor, los gemelos Montoya y Nacho. A la lista se unió Sonia, resultado de las nominaciones del público, que, a través del nuevo sistema de votación Gran Hermano AppGree, escogió como nominada a la canaria con un 72 % de los votos. La comunicación de Mercedes Milá al final del programa dejó a Sonia atónita. La joven, tras escuchar cantar los nombres a sus compañeros y desconociendo este nuevo método de nominación, no se esperaba escuchar su nombre de boca de la presentadora. «Sonia, esto no tiene nada que ver con tu deseo al Gran Hache, ni con la contraprestación, pero estás nominada», le informó la periodista misteriosamente.

Saray, su exnovio y la novia de su exnovio

Saray, la última expulsada de Gran Hermano 14, llegó nerviosa al plató. Sabía lo que le esperaba, el ojo que todo lo ve, el tribunal que cada semana «juzga» en los estudios de Telecinco todo lo que los concursantes hacen en la casa. Incluso lo que creen que no se ve. Saray, que entró en Gran Hermano 14 con su exnovio -carta de polémica garantizada para el programa- protagonizó con uno de los gemelos uno de los episodios más comentados y analizados de esta edición. Tras una fiesta y ríos de alcohol, Saray y Carlos se metieron inocentemente en el jacuzzy. Lo que pasó no fue evidente, pero los avispados telespectadores pronto se dieron cuenta de que bajo las burbujas, algo sucedía. La concursante comenzó a sonreír y a morderse el labio, mientras él escondía su gesto bajo las gafas de sol. En el momento en el que el gemelo no pudo contener más el secreto y dejó caer en la casa de Gran Hermano 14 que entre él y Saray había pasado «algo muy fuerte», la audiencia confirmó sus sospechas. Saray, enfrentándose a las acusaciones de Anabel, arrojó luz sobre los hechos ayer en el plató: «Hubo tocamientos».

Pero no solo tuvo que defenderse de su compañera de Gran Hermano 14. Inmediatamente, su exnovio le saltó al cuello, acusándola de «guarrilla» y presumiendo de que seguía enamorada de él. En pleno gallinero, y después de que Saray le aclarase al chico que le había olvidado en solo cuatro días, una nueva persona se sumó a la discusión: la hermana de Saray. Sentada en el plató y apoyando incondicionalmente a la expulsada, aprovechó el momento y la presencia de la nueva novia de Iván para echarle en cara que ya estaba con Fani (su nueva chica) cuando todavía no había dejado a Saray. En un segundo, el plató de Gran Hermano 14 se convirtió en un auténtico circo, hasta el punto de que Mercedes Milá tuvo que pararle los pies a la nueva pareja de Iván y rebajar el tono de las acusaciones.

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