La presidenta del Poder Judicial pide reforzar la respuesta judicial para proteger a las víctimas de violencia machista

la voz REDACCIÓN

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La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Esther Rojo; la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, y la fiscala general del Estado, Teresa Peramato, este viernes en Madrid
La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Esther Rojo; la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, y la fiscala general del Estado, Teresa Peramato, este viernes en Madrid Gabriel Luengas | EUROPAPRESS

La fiscala general del Estado, Teresa Peramato, apunta al silencio de las mujeres, de su entorno y de la sociedad como principal obstáculo

06 mar 2026 . Actualizado a las 17:28 h.

La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, reconoció esta mañana que la eliminación de la violencia de género sigue siendo «un reto pendiente», por lo que ha pedido reforzar la respuesta judicial para que sea eficaz y proteja a las víctimas. «A pesar de las mejoras normativas, institucionales y sociales, la erradicación de la violencia contra la mujer sigue siendo un reto pendiente. Sabemos que la respuesta judicial es imprescindible, pero también que hay que reforzar la estrategia para que sea eficaz y proteja realmente a las víctimas», afirmó. 

Durante la entrega de los XX Premios del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Perelló señaló que la respuesta judicial debe ser «firme, eficaz y garantista», pero también «cercana y sensible», e insistió en que la lucha contra la violencia sobre la mujer exige cooperación institucional y compromiso social y personal. «La justicia estará siempre del lado de las víctimas, disponible y a su servicio. Ese es nuestro compromiso. Siempre trabajando para hacer reales los valores constitucionales», dijo Perelló antes de destacar que en el Poder Judicial son conscientes de la necesidad de trabajar «con mayor eficacia en el día a día».

La también presidenta del Supremo reconoció que los jueces necesitan herramientas y formación continua para entender «esas realidades y reflejarlas con justicia» en sus resoluciones. «No basta con tener leyes igualitarias si quienes las aplicamos no contamos con elementos para detectar los sesgos que pueden condicionar un proceso, una prueba o una sentencia», afirmó. 

La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Esther Rojo, destacó la capacidad de España para afrontar la violencia de género desde el consenso político y la colaboración institucional: «No podemos permitir que la polarización dilapide los avances que con tanto esfuerzo hemos logrado». Rojo hizo un llamamiento a la unidad y colaboración institucional y a visibilizar y sensibilizar sobre la violencia machista, una labor que ha agradecido a las personas e instituciones premiadas por el observatorio por su labor diaria y cotidiana en defender los derechos de las mujeres y en la lucha frente a la violencia que sufren mujeres y niñas en todas sus formas.

Respecto a la activista contra la mutilación genital Aminata Soucko, Rojo destacó su valentía para convertirse en la primera mujer de su comunidad en denunciar la violencia de género ante las autoridades españolas «rompiendo normas culturales y enfrentándose al ostracismo familiar y comunitario». Soucko, sometida a mutilación genital femenina en su primera semana de vida y obligada a casarse con apenas 17 años, afirmó que «pone su granito de arena» y lucha para que «ninguna mujer pase por lo que ella pasó».

Del defensor del pueblo, celebró su labor para visibilizar la violencia contra las mujeres, «cuando este problema era todavía invisible» a finales de los años noventa. También hace más de una década que esta institución alertó de la violencia vicaria. Gabilondo destacó la «respuesta intensa» de las Administraciones y organizaciones ante la violencia machista.

Y del penalista Adolfo Barreda, abogado de Nevenka Fernández, la primera mujer en España en lograr una sentencia condenatoria de un cargo político por acoso sexual, galardonado con la mención especial Soledad Cazorla, Rojo alabó que fue un «pionero en abrir caminos por los que nadie ha transitado» y en el acompañamiento, asesoramiento y apoyo a las mujeres.

Barreda recordó que el propósito que tuvieron hace 24 años fue que «la palabra de una mujer valiera más que el silencio cómplice de una ciudad y de una sociedad que miraba hacia otro lado ante esta forma de violencia», un paso que no dieron solos, dijo, ya que contaron con unos magistrados que dictaron una sentencia «valiente» frente a la presión social y «supieron ver la raíz de la violencia, donde otros solo veían costumbre».

La fiscala general ve en el silencio de víctimas y su entorno un obstáculo para su protección

La fiscala general del Estado, Teresa Peramato, situó el silencio de las víctimas de violencia de género, de su entorno y de la sociedad como «uno de los grandes obstáculos» para protegerlas «más y mejor» y avanzar en la lucha contra la violencia machista. Peramato también reflexionó sobre el «miedo» y la «desconfianza» de las víctimas en la Administración de Justicia a la hora de denunciar y aseguró que es «labor de todos» trabajar para apoyarlas, para que denuncien y rompan su relación con el agresor.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Teresa Peramato participó esta mañana en la mesa redonda «Igualdad en construcción: desafíos para los derechos de las mujeres», organizada por la Fiscalía General, y en la que participaron la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo; la periodista Ebbaba Hameida, y la profesora universitaria de Filosofía Moral y experta en inteligencia artificial Lucía Ortiz.

Durante el debate, la fiscala general del Estado recordó que «las víctimas tienden a soportar la violencia de género y no denunciar», con estudios que apuntan a que solo un 25 % de mujeres denuncian, y ese silencio las somete a más «coacciones» e impide a las instituciones llegar para protegerlas, ayudarlas, que puedan denunciar y que aguanten el procedimiento judicial. Un procedimiento que es «hostil» y que supone «muchos sacrificios y renuncias», pero «sobre todo miedos» a posibles represalias del agresor frente a ellas y a sus hijos. Peramato quiso lanzar un mensaje al entorno más próximo de las víctimas para que sean «conscientes» de su necesidad de contar con «apoyo y refuerzo» para poderlas acompañar.

La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, reivindicó el «feminismo» como «democracia» y ensalzó el papel del «movimiento feminista» en «todos los órdenes de la vida española» y también en la presión al poder político para conseguir avances. En el ámbito tecnológico, la profesora universitaria subrayó que ni la tecnología ni la inteligencia artificial son neutrales, sino «un reflejo» de la sociedad y sus sesgos de género, que «amplifica las desigualdades».

La periodista Ebbaba Hameida reivindicó la «responsabilidad fundamental del periodismo» para poner el foco en situaciones invisibles, sobre todo en un contexto de guerra, un «terreno hostil en el que el cuerpo de la mujer se convierte en arma» y ellas «se enfrentan a la invisibilidad más absoluta mientras cargan con todo tipo de cuidados».